Foto 1 - Iara Haiek con el CHH. Necso Txuri Urdin (sin derechos de autor)

Aunque el hockey sobre hielo aún es un deporte en crecimiento en gran parte de América Latina, Iara Haiek ha sabido destacarse como una de sus principales referentes. Su historia está marcada por una pasión heredada: creció entre palos de hockey y patines gracias a la influencia de su padre, quien ya estaba vinculado al deporte antes de que ella naciera. "Crecí alrededor del hockey; podría decir que nací con patines puestos", confiesa Iara con naturalidad. Desde entonces, ha trazado un camino propio que hoy la posiciona como pionera del hockey femenino latinoamericano en Europa.

Desde temprana edad, supo que si quería avanzar en este deporte debía mirar hacia el exterior. "En Argentina no hay mucho hielo, pero siempre supe que si realmente lo quería, existía la posibilidad de buscar oportunidades afuera". Y eso fue exactamente lo que hizo: tomó decisiones para su camino de hockey, buscó nuevos horizontes y hoy continúa construyendo su carrera deportiva desde Europa.

Un recorrido internacional

Tras formarse en el sistema de secundaria canadiense, un entorno altamente competitivo a nivel de hockey, Iara decidió volver a Argentina. En lugar de continuar en una universidad norteamericana, un camino típico para muchas jugadoras en ese país, optó por una alternativa menos tradicional pero igual de ambiciosa. Continuar su formación académica online y perseguir el hockey profesional en Europa.

España fue su primer destino. Allí empezó a familiarizarse con el estilo y cultura del hockey europeo, que llega a ser bastante diferente del canadiense. Actualmente, juega en el Rampage Veszprém de Hungría, en la liga Dameneishockey Bundesliga (DEBL), donde se convirtió en la primera jugadora argentina en competir en esta liga.

Llegar desde Sudamérica al hockey europeo no fue tarea sencilla. Además del desafío estructural en el que el hockey femenino en América Latina aún lucha por mayor infraestructura y reconocimiento, enfrentó una barrera más intangible en el escepticismo inicial por venir de una región con poca tradición sobre hielo. Pero como ella misma explica, una vez demostrado su nivel y compromiso, esas dudas se disipan rápidamente.
El ser una jugadora internacional no es una lucha que solo se tiene en la pista. "El apoyo de mi familia es fundamental. Mantenerme en contacto permanente con ellos me da mucha tranquilidad y fuerza, porque sé que me acompañan y me apoyan en cada paso que doy. Estar lejos de casa no es fácil, y ese sostén emocional es clave. También el apoyo de entrenadores y compañeras fue muy importante para poder adaptarme, crecer y sentirme contenida en cada nuevo lugar."

"El hockey es cada vez más global", afirma. Y en ese proceso de internacionalización, ella no solo se adaptó a diferentes estilos de juego, sino también a nuevas culturas, idiomas y formas de vida. Su capacidad de adaptación se traduce en una rutina intensa. Entrenamientos en hielo y gimnasio desde las 7:30 a.m., entrenamientos individuales, estudios y trabajo. Todo eso desde la pequeña ciudad húngara de Veszprém, que se ha convertido en su hogar.

"Veszprém es una ciudad bastante pequeña, y eso tiene muchas cosas positivas. En 10 o 15 minutos estás en el centro, todo es accesible y te permite enfocarte mucho en tus objetivos. Se vive y se respira hockey, y en mi caso estoy prácticamente 24/7 vinculada a la pista.", Comenta Iara.

Foto 2 - Selección Femenina de Hockey Sobre Hielo Argentina (Sin derechos de autor)

Una líder en la selección argentina

Como capitana de la selección argentina femenina, Iara no solo lleva la C en el pecho. Lleva consigo la experiencia, madurez y visión adquiridas en sus años de competencia internacional. Esa vivencia alimenta su liderazgo y lo impregna de una filosofía importante en los deportes de equipo. "Cada experiencia que tengo fuera del país me nutre muchísimo. Año a año aprendo cosas nuevas que me ayudan a crecer como capitana y como persona. Eso influye directamente en cómo intento liderar al equipo. Construyendo un grupo con valores, honestidad, espíritu olímpico y, sobre todo, unión. Creemos mucho en apoyarnos entre nosotras, en ser un equipo y también amigas, porque para mí esa es una de las claves del éxito en cualquier deporte colectivo."

El hockey femenino en Argentina ha dado pasos firmes en los últimos años. Hay más jugadoras, más visibilidad y, sobre todo, más ambición. "Estamos en una etapa de crecimiento constante", destaca Iara, aunque reconoce que el gran limitante sigue siendo la infraestructura ya que aún hacen falta más pistas de hielo en toda América Latina para poder consolidar este progreso.

Iara no juega solo por ella. Cada vez que se pone la camiseta argentina o compite en alguna liga europea, siente el peso y el orgullo de representar a toda una región. Su historia demuestra que es posible romper barreras, trazar caminos propios y desafiar los moldes establecidos.

Para las nuevas generaciones, su mensaje es claro: "Ese sueño que parece tan lejano es posible si se trabaja con constancia y perseverancia. No hay un único camino correcto".

Participar en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Lillehammer fue, según ella, un momento de inflexión. "Ese evento me hizo entender que hay algo mucho más grande que pasa a través del deporte. Algo que alimenta no solo al deportista, sino también al ser humano". Ese fuego sigue encendido y guía cada uno de sus pasos.

Las metas de Iara, tanto individuales como colectivas, siguen vigentes. Quiere seguir creciendo como jugadora, dejar una marca en el hockey sobre hielo y, junto con la selección, posicionar al hockey argentino en el mapa mundial.

Su historia no solo narra la evolución de una jugadora, sino también la de un movimiento más amplio. El hockey femenino latinoamericano que, paso a paso, conquista su espacio en el mundo del deporte profesional. Y en esa conquista, Iara Haiek es una figura clave, una pionera que ha transformado desafíos en oportunidades y que sigue abriendo camino sobre hielo.

Foto 3- Iara in europe

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