Oficialmente, la NHL ingresa en una de sus etapas más fascinantes. Es el momento en que los equipos consultan las tablas de posiciones antes y después de cada partido, cuando una sola jornada puede redibujar el destino de varios clubes al mismo tiempo.

El domingo fue exactamente eso: el Seattle Kraken venció con contundencia a los Florida Panthers 6-2 y, en un abrir y cerrar de ojos, se metió en puestos de clasificación en la Climate Pledge Arena.

Ese asalto a la zona prometida no fue producto exclusivo del esfuerzo local. Mientras el equipo del estado de Washington despachaba a Florida, los San José Sharks cayeron 7-4 ante los Ottawa Senators en la capital canadiense.

La combinación fue letal para la matemática de la Conferencia Oeste: Seattle mejoró su récord a 31-26-9 con 71 puntos, desplazando a la franquicia californiana, estancada en 70 unidades, para adueñarse en solitario del segundo comodín. La brecha con el Utah Mammoth se redujo a apenas tres puntos.

Lo que hace este triunfo todavía más notable es el contexto físico que lo rodeaba. El equipo dirigido por Lane Lambert llegaba con el tanque casi vacío tras viajar a Vancouver el sábado para vencer 5-2 a los Canucks. Regresar sin descanso para enfrentar a unos Panthers frescos y con tres victorias seguidas parecía una receta para el desastre. Lambert lo tenía claro desde antes del salto inicial.

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"Necesitamos a todos. Así es como va a ser", dijo el entrenador. "Joey jugó bien desde el principio, y luego nuestra cuarta línea salió a darnos energía. Somos un equipo de cuatro líneas, y eso es lo que necesitamos de ellos". 

En lugar de fatiga, Seattle dictó las condiciones a través del control territorial y la velocidad en la zona neutral.

La clave estuvo en una explosión temprana que selló el partido casi antes de que Florida pudiera reaccionar. Los locales anotaron tres veces en el primer periodo por obra de Ben Meyers, Berkly Catton y Ryan Winterton, igualando la mayor cantidad de goles para la franquicia en un primer acto como locales desde noviembre del 2023. El tanto inaugural tuvo algo de fortuna: un desvío de Winterton impactó en Meyers antes de cruzar la línea.

"Casi le pega en la cara", admitió Winterton entre risas. "Le habría pedido disculpas, pero sabía que había ido en él". 

Minutos después, el propio Winterton puso el 3-0 anotando de rebote.

"Me pegó en el pecho, así que fue estar en el lugar correcto en el momento correcto", reconoció.

La juventud del roster fue protagonista de lujo. Berkly Catton, la octava selección global del último Draft, siguió demostrando una madurez que no corresponde a su edad. Su anotación para el 2-0 fue su sexto gol de la campaña, cifra que lo coloca solo detrás de Matty Beniers (24) y Tye Kartye (11) en la lista histórica de novatos goleadores del club. Con una asistencia adicional, quedó a un punto de igualar el récord de la franquicia para un jugador de primer año en un solo cotejo.

"Oleksiak y Kakko hicieron dos jugadas espectaculares y yo básicamente empujé el disco", reconoció con humildad. "Fue una gran jugada de Kaapo y por suerte el disco salió en el lugar justo".

Kakko fue el arquitecto de la noche con un gol y dos asistencias.

"Un buen arranque es algo que necesitamos y lo hablamos antes del juego", comentó el finlandés. "Nuestra línea lleva un tiempo jugando junta y cada vez sentimos mejor dónde está cada uno en el hielo".

Lambert no ocultó su satisfacción: "Ha mostrado mucha más confianza. Se está adueñando de los discos y haciendo el trabajo sucio abajo. Ha estado muy, muy bien".

El punto de inflexión, si

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n embargo, ocurrió en la trinchera defensiva. Joey Daccord cerró la noche con 23 salvadas y el equipo neutralizó una peligrosa situación de doble desventaja numérica.

"El 5-contra-3 fue enorme esta noche. Para mí, fue el punto de inflexión del partido", señaló Lambert. Ryan Lindgren añadió el mensaje que el vestuario lleva grabado: "Cuando arrancamos bien y tomamos ventaja, tenemos que mantener eso".

Gran parte de esta versión mejorada de Seattle tiene nombre y apellido: Bobby McMann. Llegado desde los Toronto Maple Leafs el 6 de marzo, anotó un letal gol en Power Play con un preciso tiro de muñeca desde la ranura y sumó una asistencia en el sexto tanto de Jamie Oleksiak. 

"Eso es lo que Bobby puede hacer", afirmó Lambert. "Suelta el disco bien, y ese es el gol de un anotador nato". Con ese desempeño, McMann se convirtió en el primer jugador del Kraken en registrar múltiples puntos en cada uno de sus primeros dos partidos con el club. Jugar ante la afición de la Climate Pledge Arena por primera vez lo dejó con una sola palabra: Excepcional.

Del otro lado del hielo, la frustración fue evidente. Los descuentos de Vinnie Hinostroza y el gol de último segundo de Eetu Luostarinen no alcanzaron para disimular un desempeño opaco. 

"Fueron rápidos. Ganaron más duelos en ambas zonas. Eso fue lo que más se notó", reconoció el propio Luostarinen.

Paul Maurice fue lapidario: "Tenemos que reconocerlo y lidiar con ello porque no estuvo bien. El entrenador estuvo pésimo y los jugadores estuvieron igual".

Para Seattle, la victoria además reforzó un dominio histórico sobre Florida, mejorando su récord de todos los tiempos ante los Panthers a 6-2-1, su tercera mejor tasa de éxito contra cualquier franquicia de la liga.

Con la confianza restaurada y el control de su destino clasificatorio en sus propias manos, el Kraken hará las maletas para recibir este martes al siempre peligroso Tampa Bay Lightning. La recta final no perdona, y Seattle parece haber entendido el mensaje.

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