Oficialmente, la NHL ingresa en una de sus etapas más fascinantes. Es el momento en que los equipos consultan las tablas de posiciones antes y después de cada partido, cuando una sola jornada puede redibujar el destino de varios clubes al mismo tiempo.
El domingo fue exactamente eso: el Seattle Kraken venció con contundencia a los Florida Panthers 6-2 y, en un abrir y cerrar de ojos, se metió en puestos de clasificación en la Climate Pledge Arena.
Ese asalto a la zona prometida no fue producto exclusivo del esfuerzo local. Mientras el equipo del estado de Washington despachaba a Florida, los San José Sharks cayeron 7-4 ante los Ottawa Senators en la capital canadiense.
La combinación fue letal para la matemática de la Conferencia Oeste: Seattle mejoró su récord a 31-26-9 con 71 puntos, desplazando a la franquicia californiana, estancada en 70 unidades, para adueñarse en solitario del segundo comodín. La brecha con el Utah Mammoth se redujo a apenas tres puntos.
Lo que hace este triunfo todavía más notable es el contexto físico que lo rodeaba. El equipo dirigido por Lane Lambert llegaba con el tanque casi vacío tras viajar a Vancouver el sábado para vencer 5-2 a los Canucks. Regresar sin descanso para enfrentar a unos Panthers frescos y con tres victorias seguidas parecía una receta para el desastre. Lambert lo tenía claro desde antes del salto inicial.




















