"Trabaja muy duro", señaló Crosby. "Con la situación en la que estábamos, en un edificio ruidoso como este, estuvo muy sereno e hizo grandes paradas para nosotros. En diferentes momentos cuando ellos presionaron, creo que hizo grandes paradas para contenerlos y darnos la oportunidad".
Esa serenidad de Silovs fue acompañada por una mejora dramática en la disciplina colectiva de los Penguins. Tras verse envueltos en constantes batallas físicas y castigos innecesarios en los juegos previos, Pittsburgh decidió enfocarse netamente en el disco.
"Creo que vimos que no estaba funcionando la forma en que lo estábamos haciendo antes", confesó Muse. "Los chicos hicieron un muy buen trabajo con eso esta noche. Jugamos más de silbato a silbato".
Crosby aportó a su entrenador, reconociendo que los ánimos caldeados son parte natural de estas instancias, pero la inteligencia emocional debía prevalecer.
"Simplemente tenemos que ser más inteligentes al respecto", subrayó. "En última instancia, tenemos que ahorrar nuestra energía para los momentos entre los silbatos. Creo que eso se tradujo en el hielo".
En el otro extremo de la pista, los Flyers lamentaron su incapacidad para asestar el golpe definitivo frente a su público. Rickard Rakell anotó el segundo tanto de los Penguins capitalizando un grave error del portero Dan Vladar detrás de la red, mientras que Connor Dewar selló el triunfo a puerta vacía. Por Filadelfia, el novato Denver Barkey y Travis Konecny descontaron, pero la reacción llegó tarde.
Rick Tocchet, entrenador de los Flyers, fue bien crítico con la complacencia inicial de su grupo.
"Sigo usando la palabra luchar", lamentó. "No hicimos las pequeñas cosas, poner el cuerpo, ganar algunas batallas por el disco. Creo que ellos estuvieron un poco más desesperados por momentos. Reaccionamos, así que esa es la parte buena de todo esto".
Los Penguins forzaron un quinto encuentro tras verse abajo 3-0 en la serie por tercera vez en la historia de la franquicia. Curiosamente, las tres instancias han ocurrido frente a Filadelfia en medio de la hostilidad histórica de la Batalla de Pennsylvania (como sucedió en 1997 y 2012).
El esfuerzo incansable y menos estético será la única vía de supervivencia para Pittsburgh cuando la serie regrese al PPG Paints Arena este lunes. Como bien sentenció Rakell sobre su estilo de anotación sucio en la pintura:
"(Llevar la serie de vuelta a Pittsburgh) era nuestra única opción, y no fue bonito muchas veces hoy. Pero nos mantuvimos firmes. Es una victoria enorme".