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No podía ser otro sino Sidney Crosby quien salvara la temporada de los Pittsburgh Penguins.

Abajo 3-0 y con el mundo encima, fue el capitán de 38 años quien dio un paso al frente para liderar una vez más las acciones de su equipo, para finalmente despertar y superar 4-2 a los Philadelphia Flyers el sábado en la Xfinity Mobile Arena para evitar la barrida en la serie de Primera Ronda de los Playoffs de la Stanley Cup.

Claro, los números siguen beneficiando desproporcionadamente a los Flyers. Al final de todo, sólo cuatro clubes han logrado remontar una serie después de verse abajo 3-0 en la postemporada, para un diminuto .019 por ciento (de 210-4) de las veces, y han pasado 12 años desde la última vez (los L.A. Kings de 2014 ante San José Sharks).

Pero no le digan eso a Crosby y compañía.

El número 87 entendió a la perfección la urgencia del momento. Anotó su primer gol de la serie en el periodo inicial y añadió una asistencia clave para mantener con vida a Pittsburgh. Con su exhibición, alcanzó su partido 68 de múltiples puntos en postemporada, consolidándose en el tercer lugar histórico de la liga, solo por detrás de Wayne Gretzky (108) y Mark Messier (77).

PIT@PHI, J4: Crosby anota su primero de la serie

"Es solo uno, pero creo que nos da algo de vida", admitió Crosby. "Eso se pareció más a nuestro juego. Probablemente nos ha tomado tres partidos parecernos un poco a nosotros mismos. Con cada partido en la serie es más difícil, pero tenemos algo de vida y tenemos que aprovechar la oportunidad de ir a casa ahora".

Ese gol inicial en ventaja numérica no fue uno más en la cuenta del capitán. Se convirtió en su anotación número 16 de por vida en postemporada contra los Flyers, superando a Gretzky y a Evgeni Malkin para adueñarse de la mayor cantidad de goles contra esta franquicia en la historia de la liga. Además, fue el tanto 80 de su carrera que le da la ventaja a su equipo en los playoffs, acercándose a las marcas estratosféricas de Gretzky y Messier.

Por si fuera poco, elevó su total de puntos en postemporada a 204, dejando atrás a Jari Kurri (202) para reclamar el tercer puesto de todos los tiempos en producción con una sola franquicia, únicamente superado por los registros de Gretzky y Messier durante sus épocas doradas con Edmonton.

El impacto de Crosby trascendió las estadísticas. En el tercer periodo, durante una situación de cuatro contra cuatro, fabricó una pantalla perfecta sobre la defensa rival para asistir a Kris Letang, quien anotó el 3-1 parcial con un potente disparo desde el centro de los círculos.

PIT@PHI, J4: Letang y Crosby sellan gol

"Son esos pequeños detalles a veces", explicó Letang alabando el aporte de su capitán. "No es la jugada loca o los pases que encuentran a un chico en el poste trasero. A veces son pequeños detalles como bloquear al jugador, dándome tiempo para elegir mi tiro. Simplemente te muestra cuánto coeficiente intelectual tiene en el hielo y sabe qué hacer en cada momento y situación".

La otra gran historia de la noche se gestó en la portería de Pittsburgh. El entrenador Dan Muse tomó la arriesgada decisión de sentar a Stuart Skinner, titular en los primeros tres compromisos, para darle la oportunidad al guardameta de 25 años Arturs Silovs en un encuentro de eliminación.

Silovs respondió con 28 salvadas, convirtiéndose apenas en el segundo portero en la historia de la franquicia en ganar haciendo su debut de playoffs con el equipo en un partido donde enfrentaban la eliminación, emulando lo hecho por Frank Pietrangelo en 1991.

PIT en PHI | Resumen

"Trabaja muy duro", señaló Crosby. "Con la situación en la que estábamos, en un edificio ruidoso como este, estuvo muy sereno e hizo grandes paradas para nosotros. En diferentes momentos cuando ellos presionaron, creo que hizo grandes paradas para contenerlos y darnos la oportunidad".

Esa serenidad de Silovs fue acompañada por una mejora dramática en la disciplina colectiva de los Penguins. Tras verse envueltos en constantes batallas físicas y castigos innecesarios en los juegos previos, Pittsburgh decidió enfocarse netamente en el disco.

"Creo que vimos que no estaba funcionando la forma en que lo estábamos haciendo antes", confesó Muse. "Los chicos hicieron un muy buen trabajo con eso esta noche. Jugamos más de silbato a silbato".

Crosby aportó a su entrenador, reconociendo que los ánimos caldeados son parte natural de estas instancias, pero la inteligencia emocional debía prevalecer.

"Simplemente tenemos que ser más inteligentes al respecto", subrayó. "En última instancia, tenemos que ahorrar nuestra energía para los momentos entre los silbatos. Creo que eso se tradujo en el hielo".

En el otro extremo de la pista, los Flyers lamentaron su incapacidad para asestar el golpe definitivo frente a su público. Rickard Rakell anotó el segundo tanto de los Penguins capitalizando un grave error del portero Dan Vladar detrás de la red, mientras que Connor Dewar selló el triunfo a puerta vacía. Por Filadelfia, el novato Denver Barkey y Travis Konecny descontaron, pero la reacción llegó tarde.

Rick Tocchet, entrenador de los Flyers, fue bien crítico con la complacencia inicial de su grupo. 

"Sigo usando la palabra luchar", lamentó. "No hicimos las pequeñas cosas, poner el cuerpo, ganar algunas batallas por el disco. Creo que ellos estuvieron un poco más desesperados por momentos. Reaccionamos, así que esa es la parte buena de todo esto".

Los Penguins forzaron un quinto encuentro tras verse abajo 3-0 en la serie por tercera vez en la historia de la franquicia. Curiosamente, las tres instancias han ocurrido frente a Filadelfia en medio de la hostilidad histórica de la Batalla de Pennsylvania (como sucedió en 1997 y 2012).

El esfuerzo incansable y menos estético será la única vía de supervivencia para Pittsburgh cuando la serie regrese al PPG Paints Arena este lunes. Como bien sentenció Rakell sobre su estilo de anotación sucio en la pintura:

"(Llevar la serie de vuelta a Pittsburgh) era nuestra única opción, y no fue bonito muchas veces hoy. Pero nos mantuvimos firmes. Es una victoria enorme".

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