USA Auston MAtthews

A solo un día del arranque de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026, el torneo masculino de hockey sobre hielo se prepara para uno de sus regresos más esperados. Por primera vez desde Sochi 2014, los jugadores de la NHL volverán a competir en el escenario olímpico, un factor que eleva de inmediato el nivel, la expectativa y la narrativa histórica del certamen. En ese contexto, la selección de Estados Unidos iniciará su camino el 12 de febrero frente a Letonia, en un duelo correspondiente a la fase preliminar que sirve como primer termómetro real para ambas escuadras.

El regreso de los jugadores NHL al torneo olímpico no es un detalle menor. Durante más de una década, el hockey internacional careció del enfrentamiento directo entre las máximas estrellas del deporte en los Juegos. Milano-Cortina marca el fin de esa ausencia y devuelve al calendario olímpico un torneo que históricamente ha definido legados, generaciones y momentos imborrables. Para Estados Unidos, además, el escenario viene cargado de simbolismo: el objetivo declarado es volver a lo más alto del podio por primera vez desde el histórico “Milagro sobre Hielo” de Lake Placid 1980.

Estados Unidos llega a este debut con una alineación completamente integrada por talento NHL, una diferencia estructural clave frente a Letonia. El combinado letón cuenta con cinco jugadores activos de la NHL: los delanteros Teddy Blueger y Zemgus Girgensons, el defensor Uvis Balinskis y los porteros Elvis Merzlikins y Arturs Silovs. El resto del plantel proviene de ligas europeas, principalmente de la Liiga finlandesa, la SHL sueca y la liga checa, con jugadores acostumbrados al hockey internacional pero con menor exposición al ritmo y la profundidad del juego NHL.

Dentro del roster letón, Girgensons aparece como la principal referencia ofensiva. El centro de 32 años suma seis goles y siete asistencias en 47 partidos esta temporada con Tampa Bay, y cuenta con experiencia como All-Star en la NHL. Su rol será clave tanto en situaciones de igualdad numérica como en el trabajo defensivo, especialmente en el círculo de faceoffs. Blueger, por su parte, aporta responsabilidad táctica y experiencia en escenarios de alta presión, mientras que Balinskis ofrece movilidad desde la línea azul, aunque enfrentará una exigencia inédita ante el ataque estadounidense.

El gran desafío para Letonia estará precisamente en contener a un frente ofensivo estadounidense cargado de dinamismo y profundidad. Nombres como Auston Matthews, Jack Eichel y Jack Hughes representan una combinación de velocidad, potencia y definición que pocas selecciones pueden igualar. La capacidad de Estados Unidos para generar ofensiva desde múltiples líneas obliga a Letonia a un esfuerzo defensivo sostenido, con cambios cortos y disciplina posicional durante los 60 minutos.

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El antecedente más reciente entre ambos seleccionados se remonta al Campeonato Mundial IIHF 2024 en Praga. En aquel duelo de fase preliminar, Estados Unidos se impuso por 6-3, con dos goles de Cole Caufield. Aquella versión estadounidense, sin embargo, no contaba con varias de las figuras que hoy integran el roster olímpico, lo que amplía la brecha de talento de cara al encuentro en Milano-Cortina. La expectativa es que el volumen ofensivo de Estados Unidos sea incluso mayor, especialmente en situaciones de transición y juego de poder.

En la portería, Letonia probablemente confíe el arranque a Silovs. El guardameta de Pittsburgh registra un promedio de goles en contra de 2.97 y un porcentaje de atajadas de .895 en 25 aperturas esta temporada. Aunque sus números han sido irregulares, ha demostrado en torneos internacionales la capacidad de sostener a su equipo durante largos tramos, una cualidad indispensable frente a una ofensiva de alto calibre. Merzlikins, alternativa natural, aporta experiencia olímpica y un historial sólido en sus primeras temporadas NHL, donde superó el .900 de efectividad en tres campañas consecutivas.

Del lado estadounidense, todo apunta a que Connor Hellebuyck sea el encargado de abrir el torneo. El tres veces ganador del Trofeo Vezina suma 36 partidos esta temporada con Winnipeg, con un promedio de 2.79 goles en contra y .900 de porcentaje de atajadas. Su antecedente más reciente con la selección es igualmente alentador: en el torneo 4 Nations Face-Off del año pasado, registró un promedio de 1.59 goles permitidos en tres aperturas, consolidándose como una referencia bajo presión internacional.

Históricamente, Letonia presenta un récord acumulado de 3-3-18 en Juegos Olímpicos. Su mejor actuación llegó en Sochi 2014, donde finalizó en el octavo lugar, mientras que en Beijing 2022 ocupó la undécima posición. Estados Unidos, por su parte, terminó quinto en Beijing 2022 con un plantel compuesto exclusivamente por jugadores no de la NHL. El contexto es radicalmente distinto en Milano-Cortina. La cercanía con el oro en el 4 Nations Face-Off del año pasado, donde el equipo llevó a Canadá hasta el tiempo extra en la final antes del gol decisivo de Connor McDavid, reforzó la convicción interna de que esta generación está lista para competir por el máximo objetivo.

Uno de los grandes puntos fuertes del roster estadounidense se encuentra en la defensa. Quinn Hughes y Zach Werenski figuran entre los defensores más influyentes de la liga actual y se perfilan como los principales conductores del juego desde el fondo. Jaccob Slavin fue uno de los jugadores más consistentes del equipo en el 4 Nations, mientras que Brock Faber y Jake Sanderson representan una nueva generación capaz de sostener minutos de alta exigencia.

En ataque, la mezcla de potencia y talento es evidente. Los hermanos Tkachuk y Tage Thompson aportan presencia física y volumen de disparos, mientras que Matthews y Eichel ofrecen creatividad y definición de élite. Sin embargo, como suele ocurrir en torneos cortos, el desempeño de Estados Unidos dependerá en gran medida de la estabilidad en la portería a lo largo de dos semanas de competencia intensa. Además de Hellebuyck, Jeremy Swayman y Jake Oettinger completan un trío con amplia experiencia en los playoffs de la Stanley Cup.

El duelo del 12 de febrero ante Letonia no solo marcará el debut de ambos equipos en Milano-Cortina, sino que también ofrecerá una primera lectura del estado competitivo de Estados Unidos en su camino olímpico. Para Letonia, será una prueba de resistencia y carácter; para Estados Unidos, el inicio formal de una búsqueda histórica que, 46 años después de Lake Placid, vuelve a situar al oro olímpico como el objetivo central.

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