La confianza en el campamento de orientación olímpica del equipo de Estados Unidos en agosto fue evidente, con jugadores hablando abiertamente sobre la expectativa de regresar con la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026. “No creo que estemos esquivando el tema”, dijo el defensa de los Boston Bruins, Charlie McAvoy, durante la concentración. “Nos sentimos bastante cómodos hablando de que este es nuestro momento”.
Parte de esa convicción nació hace un año en el torneo 4 Nations Face-Off, en el que Estados Unidos quedó a un solo tanto de coronarse en una competencia de los mejores contra los mejores. Esa base se reforzó en la primavera pasada con la actuación que terminó en medalla dorada en el Campeonato Mundial de la IIHF.
Ese optimismo también se sostiene en la calidad del plantel estadounidense, especialmente en un grupo de ocho defensores que para muchos podría ser el más sólido que haya vestido los colores rojo, blanco y azul. Y para ello, basta con revisar sus trayectorias.
Quinn Hughes, del Minnesota Wild, ganador del Norris Trophy como el mejor defensa de la NHL en la temporada 2023-24. Su socio más probable será Brock Faber, una figura en ascenso y compañero suyo en Minnesota. Zach Werenski, de los Columbus Blue Jackets, ocupa el segundo lugar entre todos los defensas de la liga esta campaña con 62 puntos, producto de 20 goles y 42 asistencias, solo por detrás de Evan Bouchard, de los Edmonton Oilers. Werenski podría formar pareja con McAvoy, el principal referente defensivo de Boston.
Jaccob Slavin, de los Carolina Hurricanes, considerado como el defensor más confiable en su propia zona, mientras que Noah Hanifin, de los Vegas Golden Knights, ha superado la barrera de los 35 puntos en una temporada en cuatro ocasiones distintas. Jake Sanderson, de los Ottawa Senators, y Jackson LaCombe, de los Anaheim Ducks, representan a la nueva generación emergente en la NHL. Sanderson tiene 23 años; LaCombe, 25.
Cale Makar, quien representará a Canadá, ganó el Norris Trophy la temporada pasada con los Colorado Avalanche. Aun así, cuatro de los ocho defensores estadounidenses incluidos en el roster olímpico terminaron entre los primeros 10 de la votación: Werenski fue segundo, Hughes tercero, Slavin octavo y Sanderson décimo. Cuando Hughes ganó en 2023-24, McAvoy finalizó 13° y Slavin 14°.
“Es realmente impresionante”, comentó McAvoy. “Parece que desde juveniles o desde la universidad, los defensas estadounidenses están produciendo jugadores de élite a un ritmo cada vez mayor. Miras equipo por equipo en la NHL y, en la mayoría de los casos, su principal defensa es estadounidense”.
Las únicas diferencias respecto a los siete defensores que participaron con Estados Unidos en el 4 Nations son Hughes, ausente entonces por lesión y LaCombe, quien entró como reemplazo médico de Seth Jones, de los Florida Panthers. Adam Fox, de los New York Rangers, sí jugó ese torneo, pero no fue incluido en la nómina olímpica. Fox ganó el Norris en la temporada 2020-21.
“La profundidad que tiene Estados Unidos ahora mismo, y la seguridad que mostramos atrás, se refleja en todo el grupo”, señaló Werenski esta semana. “Es difícil comparar con equipos anteriores y decir que este es el mejor de todos, pero sí creo que es la reserva de talento más amplia que el país ha tenido para elegir”.
Aunque Werenski evitó afirmar que se trata del grupo más profundo de todos los tiempos, considerando que selecciones pasadas contaron con miembros del Salón de la Fama como Chris Chelios y Brian Leetch, sí reconoció que estar en esa conversación dice mucho. “Es una señal clara de cuánto ha crecido el hockey en Estados Unidos”, añadió Werenski. “Si observas a los defensores que entraron y a los que se quedaron cerca, el nivel es realmente notable”.
Lo que distingue a este conjunto es la versatilidad que aporta cada integrante. Hughes y Werenski destacan por su producción ofensiva desde la línea azul, pero también son de élite defendiendo su zona. Luego está Slavin, capaz de neutralizar a las mayores amenazas rivales, lo que libera a su compañero de pareja para sumarse al ataque.
“Cuando analizas nuestro grupo, todos somos jugadores largos, con gran alcance y buen patinaje”, explicó Sanderson. “Hay ofensiva, pero cada uno utiliza sus piernas y su bastón de forma efectiva para defender”. Esa diversidad es lo que vuelve tan peligroso al bloque estadounidense.
“No puedes tener seis martillos en una caja de herramientas”, dijo Slavin el jueves. “Necesitas instrumentos distintos. Todos los defensas son completos, pero algunos sobresalen en aspectos específicos, y en torneos cortos eso es fundamental”.






















