Entre las muchas historias que ha generado la temporada 2025-26, es imposible ignorar la que se sigue construyendo en Anaheim, en donde unos Ducks continúan su camino hacia una posible clasificación a los Playoffs de la Stanley Cup —algo que no han logrado en siete años— de la mano de un roster plagado de talento joven que empieza a establecer las bases de lo que podría ser el primero de varios años de éxitos para la franquicia.

Al momento de acercarse a la pausa por los Juegos Olímpicos, los dirigidos por Joel Quenneville se ubican en puestos de postemporada, con la proyección de continuar escalando por la tabla de posiciones. Y es precisamente antes de la pausa, cuando los Ducks enfrentan dos retos importantes en ese objetivo.
Ya superaron el primero. Falta el segundo.

El domingo, resistieron un intento por remontar de los Vegas Golden Knights para vencerlos por 4-3 en el Honda Center, golpeando así a los punteros de la División del Pacífico.

La victoria tuvo un peso específico monumental: no solo significó dos puntos más, sino que selló una barrida en la serie de temporada ante Vegas (3-0-0), algo que Anaheim nunca había logrado ante sus rivales del desierto.

Con este resultado, los Ducks (29-23-3, 61 puntos) dieron un salto cuántico en la tabla, apoderándose del primer puesto de Comodín de la Conferencia Oeste, superando al Utah Mammoth y a Los Ángeles Kings en una carrera frenética.

VGK@ANA: Kreider desvía el tiro de Trouba para su segundo gol

El arquitecto principal del triunfo fue Chris Kreider, cuya adquisición en el verano fue vista como una apuesta arriesgada por la gerencia de Pat Verbeek, pero que ha pagado dividendos en noches de alta tensión como esta.

El veterano anotó dos goles fundamentales, ambos producto de la presencia en la portería que tanto le faltaba al equipo en años anteriores. Primero, desviando con el patín un pase de Ryan Poehling en el primer periodo, y luego, redirigiendo un disparo de Jacob Trouba al inicio del segundo.

La conexión entre Kreider y Trouba —ambos ex compañeros y líderes en los New York Rangers— fue evidente, trayendo una química que ha estabilizado el vestuario joven de Anaheim.

"Mantuvimos el juego muy simple... tratando de poner discos detrás de ellos y metiendo nuestros cuerpos a la red cuando se presentaba la oportunidad. Fue un juego detallado, honesto", explicó Kreider, definiendo la nueva identidad de "hockey obrero" que complementa el talento puro de los novatos.

Y hablando de talento joven, la noche también perteneció a la historia de la franquicia. El novato Beckett Sennecke registró su punto número 44 de la temporada con una asistencia en el gol de Power Play de Cutter Gauthier. Este hito es significativo: Sennecke ahora está empatado con su compañero Gauthier en el cuarto lugar de todos los tiempos para un novato de los Ducks en una sola temporada.

Ambos persiguen ahora a la realeza ofensiva del club: Trevor Zegras (61 puntos), Bobby Ryan (57) y Dustin Penner (45). El hecho de tener a dos novatos produciendo a un ritmo histórico simultáneamente es un lujo que pocas franquicias en la liga pueden presumir y habla de la profundidad del sistema de prospectos.

En la portería, Lukas Dostal continuó cimentando su estatus como el ancla del presente y futuro. El guardameta checo consiguió su victoria número 20 de la campaña tras detener 28 disparos. Con esto, empató a John Gibson (2015-16) y Jonas Hiller (2009-10) como los porteros que más rápido han alcanzado esa marca en una temporada para los Ducks (36 juegos), uniéndose a una lista exclusiva que incluye a Jean-Sebastien Giguere y Frederik Andersen.

Vegas Golden Knights v Anaheim Ducks

Su exhibición en el tercer periodo fue heroica, resistiendo una embestida de 19 disparos de unos Golden Knights desesperados que intentaron salvar su noche.

Vegas, por su parte, extiende su crisis con su quinta derrota consecutiva. El equipo sufre el desgaste de las lesiones de piezas clave como William Karlsson y Alex Pietrangelo, lo que ha dejado su estructura defensiva vulnerable ante el forecheck agresivo de equipos como Anaheim. A pesar de los goles tardíos de Mitch Marner, Ivan Barbashev y Tomas Hertl que maquillaron el marcador, la sensación en el vestuario visitante fue de frustración.

"Parece que últimamente hemos estado persiguiendo el juego demasiado y confiando en nuestras remontadas... no es suficiente", lamentó el defensa Shea Theodore.

La victoria también sirvió para destacar el regreso de Troy Terry, quien tras perderse 11 juegos por lesión, volvió con dos asistencias, convirtiéndose en el octavo jugador en la historia del equipo en alcanzar las 200 pases de gol de por vida. Su retorno añade una dimensión de creación de juego que hace a los Ducks aún más peligrosos.

Pero quizás la estadística más reveladora de la noche, y la que mejor explica el éxito de Joel Quenneville, es que los Ducks ahora tienen una marca perfecta de 16-0-0 cuando lideran después del segundo periodo. Son uno de los cuatro equipos invictos en ese escenario, un testimonio de la disciplina táctica y la capacidad de cierre que el entrenador ha inculcado en un grupo joven que está aprendiendo a ganar.

Ahora, con el boleto de comodín en mano y el destino bajo su control, Anaheim buscará extender su ventaja este martes ante el Seattle Kraken, un rival directo en la división, antes de tomar el descanso olímpico con la certeza de que la reconstrucción ha terminado oficialmente y la ventana competitiva se ha abierto de par en par.

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