Entre las muchas historias que ha generado la temporada 2025-26, es imposible ignorar la que se sigue construyendo en Anaheim, en donde unos Ducks continúan su camino hacia una posible clasificación a los Playoffs de la Stanley Cup —algo que no han logrado en siete años— de la mano de un roster plagado de talento joven que empieza a establecer las bases de lo que podría ser el primero de varios años de éxitos para la franquicia.
Al momento de acercarse a la pausa por los Juegos Olímpicos, los dirigidos por Joel Quenneville se ubican en puestos de postemporada, con la proyección de continuar escalando por la tabla de posiciones. Y es precisamente antes de la pausa, cuando los Ducks enfrentan dos retos importantes en ese objetivo.
Ya superaron el primero. Falta el segundo.
El domingo, resistieron un intento por remontar de los Vegas Golden Knights para vencerlos por 4-3 en el Honda Center, golpeando así a los punteros de la División del Pacífico.
La victoria tuvo un peso específico monumental: no solo significó dos puntos más, sino que selló una barrida en la serie de temporada ante Vegas (3-0-0), algo que Anaheim nunca había logrado ante sus rivales del desierto.
Con este resultado, los Ducks (29-23-3, 61 puntos) dieron un salto cuántico en la tabla, apoderándose del primer puesto de Comodín de la Conferencia Oeste, superando al Utah Mammoth y a Los Ángeles Kings en una carrera frenética.






















