Después de quedarse fuera de los Playoffs de la Stanley Cup la temporada pasada, por primera vez en tres años y segunda en siete oportunidades, los New York Islanders —quienes muchos pensaban iban en dirección a una inevitable reconstrucción— se han recuperado rápidamente, hasta colocarse en una posición favorable para avanzar a la siguiente ronda.
¿Una de las razones de esa pronta reacción? Fácil, la primera selección del Draft de la NHL del año pasado: Matthew Schaefer.
El joven defensor de 18 años ha tenido una impresionante campaña inaugural en la liga, con la que ha ayudado al conjunto neoyorquino a posicionarse durante prácticamente todo el año entre los primeros tres puestos de una competitiva División Metropolitana. Y el jueves, además de hacer historia de manera individual, impulsó al club a lograr otro hito que genera mucha satisfacción en sus seguidores: barrer la serie de temporada regular de cuatro juegos ante sus vecinos New York Rangers.
La victoria de 2-1 en el Madison Square Garden no fue solo un triunfo más en el calendario; fue la coronación de un dominio absoluto en la "Batalla de Nueva York" durante la campaña 2025-26. Con este resultado, los Islanders completaron una barrida de cuatro juegos sobre sus rivales de ciudad, algo que no lograban desde la temporada 2017-18. Pero más allá del récord perfecto (4-0-0), lo que destaca es la disparidad en el hielo: los Islanders superaron a los Rangers con un marcador global de 14-3 en la serie anual, permitiendo apenas tres goles en 240 minutos de hockey directo, una estadística que subraya el abismo actual entre ambas franquicias.
El momento cumbre de la noche, y quizás de la temporada para el novato sensación, llegó a finales del segundo periodo. A los 18:53, Schaefer aprovechó una pérdida de disco del defensor rival Matthew Robertson. Bo Horvat interceptó la jugada y habilitó a Schaefer en el círculo izquierdo. El joven no dudó: soltó un disparo de muñeca preciso que superó el bloqueador de Jonathan Quick para el 2-0.




















