Los eventos al aire libre que la NHL ha llevado a cabo desde aquella primera vez que organizó en 2003 el Molson Canadian NHL Heritage Classic entre los Montreal Canadiens y los Edmonton Oilers en el Commonwealth Stadium de Edmonton, no cabe la menor de las dudas que todos y cada uno de ellos han sido muy especiales.
Para cuando se lleve a cabo el duelo de la Stadium Series en el Raymond James Stadium la noche del domingo entre el Tampa Bay Lightning y los Boston Bruins, la NHL habrá compilado su duelo 45 a la intemperie, ampliando su vasto historial que este tipo de eventos magnos, para los que se requiere un amplio despliegue técnico, logístico y humano.
Dicho eso, y enfatizando que estos juegos son verdaderamente especiales, el duelo de la Stadium Series entre el Lightning y los Bruins encierra también un toque de nostalgia, pues la mayoría de los jugadores y entrenadores de ambos equipos crecieron en lugares en los que las condiciones climáticas les permitían jugar al aire libre en su infancia, cuando se enamoraron de este deporte.
Y como ha sucedido en la gran mayoría de las ocasiones en las que la NHL lleva a cabo estos magnos eventos al aire libre, el clima juega un papel muy importante y esta vez no será la excepción, pero resulta ser que el partido es en la casi siempre calurosa ciudad de Tampa, pero debido a una ola fría que azota al sureste de Estados Unidos, las temperaturas serán parecidas a las que han tenido sedes más al norte cuando albergan un juego de estos.
“Es una locura porque creo que apenas el 1 de febrero pasado estábamos a 27 grados en Tampa”, dijo el entrenador del Lightning, Jon Cooper. “Antes, esta era una época fresca del año, pero no creo que en los 13 años que llevo en Tampa se sienta la temperatura tan fría como la de esta mañana. Este partido está hecho para jugarse con frío”.
Definitivamente la madre naturaleza ha sido, de manera inesperada, una gran aliada para que el partido garantice su éxito desde el punto de vista técnico, pues a la hora que se tiene agendado que se deje caer el puck, se esperan temperaturas entre los 4 y 5 grados y mientras avance la noche las temperaturas podrían ir en descenso, lo cual es una noticia genial.
Pero no es que la NHL estuviera a la espera de un milagro. En anticipación de las temperaturas promedio en Tampa para estas fechas, la liga previó instalar una carpa climatizada para que mantuviera bien refrigerada la pista, la cual se va a retirar este domingo, poco antes del inicio de juego con la intención de mantener el hielo en las mejores condiciones posibles.
Pero debido a la presencia de esta inusual estructura encima de una pista de hielo donde se va a jugar un partido de temporada regular de la NHL, fue inevitable que esto trajera a colación algunos recuerdos de los años mozos para varios de los protagonistas.
“Esto es lo que hemos vivido toda nuestra vida en el lago congelado, al aire libre, jugando hasta el anochecer, y básicamente eso es lo que haremos: jugar de noche, bajo las luces. Es una experiencia única y especial, y todos hemos sido parte de ella, pero mucha gente que estará en este partido no, y creo que eso es genial”, agregó el entrenador Cooper.




















