Con el comienzo de la pretemporada 2023-24 listo para arrancar el 23 de septiembre en Melbourne, Australia, NHL.com/es proveerá un análisis a profundidad sobre cada equipo y de cara a que entren en acción. En esta ocasión: Philadelphia Flyers.
Después de dos temporadas consecutivas con marca perdedora, tres seguidas sin playoffs y un viaje a la postemporada en los últimos cinco años, ese es un panorama que más o menos pone en perspectiva lo que ha sido el pasado reciente para los Philadelphia Flyers y con lo que el entrenador John Tortorella tendrá que lidiar.
Uno de los primeros movimientos que ejecutó el club fue la contratación de Keith Jones, exjugador de los Flyers de 1998 a 2001 y recientemente integrante de las transmisiones del club para NBC Sports Philadelphia y a nivel nacional para TNT, como su nuevo presidente de operaciones de hockey.
También el equipo hizo más cambios en la oficina, con la contratación de Daniel Briere, otro exjugador de los Flyers, de 2007 a 2013, para que ocupe el rol de gerente general, un par de movimientos que dan una idea de cuán profundo apretó Philadelphia el botón de reinicio.
Pero el roster no quedó intacto, como era de esperarse. Uno de los principales jugadores de los que prescindió la organización durante el receso de temporada fue el defensa Ivan Provorov, en un canje con los Columbus Blue Jackets.
En lo que respecta a la ofensiva, Philadelphia también dejó en libertado a dos jugadores que estaban bien identificados con la organización, como los delanteros Kevin Hayes, canjeado a los St. Louis Blues, luego de haber participado por primera vez en el Juego de Estrellas, así como de James van Riemsdyk, quien firmó por una temporada con los Boston Bruins.
Realmente los Flyers llevaron a cabo pocos movimientos pomposos en términos de refuerzos, lo cual da una muestra clara de que apuestan y confían en el desarrollo del talento joven con la mezcla de veteranos ya en el roster y apostar a un repunte gradual.
Philadelphia también espera dos anhelados regresos a su roster, el de dos probados veteranos que, dadas las circunstancias que atraviesa el equipo, caerían como anillo al dedo.






















