Con sus dos asistencias de la noche, McDavid no sólo demostró estar recuperado de su dolencia, sino que alcanzó su partido número 51 de múltiples puntos en la postemporada, empatando en el décimo lugar de todos los tiempos con leyendas como Mario Lemieux y Brett Hull. Además, superó a Adam Oates para apoderarse del segundo lugar en la historia de la liga en puntos logrados cuando su equipo está abajo en una serie, ubicándose sólo por detrás de Wayne Gretzky.
“De verdad creo que él ha jugado su mejor hockey en los últimos cuatro períodos”, analizó Knoblauch sobre el estado físico y el nivel de McDavid. “Simplemente sigue mejorando, lo cual es una buena señal para nosotros”.
Draisaitl, por su parte, demostró una vez más su instinto implacable bajo presión. Sus dos anotaciones lo llevaron a la marca de los 20 puntos en partidos de eliminación a lo largo de su carrera, uniéndose precisamente a McDavid como los únicos jugadores en la historia de la franquicia en alcanzar dicha cifra en ese crítico escenario.
Del otro lado del hielo, los Ducks saben que desperdiciaron una oportunidad de oro para sentenciar la eliminatoria, pero confían en su fortaleza en California para el Juego 6 pautado para este jueves.
“Fueron a dos Finales de la Stanley Cup por una razón, son un buen equipo de hockey”, subrayó el delantero de Anaheim, Troy Terry. “Creemos en este vestuario, pero sabíamos que iban a presionar. Simplemente algunos errores mentales, no creo que no estuviéramos listos. Fue uno de esos juegos en los que nos vimos abajo temprano”.
Al mismo tiempo, el entrenador de los Ducks, Joel Quenneville, exigió una respuesta emocional inmediata de su grupo.
“Oye, no va a ser fácil. Nadie nos va a regalar nada. Tenemos que enojarnos con nosotros mismos sabiendo que debemos estar emocionados de ir a casa y jugar frente a nuestro público”, dijo.