Desde su fundación oficial en 1917, la National Hockey League se ha convertido en una de las ligas más influyentes del deporte profesional en América del Norte y en una plataforma global que conecta al hockey con nuevas realidades alrededor del mundo. Con el paso de cada temporada, más jóvenes encuentran en este deporte un espacio de identidad, disciplina y crecimiento, incluso en países donde el hielo todavía busca consolidarse. Bajo esa premisa, NHL.com/es presenta Conexiones fuera del hielo, una serie que explora los vínculos entre el hockey y las historias humanas que lo rodean. En esta entrega, el protagonista encarna la conexión entre culturas deportivas, la formación internacional y la influencia que una ciudad como Las Vegas puede ejercer en la construcción de identidad competitiva más allá del hielo.
Para Maximiliano José Rabinovich, custodiar un arco nunca fue simplemente ocupar una posición en el campo; fue asumir una responsabilidad que moldea carácter. Nacido en Monte Grande, en la zona sur de Buenos Aires, creció en un entorno donde el balón marcaba el ritmo de la vida cotidiana. La calle, el barrio y una familia apasionada por el deporte sembraron en él una vocación temprana que más tarde lo llevaría a Europa y finalmente, a Nevada, donde hoy se desempeña como entrenador de porteros de Las Vegas Lights en la United Soccer League.
“Me enamoré del fútbol desde que tengo razón; mi familia era futbolera y mi barrio en la zona sur de Buenos Aires es cuna de grandes jugadores nacionales e internacionales”, recuerda. Aquella atmósfera forjó disciplina y ambición. Sus primeros pasos determinantes llegaron en Vélez Sarsfield, institución donde absorbió lecciones que trascendieron lo táctico. “Aprendí mucho sobre fútbol, educación y valores humanos, teniendo como ídolo y también jugador del club en ese entonces a José Luis Chilavert”.


























