Carolina decidió seguir exactamente el ejemplo de su entrenador Rod Brind’Amour. Luego de conquistar el título de la Conferencia Este con una victoria de 6-1 sobre Montreal en el Juego 5, los Hurricanes optaron por no tocar el Trofeo Prince of Wales durante la ceremonia sobre el hielo del Lenovo Center. El trofeo fue entregado por el vicecomisionado de la NHL Bill Daly al capitán Jordan Staal, quien posó junto a sus compañeros sin levantarlo, repitiendo así la misma tradición que Brind’Amour siguió como capitán en 2006, año en el que Carolina ganó la única Stanley Cup de su historia.
La decisión tiene un significado especial dentro de la franquicia. La única otra ocasión en que Carolina conquistó el trofeo fue en 2002, cuando el entonces capitán Ron Francis sí lo levantó antes de que los Hurricanes fueran derrotados por Detroit en cinco juegos durante la Final de la Stanley Cup. Cuatro años después, Brind’Amour decidió no tocarlo y el equipo terminó venciendo a Edmonton en siete partidos para coronarse campeón.
La superstición alrededor del Prince of Wales Trophy ha dejado resultados mixtos a lo largo de los años. Florida evitó tocar el trofeo en 2024 y 2025, terminando campeón en ambas temporadas. Antes de eso, Boston había sido el último equipo en ganar la Stanley Cup sin tocarlo en 2011. Sin embargo, otros clubes como los Bruins de 2019, New Jersey en 2012, los Rangers en 2014 y Tampa Bay en 2015 rechazaron tocarlo y luego perdieron en la Final.
Del otro lado, Los Vegas Golden Knights también mantuvieron la tradición esta semana al no tocar el Clarence S. Campbell Bowl tras conquistar la Conferencia Oeste. Vegas levantó la Stanley Cup en 2023 después de seguir la misma práctica y ahora buscará repetir la fórmula frente a Carolina. La Final comenzará el martes en el Lenovo Center, donde los Hurricanes intentarán cerrar un círculo histórico que comenzó hace dos décadas con Brind’Amour como capitán y que ahora continúa desde el banquillo.























