Carolina decidió seguir exactamente el ejemplo de su entrenador Rod Brind’Amour. Luego de conquistar el título de la Conferencia Este con una victoria de 6-1 sobre Montreal en el Juego 5, los Hurricanes optaron por no tocar el Trofeo Prince of Wales durante la ceremonia sobre el hielo del Lenovo Center. El trofeo fue entregado por el vicecomisionado de la NHL Bill Daly al capitán Jordan Staal, quien posó junto a sus compañeros sin levantarlo, repitiendo así la misma tradición que Brind’Amour siguió como capitán en 2006, año en el que Carolina ganó la única Stanley Cup de su historia.
La decisión tiene un significado especial dentro de la franquicia. La única otra ocasión en que Carolina conquistó el trofeo fue en 2002, cuando el entonces capitán Ron Francis sí lo levantó antes de que los Hurricanes fueran derrotados por Detroit en cinco juegos durante la Final de la Stanley Cup. Cuatro años después, Brind’Amour decidió no tocarlo y el equipo terminó venciendo a Edmonton en siete partidos para coronarse campeón.























