Foto 1 de Portada (Ovejas negras en Ushuaia) . Sin derechos de autor

En Argentina, el hockey sobre hielo lleva años desarrollándose a base de esfuerzo, pasión, insistencia y mucho trabajo silencioso. En Sudamérica, lejos de grandes estructuras, varios clubes han sostenido el crecimiento local con una mezcla de amor por el juego, sacrificio y sentido de comunidad. Entre ellos destaca Ovejas Negras Hockey Club, un equipo nacido en Buenos Aires que hoy se ha consolidado como uno de los proyectos más representativos del hockey argentino.

El club fue fundado hace aproximadamente 15 años por Leandro Díaz Guerra, actual vicepresidente de la institución. Juan Manuel Martínez, hoy presidente del club y head coach de sus equipos de hockey sobre hielo y hockey en línea, formó parte de la primera generación de jugadores pertenecientes a Ovejas Negras. Desde entonces, ambos han acompañado el crecimiento de una organización que encontró desde su nombre una declaración de principios y valores que han convertido al equipo en un referente dentro del hockey latinoamericano.

“Ovejas Negras viene de un grupo de personas buscando otra cosa, como las ovejas negras del hockey”, cuenta Martínez. “Lo que más buscamos nosotros, más allá del rendimiento deportivo, la participación o los premios, es la integración. Que pueda participar todo el mundo”.

Foto 2 (Familia de Ovejas Negras) . Sin derechos de autor

Esa idea atraviesa toda la identidad de un club que viste orgullosamente el color negro en sus jerseys. En un deporte que en Latinoamérica suele ser costoso y de difícil acceso, Ovejas Negras ha intentado construir un espacio donde el hockey no sea entendido como un privilegio para unos pocos, sino como una comunidad abierta a distintos niveles, edades y procedencias.

“Nos interesa que lo pueda jugar la mayor cantidad de gente. Que no haya algo simplemente de élite, ni en términos económicos ni deportivos. Que todos podamos jugar al nivel que cada uno pueda alcanzar, pero que exista un lugar para todos”, explica Martínez.

Familia, orgullo y sacrificio

El lema de Ovejas Negras resume gran parte de su filosofía: “Familia, orgullo y sacrificio”. No se trata de una frase decorativa para una bandera ni de un simple eslogan para redes sociales. Para el club, esas tres palabras representan la manera en la que han sobrevivido y crecido durante más de una década en un continente donde deportes como el hockey suelen enfrentar constantes desafíos. “Vemos al club como un espacio más de familia, un lugar para encontrarnos y vincularnos, no solo en lo deportivo, sino también en otros ámbitos de la vida”, afirma Martínez.

Foto 3 (Formación de niños) . Sin derechos de autor

Ese sentido de pertenencia ha sido clave para superar los momentos difíciles de los más de 15 años de historia de la organización. El camino no siempre ha sido sencillo. La falta de infraestructura, los costos, las dificultades para entrenar y la naturaleza amateur del deporte han obligado a los clubes a reinventarse constantemente. “Todo es por amor al hockey y con mucho esfuerzo de todos lo hacemos ad honorem, empujando sin importar los costos, para que pueda crecer el hockey”, señala Martínez.

La frase resume una realidad compartida por muchos actores del hockey latinoamericano. El deporte avanza porque existen personas dispuestas a sostenerlo incluso cuando las condiciones son complicadas. Actualmente, Ovejas Negras trabaja con una estructura amplia. El club cuenta con equipos en las categorías A, B y C, escuela de adultos principiantes, escuela infantil y equipos femeninos. También participa tanto en hockey sobre hielo como en hockey en línea, adaptando su calendario a las competencias disponibles en Argentina.

“En infantiles, el desarrollo está enfocado exclusivamente en hockey sobre hielo. Allí trabajamos con niños desde los cinco años en adelante. En adultos, el club participa en distintas categorías mixtas, masculinas y femeninas, dependiendo del nivel competitivo y de las características físicas de cada división, tanto en hockey sobre hielo como en hockey en línea”, explica Martínez.

La formación de los más pequeños se ha convertido en uno de los ejes principales del proyecto. Para Martínez, el primer objetivo en edades tempranas es que los niños encuentren un espacio recreativo y logren conectarse con la actividad deportiva.

Foto 4 (Formación multiclub) . Sin derechos de autor

“En las edades más tempranas buscamos que encuentren un espacio recreativo, que puedan conectarse con el deporte, alejados un poco de las distracciones que hoy hacen tan difícil mantener la atención de los chicos. Con el paso de los años, el trabajo se vuelve más técnico y táctico. Las categorías sub-12, sub-14 y sub-16 empiezan a incorporar conceptos de juego, análisis y competencia, pero siempre bajo una idea de crecimiento progresivo”, comenta.

Uno de los cambios más importantes para el hockey argentino en tiempos recientes ha sido la aparición de una nueva pista de hielo con mejores condiciones para la práctica del deporte. Para Ovejas Negras, este avance representa una oportunidad enorme para seguir creciendo. “Fue una bendición que apareciera una pista de esas características, con instalaciones adecuadas y espacio para espectadores que puedan acercarse a ver el deporte”, reconoce Martínez.

El impacto no se limita únicamente al entrenamiento. La posibilidad de contar con gradas, público y partidos con mayor exposición cambia la percepción del hockey en Buenos Aires. Ya no se trata solo de un grupo reducido que se reúne para jugar, sino de una actividad que puede ser observada, compartida y descubierta por nuevas personas interesadas en iniciar dentro del deporte. “Que haya 500 personas viendo hockey para nosotros es algo soñado”, agrega.

Hoy, el club reúne alrededor de 100 personas entre categorías infantiles, equipos consolidados y escuela de adultos principiantes. Para un proyecto de hockey en Latinoamérica, se trata de una cifra importante que permite desarrollar tanto el hockey sobre hielo como el hockey en línea bajo una filosofía basada en valores propios del club.

Más allá del club

Aunque Ovejas Negras posee una identidad muy marcada, su visión no se limita únicamente a su propio crecimiento. Martínez insiste en que el objetivo principal sigue siendo el desarrollo nacional del hockey.

Foto 5 (Torneo de Hockey linea) . Sin derechos de autor

Por esa razón, la organización suele trabajar en conjunto con otros clubes, como Hazard Hockey Club, además de impulsar escuelas infantiles combinadas con el objetivo de generar espacios de formación donde distintos entrenadores puedan aportar visiones diferentes del juego.

“Nos interesa que los chicos no pierdan la posibilidad de exponerse a la formación y convivencia con otros jugadores de distintos clubes. Entrenar es divertido y enriquecedor, pero estos espacios para múltiples actividades fortalecen mucho la confianza y despiertan ese deseo de competir y jugar”, explica Martínez.

El club mantiene buenas relaciones con distintas asociaciones y federaciones. Participa en actividades de hockey en línea organizadas por diversas entidades y también forma parte del ecosistema de la Asociación Argentina de Hockey sobre Hielo, donde sus jugadoras compiten en la nueva Liga Femenina alineada con criterios de desarrollo de la IIHF.  “Lo que más nos interesa es desarrollar el deporte y cuidar a nuestros jugadores”, afirma Martínez.

Ovejas Negras nació como un grupo de jugadores que quería hacer las cosas de una manera distinta. Quince años después, ese espíritu sigue intacto, pero la familia creció. “Hay dos o tres palabras que definen esto. La pasión es una. Nosotros somos argentinos y creo que si algo nos caracteriza en todo el mundo es precisamente la pasión”, reflexiona Martínez. “Después está el vínculo humano. Incluso en las adversidades, donde parece no haber un futuro claro, la familia está ahí”.

Foto 6 extra Ushuaia. Sin derechos de autor

Historias como la de Ovejas Negras demuestran que el crecimiento no siempre comienza con grandes recursos. A veces comienza simplemente con un grupo de personas dispuestas a empujar juntas.

Con familia, orgullo y sacrificio.