Ice Hockey - Milano Cortina 2026 Winter Olympics: Day 16

Canadá lo tuvo en sus manos... en múltiples ocasiones, el estelar roster canadiense estuvo a punto de inclinar la balanza a su favor para conquistar la medalla de oro de los Juegos Olímpicos Milano Cortina 2026. Sin embargo, se encontraron ante una inquebrantable selección de Estados Unidos que, de la mano de su portero Connor Hellebuyck, logró neutralizar a sus vecinos del norte para, por primera vez en 46 años, conquistar la gloria olímpica con un intenso triunfo de 2-1 en tiempo extra.

Será un trago amargo difícil de superar para Canadá, que dominó el flujo del juego durante largos tramos de la noche en la Arena Santagiulia, pero vio cómo el oro se escurría entre sus dedos. La narrativa de este encuentro no se escribirá sobre una inferioridad táctica o física, sino sobre los fantasmas de las oportunidades perdidas que perseguirán a este grupo de élite durante los próximos cuatro años.

A pesar de superar a Estados Unidos en tiros a puerta por un margen contundente de 42 a 28 y de controlar el disco en la zona ofensiva con una autoridad abrumadora, el equipo de la hoja de maple sufrió un colapso en la definición que resultó fatal.

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La pesadilla ofensiva de Canadá se puede resumir en una secuencia de eventos agonizantes que, en cualquier otra noche de la temporada regular de la NHL, habrían terminado en gol. El momento más crítico, y quizás el que más se analizará en las salas de video, ocurrió a mediados del segundo periodo. Con el marcador 1-0 a favor de Estados Unidos tras el gol tempranero de Matt Boldy, Canadá recibió un regalo táctico: una ventaja numérica de 5 contra 3 durante un minuto y 33 segundos.

El entrenador Jon Cooper envió al hielo a una unidad de ensueño compuesta por Connor McDavid, Nathan MacKinnon, Cale Makar y el novato Macklin Celebrini. Sin embargo, en lugar de la ejecución clínica habitual, Canadá se atascó en una formación estática, permitiendo que la defensa estadounidense y un Hellebuyck gigantesco sobrevivieran al asedio.

Ese fallo en el Power Play fue solo el preludio de una serie de infortunios en el tercer periodo. Nathan MacKinnon, el goleador más letal de la NHL en la actualidad, protagonizó la imagen de la desesperación. Tras un rebote que dejó a Hellebuyck fuera de posición, MacKinnon recibió el disco con la portería abierta de par en par. En una anomalía estadística inexplicable, su disparo se fue desviado, golpeando la parte exterior de la red lateral.

"No pude definir. No tuve ese toque esta noche. Fallé una red completamente abierta... simplemente no tuve esa definición", admitió MacKinnon. "Sentí que una oportunidad buena se nos escapó. Pasará mucho tiempo antes de que podamos intentar recuperar esto, y obviamente, será con un equipo muy diferente".

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A la falla de MacKinnon se sumaron las escapadas frustradas de Connor McDavid y Macklin Celebrini, ambas detenidas por la paciencia de Hellebuyck. Pero si hubo una jugada que desafió la lógica, fue la que involucró a Devon Toews en el tercer acto.

Tras una jugada magistral de Mitch Marner, Toews parecía tener el gol del empate en su bastón con la red desguarnecida. Hellebuyck, en una reacción de puro instinto, lanzó su brazo hacia atrás y logró desviar el disco con la parte ancha de su palo, enviándolo al poste y fuera de peligro.

"Honestamente ni siquiera la he visto... Ni siquiera sé cómo Mitch puso el disco en mi palo, solo lo sentí ahí y traté de empujarlo", Toews. "Si la salvó, es una gran atajada".

El dominio de Canadá fue tal que incluso los propios jugadores luchaban por procesar el resultado final.

"Creo que jugamos uno de nuestros mejores partidos del torneo. Tuvimos oportunidades buenas, simplemente no pudimos meterla... apesta, realmente apesta", declaró el delantero Mark Stone.

Nick Suzuki reforzó esta idea, señalando que controlaron "la mayor parte del juego" y que merecían "un mejor destino" ante un rival que generó muy poco hasta el tiempo extra.

Tom Wilson, conocido por su juego físico, ofreció una perspectiva filosófica pero dolorosa: "El hockey es un deporte gracioso. A veces juegas lo suficientemente bien para ganar y no sucede de esa manera. Estábamos dictando el juego en todo el hielo... duele, ejecutamos el plan de juego".

A la frustración en el hielo se sumó el peso emocional de la ausencia de Sidney Crosby. El legendario capitán no pudo vestirse para la final debido a una lesión sufrida en los cuartos de final. Su presencia dejó un vacío de liderazgo en los momentos de caos.

"Fue una decisión bastante clara: o puedo jugar o no puedo", explicó Crosby sobre su baja. "El personal médico fue increíble... pero en tu cabeza siempre quieres estar ahí y encontrar cualquier forma posible, no a expensas de lo que se debe hacer".

MacKinnon destacó el sacrificio de su amigo y compañero, reconociendo que Crosby antepuso el bien colectivo a su deseo personal: "Podría haber dicho simplemente que quería jugar... pero necesitábamos a todos al cien por ciento. Lo hizo por nosotros y por el país al no jugar".

El desenlace final llegó en el tiempo extra bajo el formato de 3 contra 3. A los 1:41 del tiempo suplementario, Jack Hughes anotó el gol del oro en una transición rápida.

Al final, Canadá se marcha de Milán con una medalla de plata que sabe a poco y con la certeza de haber dejado escapar una oportunidad histórica. Fue una noche donde el proceso fue correcto, pero el resultado fue cruel.

"Es solo decepción", concluyó Sidney Crosby, resumiendo el sentir de una nación. "No es divertido cuando pierdes, sin importar cómo suceda... lo siento por todo el grupo".

Mientras Estados Unidos celebra el fin de su sequía, Canadá comienza un largo ciclo de cuatro años perseguido por los ecos de los postes, las atajadas de Hellebuyck y los discos que, inexplicablemente, no entraron

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