Cuando los Montreal Canadiens perdieron el primer juego de la Segunda Ronda de la Conferencia Este ante los Buffalo Sabres, los jugadores se aseguraron de no perder la calma ni la confianza en su propio juego, a pesar del golpe recibido en ese encuentro.
Apenas unos días después, y un resultado combinado a favor de 11-3 en los siguientes dos partidos, se ha inclinado la balanza por completo a favor de los canadienses, que ahora descansan con la ventaja de 2-1 en la serie después de un par de exhibiciones de hockey que les ha devuelto el impulso.
Sin embargo, con el mismo temple de carácter que mostraron después del Juego 1, los dirigidos por Martin St. Louis se mantuvieron enfocados después del encuentro del domingo en el Bell Centre, en donde superaron contundentemente 6-2 a los Sabres, para tomar ventaja en la serie, sin caer en celebraciones prematuras.
Y es que aunque la historia del hockey ha demostrado una y otra vez que una serie no termina hasta el cornetazo final, ciertamente Montreal ha hecho lo necesario en estos últimos dos partidos para ilusionar a lo grande a sus seguidores, especialmente al investigar su propia historia.
Según los registros de la NHL, cuando los Canadiens lideran una serie de postemporada 2-1, avanzan el 78.4 por ciento de las veces, ostentando un récord histórico de 40-11 en esta situación.
Ese dominio se ha cimentado en actuaciones individuales que están rozando lo histórico. Alex Newhook, por ejemplo, se convirtió en el primer jugador de los Canadiens con dos partidos seguidos de múltiples goles en los playoffs desde que Mark Recchi lo lograra en 1997. Newhook anotó dos veces en el Juego 2 y repitió la dosis en el Juego 3, demostrando ser el motor ofensivo que el equipo necesitaba para complementar su estructura defensiva.






















