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Si existe una forma de representar el concepto de ‘morir con las botas puestas’, los Pittsburgh Penguins ofrecieron el miércoles una función magistral. El equipo peleó hasta el último aliento en el Juego 6 de la Primera Ronda, cayendo 1-0 ante los Philadelphia Flyers en tiempo extra para despedirse oficialmente de los Playoffs de la Stanley Cup en la Primera Ronda de la Conferencia Este.

Pittsburgh estuvo a un par de rebotes de completar una remontada histórica tras verse abajo 3-0 en la serie, pero el guardameta Dan Vladar y una defensa local asfixiante dictaron una sentencia diferente en la Xfinity Mobile Arena.

La eliminación llegó de la forma más cruel posible: un disparo de Cam York desde la línea azul que encontró un hueco entre el tráfico para poner fin a la temporada de los Penguins a falta de 2:28 para concluir la prórroga. El capitán Sidney Crosby, visiblemente afectado por el desenlace, no pudo evitar calificar la situación como algo “desafortunado” tras un esfuerzo que pareció dominar cada rincón del hielo, menos el marcador.

PIT en PHI | Resumen

“Es una lástima. Creo que, especialmente en la segunda mitad del partido y en el tiempo extra, tuvimos muy buenas oportunidades. Estuvimos a un tiro de volver a Pittsburgh para un Juego 7”, reflexionó Crosby. “Simplemente se reduce a rebotes a veces. Ponerse en esa posición es difícil, pero creo que todos teníamos mucha fe en que podíamos salir de ese agujero y nuestro juego lo demostró. Es una pena que nos hayamos quedado atrás al principio de la serie”.

Ese inicio lento al que se refiere el capitán fue el factor que terminó pesando más que los 42 disparos que Pittsburgh lanzó el miércoles. Los Flyers llegaron a la postemporada con un gran ritmo tras luchar por su clasificación hasta el último momento, mientras que los Penguins, al asegurar su puesto con antelación, parecieron perder esa chispa competitiva en los primeros tres encuentros. Para cuando Pittsburgh recuperó su identidad, el déficit de 3-0 era una montaña que sólo cuatro equipos en la historia de la NHL han logrado escalar.

El Juego 6 fue el ejemplo perfecto de un conjunto que dominó pero no concretó. Pittsburgh controló el disco, especialmente en el tercer tramo y la prórroga, donde superaron en tiros a los Flyers por un abrumador 23-11. Sin embargo, se estrellaron contra el sistema de trampa 1-1-3 de Philadelphia y, sobre todo, contra la figura de Vladar. El portero de los Flyers realizó 42 salvadas, la cuarta mayor cantidad en una blanqueada para cerrar una serie en los últimos 70 años, situándose junto a leyendas como Patrick Roy y Carey Price.

PIT@PHI, J6: Vladar deja sin goles a Penguins

“Es parte de los playoffs. Creo que algunas de las oportunidades que tienes en la temporada regular son un poco más cerradas aquí”, analizó el entrenador de los Penguins, Dan Muse. “Creo que las oportunidades estuvieron ahí esta noche para ambos equipos. Los dos porteros jugaron de forma increíble. Todo se eleva y se vuelve más difícil”.

Muse, quien se mostró orgulloso del temple de sus jugadores, admitió que la derrota se siente cruda por la convicción que existía en el vestuario.

“En ningún momento de hoy esperé que nuestra temporada terminara”, confesó. “No es la forma en que piensa este grupo. Me encanta este grupo, son increíbles. Cuando las cosas se pusieron difíciles, encontraron la manera de profundizar y seguir presionando”.

Ese empuje fue liderado por Arturs Silovs, quien mantuvo el sueño vivo con 31 paradas y recibió el reconocimiento de su capitán por su labor bajo una presión extrema. Pero en el hockey de postemporada, la ejecución táctica suele imponerse a la voluntad.

PIT@PHI, J6: Silovs hace una parada espectacular

Erik Karlsson fue honesto al reconocer que, aunque jugaron como pretendían desde el inicio, Philadelphia supo resistir sin quebrarse.

“Hoy jugamos de la manera que queríamos desde el principio, pero todo el crédito para ellos. Se doblaron mucho, pero no se rompieron”, agregó. “Por mucho que apeste, hay que darse cuenta de que estás jugando contra buenos equipos y fuimos superados en la serie”.

Más allá del resultado, el partido dejó un aire de incertidumbre sobre el futuro de una era dorada. Esta fue la vigésima temporada consecutiva en la que Sidney Crosby, Evgeni Malkin y Kris Letang jugaron juntos, el récord absoluto para cualquier trío de compañeros en la historia de los deportes profesionales en Norteamérica. Con el contrato de Malkin llegando a su fin, la posibilidad de que este haya sido su último baile juntos añadió un peso emocional extra a la eliminación.

“Es difícil expresarlo con palabras, sinceramente. Es algo a lo que probablemente nos hemos acostumbrado, pero creo que son como familia”, subrayó Crosby sobre sus compañeros de mil batallas. “Hemos tenido grandes victorias y derrotas difíciles como esta. Estoy muy agradecido por la oportunidad de haber jugado con ellos tanto tiempo. Ojalá podamos seguir adelante”.

Mientras los Penguins inician un proceso de reflexión interna, los Flyers celebran su primer avance a la segunda ronda desde 2020. Su premio será enfrentar a los Carolina Hurricanes, el mejor sembrado del Este, en una serie inédita que pondrá a prueba su capacidad de resistencia. Para Pittsburgh, queda el consuelo de haber caído peleando, honrando una identidad de lucha que, aunque no alcanzó para el milagro, recordó por qué este núcleo de jugadores ha definido la excelencia durante dos décadas.

La exhibición de Vladar no solo fue el factor X del partido, sino que se grabó en los libros de historia de la liga. Para dimensionar su hazaña, es útil observar cómo sus 42 salvadas lo posicionan frente a otras actuaciones históricas de porteros que lograron blanquear al rival para sentenciar una serie bajo un asedio masivo.

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