La mentalidad en el conjunto del estado de Pennsylvania, es sencilla: Next Man-Up. Algo así, como "al que le toque, tiene que responder". Bajo esa premisa, el equipo ha podido anotar 14 goles en juegos consecutivos en calidad de visitantes; primero en la casa del Minnesota Wild y luego en Winnipeg frente a los Jets.
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Aparecen los héroes 'anónimos'
Un ejemplo de la consistencia de los Penguins, ha sido el novato Sam Lafferty, quien, como armador, le ha tocado la dura tarea de reemplazar entre otros, a Evgeni Malkin y Nick Bjugstad. No obstante, su entrenador, Mike Sullivan, avala el progreso del jugador de 24 años, autor de un doblete en su duelo más reciente.
"Se ha ganado su lugar. Está mostrando un gran nivel de hockey. En cada juego en que ha estado, ha marcado la diferencia y por eso, está obteniendo más tiempo sobre el hielo" destacó Sullivan sobre el atacante que ya acumula cinco puntos en la temporada, gracias a tres anotaciones y dos asistencias.
"Entiende muy bien su rol, se enorgullece de su juego y ha sido fabuloso para eliminar las penalidades en contra", agregó.
Un caso similar puede ser el de Zach Aston-Reese. El armador disputa su tercera temporada en Pittsburgh. En la campaña anterior consiguió ocho goles en 43 partidos. En el presente, es otro ejemplo de lo que es saber aprovechar el momento y así lo comprobó frente a Winnipeg, juego en el que no sólo rompió la red rival en dos oportunidades, sino que, además, uno de esos goles fue en desventaja numérica.
"Sabemos que algunos de los goles que hemos marcado, no son de los más bonitos, pero la idea es siempre mantener el puck en la zona rival, a pesar de que parezca un cliché. Esa es la mentalidad que tenemos para poder capitalizar y anotar goles" explicó Aston-Reese, que en sus dos primeros años en la liga, totalizó 23 puntos.