En un lapso de apenas 37 segundos al inicio del primer periodo, los Oilers permitieron tres goles, estableciendo la marca de los tres tantos en contra más rápidos en la historia del equipo. Para Pittsburgh, fue la secuencia ofensiva más explosiva en la historia del club al inicio de un partido.
El desastre comenzó a los 2:20, cuando Anthony Mantha desvió un pase filtrado de Justin Brazeau, exponiendo la falta de cobertura. Apenas 22 segundos después, una pérdida en la zona neutral permitió a Mantha escaparse en un mano a mano para poner el 2-0. Y antes de que los aficionados pudieran procesar el golpe, Sidney Crosby desvió un disparo a los 2:57 para el 3-0. Fue una tormenta perfecta de errores defensivos y oportunismo visitante.
"No creo que esperes eso... tuvimos suerte de que funcionara de esa manera", comentó Crosby sobre el inicio que sentenció el duelo antes de los tres minutos.
Este descalabro tuvo un protagonista trágico en la portería: Tristan Jarry. Enfrentando a su ex equipo por primera vez desde el canje en diciembre, en lo que se perfilaba como un "juego de revancha" emocional, Jarry vivió una pesadilla absoluta.
El portero permitió tres goles en los primeros cuatro disparos que enfrentó, una estadística devastadora para la confianza de cualquier guardameta. Jarry terminó la noche con apenas 16 salvadas en 22 intentos (un porcentaje de .727), incapaz de realizar esa parada clave que calmara las aguas durante el asedio inicial.
"Creo que si pudiera mantener uno o dos de esos fuera temprano, nos daría una mejor oportunidad de pelear", admitió Jarry.
La frustración fue palpable en las palabras del capitán Connor McDavid, quien se quedó sin puntos por segundo juego consecutivo, una rareza estadística que no le ocurría desde febrero de 2025.
Históricamente dominante ante Crosby, esta vez McDavid fue neutralizado por la estructura defensiva de Pittsburgh, dejando a los Oilers con un récord de 0-7-2 en partidos donde su capitán no suma.
"Obviamente no es el inicio de la estadía en casa que estábamos buscando... Jugar a ponerse al día es difícil en esta liga y te ves bastante mal cuando lo estás haciendo", sentenció McDavid con un tono sombrío. "Quedan 30 juegos... El sentido de urgencia tiene que subir en nuestro grupo. La carrera por los playoffs está muy apretada".
El regreso de Leon Draisaitl, quien volvió sorpresivamente al equipo tras ausentarse tres juegos por un asunto familiar en Alemania, tampoco pudo evitar el tropiezo, aunque su actuación ofreció una paradoja analítica. Draisaitl centró una línea junto a Andrew Mangiapane y Vasily Podkolzin que dominó territorialmente, controlando casi el 97% de los goles esperados (xG) cuando estuvieron en el hielo 5 contra 5. Sin embargo, el hockey se decide en las redes, no en las hojas de cálculo; Draisaitl terminó con un diferencial de -1 y sin puntos en más de 19 minutos de acción, víctima de la falta de finalización y el colapso en la portería propia.