Con 20 juegos restantes en su calendario de la temporada regular de 2025-26, los Buffalo Sabres marchan con marca de 37-19-6 (80 puntos). Tal registro mantiene al club empatado en el primer lugar de la División Atlántico con el Tampa Bay Lightning y parece inminente que la sequía de 13 años fuera de los playoffs, la más larga en la liga actualmente, va a terminar en unas semanas.
Por tal razón por la que la organización de Buffalo tuvo un enfoque muy diferente este año de cara a la fecha límite de cambios de la NHL. Durante años se convirtieron en vendedores, ondeando la bandera blanca a sabiendas de que una vez más los playoffs se escaparían.
No esta vez, ya que los Sabres enseñaron los dientes y fueron agresivos, se convirtieron en compradores, pensando en grande y proyectando algo todavía más grande para los meses venideros.
“Esto es algo nuevo para mí”, dijo el capitán de los Sabres Rasmus Dahlin tras los movimientos que ejecutó el club en la fecha límite. “Esto se siente como en aquellos días cuando jugaba para el Frolunda (club potencia de la liga de Suecia). Esta es la razón por la que juegas hockey. Así es como se debería sentir y, ya sabes, este es el comienzo de algo grande, así que estoy muy contento de que finalmente estemos en esta posición”.
Los Sabres adquirieron a los defensas Luke Schenn y Logan Stanley, procedentes de los Winnipeg Jets a cambio del delantero Isak Rosen y el defensa Jacob Bryson, además de selecciones del draft de 2026 (condicional de cuarta ronda) y de 2027 (segunda ronda).

















