Los Montreal Canadiens están rompiendo cualquier tipo de paradigma en esta temporada. Si bien el club clasificó a los Playoffs de la Stanley Cup el año pasado, rompiendo una sequía de tres años sin postemporada, pareciera que es ahora cuando están viendo los frutos de una reconstrucción que fue tan breve como dolorosa.

El juego del martes, en sí mismo, tiene un significado simbólico más allá del deportivo, en el que Montreal sumó dos puntos más gracias a un triunfo 4-3 sobre el Minnesota Wild en el Centre Bell. A pesar de que se trata de un equipo de otra división e incluso de la otra conferencia, la realidad es que Minnesota había sido un verdugo de los Canadiens, ganándoles sus últimos nueve encuentros consecutivos, para la seguidilla activa más larga ante un mismo oponente.

Pero eso terminó el martes. Los Canadiens dieron otro golpe en la mesa en su camino hacia la consolidación de un equipo contendiente. La victoria no solo sirvió para exorcizar demonios históricos —Montreal no vencía al Wild desde 2019 y acumulaba récord de 2-17-1 en sus últimos 20 choques— sino que confirmó que este núcleo joven posee la frialdad necesaria para resolver el caos cuando el reloj se agota.

MIN@MTL: Caufield quema la red cerca del final

El héroe de la noche, como suele ser costumbre en los momentos de alta tensión, fue Cole Caufield. Con el marcador empatado 3-3 y el tiempo reglamentario agonizando, la primera línea de Montreal orquestó una última ofensiva. Nick Suzuki, operando desde la pared izquierda, detectó a Caufield desmarcándose en el círculo derecho y le envió un pase cruzado perfecto. Sin detener el disco, Caufield soltó un disparo de primera que superó el guante de Jesper Wallstedt a falta de apenas 15 segundos para el final.

"Simplemente encontramos una manera de mantener el disco vivo, y por suerte entró. Me gustan esos momentos", declaró Caufield tras el partido. "Por eso juegas los 60 o 65 minutos completos. Todos cuentan igual, pero se siente bien obtener dos puntos esta noche".

Este tanto no fue una casualidad estadística. Fue el séptimo gol ganador de Caufield en la temporada 2025-26, empatando el liderato de la liga en esa categoría. Más impresionante aun, desde su debut en la NHL, el delantero de 25 años ha anotado 21 goles de la victoria en el tercer periodo o tiempo extra, uniéndose a una élite compuesta por nombres como Leon Draisaitl, Sebastian Aho y Sidney Crosby.

"Lo ha hecho toda su vida... Hay mucha evidencia de que es capaz de hacer eso, y continúa haciéndolo", elogió su entrenador, Martin St.Louis.

Sin embargo, Caufield no fue la única historia brillante de la noche. El novato ruso Ivan Demidov continuó reescribiendo los libros de historia de la franquicia más laureada del hockey. Al registrar dos asistencias en el encuentro, Demidov alcanzó su décimo partido de múltiples puntos en sus primeros 50 juegos de la temporada. Con esto, se convirtió en el primer novato de los Canadiens en lograr dicha marca desde que Gilbert Dionne lo hiciera en la campaña 1991-92, un año que terminó con la Stanley Copa en Montreal.

La visión de juego de Demidov fue fundamental en el segundo periodo, cuando ejecutó un pase "sin mirar" que habilitó a otro novato sensación, Lane Hutson, para poner el 3-2 momentáneo.

"Demidov es tan bueno leyendo la jugada y poniendo el disco en un buen lugar para mí", comentó Hutson sobre la química instantánea con su compañero.

El partido también tuvo tintes de redención personal y celebraciones únicas. Phillip Danault, quien regresó al equipo en diciembre, rompió una sequía goleadora de 52 partidos que databa de marzo de 2025, anotando el gol del empate 1-1 en el primer periodo tras pelear un rebote frente a la red. Además, en la noche designada como la "Noche del Bobblehead de Alexandre Carrier", el defensor honrado con la figura coleccionable se sumó a la fiesta anotando el 2-1, su cuarto gol en los últimos cinco partidos, validando su gran momento ofensivo.

El Minnesota Wild, pese a jugar su tercer partido en cuatro noches y lidiar con bajas significativas como las de Matt Boldy y Jonas Brodin, demostró por qué es un rival tan duro.

Vladimir Tarasenko lideró la resistencia visitante con dos goles en Power Play, incluyendo el tanto del empate 3-3 a falta de siete minutos para el final, castigando la indisciplina de los Canadiens que cometieron penalizaciones consecutivas en el tercer acto.

"Jugamos un partido profundo, ganamos muchas batallas por el disco y valió la pena", analizó Hutson sobre la capacidad del equipo para sobreponerse a esos errores.

En la portería, Jakub Dobes realizó 16 paradas para asegurar la victoria, dándole descanso al titular Samuel Montembeault. Este triunfo tiene implicaciones directas en la tabla de posiciones: con un récord proyectado de 28-15-7 y 63 puntos, los Canadiens se afianzan en el tercer lugar de la División Atlántica, abriendo una brecha de cinco puntos sobre los Boston Bruins y manteniéndose a tiro de los dos primeros, Tampa Bay y Detroit.

Ahora, Montreal deberá cambiar rápidamente el enfoque, ya que este jueves recibirán a los Buffalo Sabres en el Centre Bell, un duelo divisional clave donde buscarán extender su racha ganadora y seguir demostrando que el "hechizo" de la reconstrucción ha quedado definitivamente atrás.

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