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Desde su fundación oficial en 1917, la National Hockey League se ha convertido en una de las ligas más influyentes del deporte profesional en América del Norte y en una plataforma global que conecta al hockey con nuevas realidades alrededor del mundo. Con el paso de cada temporada, más jóvenes encuentran en este deporte un espacio de identidad, disciplina y crecimiento, incluso en países donde el hielo todavía busca consolidarse. Bajo esa premisa, NHL.com/es presenta Conexiones fuera del hielo, una serie que explora los vínculos entre el hockey y las historias humanas que lo rodean. En esta entrega, el protagonista encarna la conexión entre la mentalidad del boxeo profesional, la resiliencia del atleta latinoamericano y la influencia que una ciudad como Las Vegas puede ejercer en la construcción de identidad competitiva más allá del hielo.

Para Osvary David Morrell Gutiérrez Jr., el deporte siempre ha representado una forma de avanzar. Nacido en Cuba el 18 de enero de 1998, el boxeador se formó dentro de una de las escuelas amateur más exigentes, antes de convertirse en campeón mundial profesional. Su recorrido incluye 130 victorias y apenas cinco derrotas, coronada con la medalla de oro en el Campeonato Mundial Juvenil de 2016 y el título nacional cubano en 2017. Con el tiempo, su talento lo llevó a Estados Unidos, donde se convirtió en campeón de la Asociación Mundial de Boxeo en el peso supermediano y posteriormente en el semipesado.

Aunque su disciplina se desarrolla dentro de un cuadrilátero, Morrell reconoce que la esencia del atleta profesional se construye a partir de principios universales que trascienden cualquier deporte. La preparación constante, la capacidad de adaptarse a nuevos escenarios y la fortaleza mental para enfrentar la presión, son elementos que comparten disciplinas aparentemente distintas. En una ciudad como Las Vegas, donde el deporte profesional ha encontrado nuevas formas de consolidar su identidad, el boxeador cubano ha descubierto puntos de conexión con el hockey sobre hielo.​

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Nuevo escenario

El proceso de establecerse en una nueva localidad representa uno de los desafíos más comunes para los atletas que buscan competir al máximo nivel lejos de su país de origen. En el caso de Morrell, su llegada a Las Vegas implicó enfrentarse a un entorno completamente distinto al que había conocido durante su formación deportiva en Cuba.

“Pues la adaptación en Las Vegas es un poco difícil al principio, más para uno por el cambio de horario, la altura y el clima. Para mí al principio fue un poco complicado, pero es como todo; cuando te adaptas ya le coges la vuelta. De una forma u otra te vas asimilando a las cosas”.

Las Vegas se ha convertido en un escenario donde distintas disciplinas deportivas conviven dentro de una cultura competitiva cada vez más visible. En los últimos años, el crecimiento del deporte profesional ha transformado la identidad deportiva de la ciudad, generando nuevas oportunidades para atletas de distintas partes del mundo que encuentran en la región un lugar para consolidar su carrera.

Para Morrell, observar ese entorno deportivo también le ha permitido comprender la magnitud del sacrificio que comparten quienes compiten al más alto nivel. “Como atleta profesional uno entiende lo que significa el sacrificio para poder llegar a una meta. A veces hay lesiones, hay momentos difíciles, pero uno sabe lo que cuesta mantenerse enfocado. Yo entiendo lo que sienten los atletas porque yo también soy atleta”.

Velocidad, reacción y la complejidad del hockey

Aunque el hockey sobre hielo no forma parte del panorama deportivo tradicional en Cuba, el primer contacto de Morrell con este deporte despertó una curiosidad particular. Desde su perspectiva como atleta de alto rendimiento, la velocidad con la que se desarrolla el juego representa uno de los elementos que más llaman su atención.

“La verdad nunca había tenido mucho conocimiento del hockey sobre hielo. En Cuba no se ve mucho ese deporte. Lo que uno veía eran los videos de las broncas que pasan en los partidos, pero cuando empiezas a verlo te llama mucho la atención la velocidad con la que piensan los jugadores y la velocidad con la que se mueven”.

Esa rapidez de pensamiento y ejecución se convierte en un aspecto que Morrell identifica inmediatamente desde su experiencia dentro del boxeo profesional. “Yo no sé patinar, así que para mí es todavía más impresionante. La coordinación, la habilidad que tienen que tener y la dinámica con la que juegan es algo que yo veo bien difícil. Tal vez alguien diga que es fácil, pero yo lo veo muy complicado”.​

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Y ese sentido el campeón mundial amplía: “La velocidad de pensamiento, la lectura constante de las jugadas y la necesidad de reaccionar bajo presión son características que comparten tanto el boxeo como el hockey sobre hielo. En ambas disciplinas, el margen de error es mínimo y la preparación mental se convierte en un componente esencial para mantenerse competitivo al máximo nivel.”

Mentalidad, sacrificio y la importancia de la comunidad

Más allá de las diferencias técnicas entre disciplinas, Morrell considera que el elemento más importante para mantenerse competitivo en cualquier deporte es la claridad de objetivos. Para el boxeador cubano, la mentalidad representa el pilar que sostiene la carrera de cualquier atleta profesional.

“Tienes que tener una meta en la vida para poder mantenerte ahí. Si no tienes objetivos en la vida, entonces uno se pregunta qué está haciendo. La disciplina y el enfoque van de la mano, pero lo más importante es tener la mente fuerte y saber lo que quieres”. Esa filosofía ha guiado su carrera desde los primeros años dentro del boxeo amateur en Cuba hasta su consolidación como campeón mundial profesional.

“Yo siempre digo que tienes que ponerte una meta grande. Llegas a esa meta y entonces te pones otra. Así funciona en cualquier deporte, ya sea hockey, béisbol o boxeo”. La capacidad de fijar metas y construir una preparación constante se convierte en un principio que, según Morrell, puede aplicarse a cualquier disciplina deportiva.

Dentro del crecimiento del hockey sobre hielo en América del Norte, uno de los factores que ha permitido ampliar el alcance del deporte es la presencia de transmisiones y contenidos en español. Para Morrell, la posibilidad de acceder al deporte en su propio idioma representa una herramienta importante para que más personas dentro de la comunidad latina puedan conocer y seguir el juego. “Hay muchas personas que les gusta el deporte pero no hablan inglés. Una de las formas en que pueden introducirse al mundo del hockey sobre hielo es a través del español. Eso es una ventaja muy grande para muchas personas de Latinoamérica”.

La expansión del hockey hacia nuevas audiencias también ha permitido que países con tradición limitada en deportes de hielo comiencen a desarrollar iniciativas internacionales. En el caso de Cuba, campeonatos recientes en torneos como la Amerigol Latam Cup, han permitido que jugadores de origen cubano representen a la isla en competencias internacionales. “Admito que no sabía que Cuba tenía tanta presencia en el hockey sobre hielo, pero no me sorprende. Todo el mundo sabe cómo es el cubano, el carisma que tiene y las ganas de superarse”.

Su reflexión conecta con una realidad compartida por muchos atletas que han emigrado en busca de oportunidades deportivas. La motivación de construir un futuro mejor se convierte en un impulso que trasciende disciplinas. “En Cuba muchas veces no teníamos nada. Cuando llegas a otro lugar y tienes la oportunidad de hacer lo que te gusta y mejorar tu vida y la de tu familia, entonces sabes que tienes que aprovechar esa oportunidad. Lo importante es mantenerse enfocado”.

Dentro de esa filosofía se encuentra una idea que conecta directamente con la esencia del deporte profesional: la convicción de que el éxito se construye a partir de la constancia, el sacrificio y la disciplina diaria. Ya sea dentro de un cuadrilátero o sobre una pista de hielo, la mentalidad del atleta permanece intacta y la determinación se convierten en el motor que impulsa a quienes buscan alcanzar la cima de su disciplina.

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