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Era 1992, hace casi 30 años, una época en la que el internet era un todavía un anhelo, en la radio sonaban canciones como Under The Bridge de los Red Hot Chilli Peppers, Achy Breaky Heart de Billy Ray Cyrus o Tears in Heaven de Eric Clapton; en el cine se proyectaban filmes como The Bodyguard o Home Alone 2; la década de los 90 estaba despegando.

Ese año la NHL creció a 24 clubes, dándole la bienvenida al Tampa Bay Lightning y a los Ottawa Senators como franquicias de expansión, y también fue el último año en el que las divisiones de la liga se llamaron Adams, Patrick, Norris y Smythe; era el inicio de una nueva era, los cambios estaban ocurriendo, y esto también involucró a una mujer, de nombre Manon Rhéaume.
La NHL se expandía por vez primera al estado de Florida, un territorio inexplorado para un deporte como el hockey, siendo una apuesta en la que la liga decidió correr el riesgo. Y años más tarde pagaría dividendos.
El entonces Gerente General del Lightning, el legendario y miembro del Salón de la Fama del Hockey, Phil Esposito, con el objetivo de cautivar a los aficionados y al mismo tiempo darle un impulso al deporte, decidió innovar a través de un acontecimiento único: abrir las puertas de su equipo a una mujer, haciendo historia en la liga.
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Remando a contracorriente desde la infancia
Rhéaume nació en Lac-Beauport, en la provincia de Québec, en Canadá, donde el hockey es el deporte más popular y en el que desde muy temprana edad decidió incursionar, jugando la mayoría de las veces en equipos en los que ella era la única mujer.
La primera resistencia que halló fue con su padre, a quien tuvo que convencer para que la dejara competir para ser parte de estos equipos, y aunque al inicio no tuvo éxito, siempre la arropó. Sin embargo, ella sería marginada, pero no bajó los brazos, ya que volvía a insistir en ser admitida, trabajando con más ahínco para ganarse un lugar.
"Mi papá nunca me decía la verdad, para que yo no supiera (que no eran bienvenidas las mujeres en el deporte)", dijo Rhéaume a Yahoo! Sports en una entrevista. "Iba a los campamentos, y me cortaban, pero eso me motivaba a entrenar más duro para intentar quedarme en el equipo al año entrante. Así fueron tres años seguidos".
Al llegar a la categoría llamada Bantam AAA, uno de los máximos niveles en los programas juveniles, también le cerraron la puerta.
"Todos los porteros con los que jugué a ese nivel recibían invitaciones, excepto yo, porque era mujer", dijo Rhéaume. "Pero a ese punto ya era mayor y me di cuenta y dije 'está bien, soy una de las mejores guardametas a ese nivel y no me están invitando'. Supe que una mujer no era bienvenida".

Manon Rheaume

Su gran oportunidad
Luego de ganar la medalla de oro para Canadá en el Campeonato Mundial de Hockey Femenino de la IIHF en 1992 (Federación Internacional de Hockey sobre Hielo, por sus siglas en inglés), Rhéaume tenía 20 años en aquel momento y fue cuando Esposito le llamó para invitarla a participar en el campamento de la nueva franquicia de la NHL.
Al llegar a Florida, Rhéaume, sin preámbulo, fue enviada al hielo para participar en un partido de práctica.
"Sabía que la primera vez que estuve en el hielo fue probablemente el momento más importante para mí", dijo a Yahoo!. "Y no tuvimos una sola práctica. Seguimos adelante en ese mini torneo. Ese día sentí la sensación más genial. Todavía puedo verlo después de ese juego. Tenía una fuerza conmigo jugando. No era solo yo. Algo, la adrenalina estaba tan alta que casi sentí que no estaba jugando sola".
El trabajo de la arquera nativa de Québec fue tan bueno que no permitió ni un solo gol en ese juego amistoso (scrimmage), situación que le hizo ganarse un lugar en el primer partido de exhibición del equipo, ante el St. Louis Blues.
Pese a estar experimentando nuevamente en aquellos momentos esa sensación que tuvo cuando era niña, no todo el mundo pensaba que ella estaba en el lugar equivocado. Antes de aquel encuentro recibió un ramo de flores en el vestidor por parte de una estación de radio de Montreal, para desearle buena suerte.
"Realmente fue genial porque sentí que algunas personas estaban apoyándome en lo que estaba haciendo", comentó. "Así como oí de algunos medios 'bueno, ella no merece estar ahí' y todas esas cosas, mucha gente me estaba apoyando".
Aunque en aquel partido del 12 de septiembre de 1992 permitió dos goles en el periodo en el que jugó ante St. Louis, y posteriormente fue dejada en libertad por el equipo, nadie podía arrebatarle en ese momento que ella se había convertido en la primera mujer en tomar parte en un juego oficial de las cuatro ligas norteamericanas más importantes (NHL, NBA, MLB y NFL).
"Ese día sentí que el corazón se me iba a salir del pecho. Así es como me estaba latiendo el corazón", recordó. "Pero el mejor sentimiento de todos cuando estuve en el hielo, es que se fueron las mariposas. Se me olvidó que estaba haciendo historia cuando pisé la pista, y solo estaba jugando hockey".

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El legado de Manon Rhéaume
Aunque la organización del Lightning la dejó en libertad, el equipo de la hoy extinta International Hockey League (IHL), los Atlanta Knights, la firmó y se convirtió ese año de 1992 en la primera mujer en disputar un partido profesional en una liga masculina. Su carrera se extendió hasta 1997 jugando en ese lapso para siete equipos del circuito.
Años más tarde, tras haberse retirado parcialmente, en 1999 retomó su carrera esporádicamente para ponerle fin de manera definitiva en 2009.
Para ese entonces, mientras Rhéaume estuvo en Atlanta, ya había escrito su autobiografía, Manon: Alone in Front of the Net (Manon: sola frente a la red) en 1997, y en 2000 se dio a conocer el documental Manon Rhéaume, la mujer detrás de la máscara, de donde se recogen algunos testimonios usados en este texto.
Con el paso del tiempo, la pionera del hockey rememora que sería justo cambiar la narrativa en cuanto a que hizo historia por méritos propios más que por un golpe de suerte o por cuestiones de publicidad.

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"La gente hablaba de que yo era mujer y la primera en jugar en la NHL o en alguna de las cuatro principales ligas", dijo a Yahoo!. "Pero nadie habló realmente de la actuación que tuve que dar en el campo de entrenamiento para ganarme mi lugar en el juego de exhibición. En la actualidad, con todo este movimiento feminista y que ahora ven a la mujer por lo que es capaz de hacer, la gente empieza a hablar de mi trabajo".
Rhéaume ahora tiene 49 años y se dedica a entrenar a niñas y jóvenes para el proyecto juvenil de los Detroit Red Wings, entorno en el que es admirada y respetada por sus discípulas, así como también sirve de inspiración en la naciente National Women's Hockey League (NWHL por sus siglas en inglés) que poco a poco va cobrando fuerza en Estados Unidos y Canadá.
Hoy, con motivo del Día Internacional de la Mujer, la historia de Rhéaume, ganadora de la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Nagano 1998, sigue más vigente que nunca, pues es una invitación a soñar y vencer los obstáculos, así como lo hizo la canadiense quien, no logró ganarse la vida a través del deporte de sus amores, primero jugando y luego como entrenadora.
"No me di cuenta de que mi historia tendría un impacto en la gente y que yo sería una fuente de inspiración no solo para jóvenes mujeres, sino incluso para hombres quienes buscan alcanzar sus sueños, aun cuando la gente les dice que no, para que sigan adelante", finalizó Manon Rhéaume.