Se necesitó de una actuación heroica para frenar la mejor racha de puntos en la carrera de uno de los mejores jugadores de la presente generación. Con una defensa hermética y una disciplina táctica inquebrantable, los New York Islanders pintaron de blanco a los Edmonton Oilers el jueves en el Rogers Place, dejando en cero la hoja de anotación de Connor McDavid por primera vez en 20 partidos y silenciando a una de las ofensivas más potentes de la liga.
Durante esa seguidilla histórica, el estelar capitán de los Oilers, quien cumplió 29 años el martes, sumó una increíble cantidad de 46 puntos (19 goles, 27 asistencias) para comandar una importante remontada de su equipo en la División del Pacífico.
Sin embargo, el jueves la historia fue otra. Fue el show de Ilya Sorokin y los Islanders, quienes sumaron dos puntos vitales en su intento por asaltar la cima de su propia División Metropolitana.
Sorokin no solo ganó el partido; lo dominó psicológicamente. El portero ruso detuvo los 35 disparos que enfrentó para registrar su quinta blanqueada de la temporada, cifra que lo coloca como líder solitario de la NHL en esa categoría.
Su actuación tuvo tintes históricos que evocan la época dorada de la franquicia: fue la primera blanqueada de los Islanders en Edmonton desde el Juego 1 de la Final de la Stanley Cup de 1983. En una coincidencia poética, aquella noche el legendario Billy Smith también realizó exactamente 35 salvadas para silenciar a Wayne Gretzky y compañía; esta vez, fue Sorokin quien neutralizó a la realeza moderna del hockey.
"Es una gran victoria contra un gran equipo", declaró Sorokin con su habitual modestia, aunque su desempeño en el hielo habló mucho más fuerte, especialmente al detener cinco disparos directos de McDavid y frustrar repetidamente las oportunidades a quemarropa de Zach Hyman y los misiles de Evan Bouchard desde la línea azul.
El partido fue una batalla defensiva clásica. El segundo periodo fue una prueba de fuego para la estructura defensiva de Patrick Roy, ya que los Islanders fueron superados 13-4 en disparos y pasaron largos tramos atrapados en su propia zona. Sin embargo, la unidad de neutralización de penalidades y los reflejos de Sorokin mantuvieron el marcador intacto, frustrando los intentos de Edmonton de prender la pizarra.




















