“Nunca hubo una transición como tal, porque ya entrenábamos ambas disciplinas”, explica Romero. El hockey en línea permitió mantener ritmo competitivo, desarrollar técnica, velocidad y visión de juego. Más que un reemplazo, fue una continuidad estratégica.
Lejos de diluirse, el club encontró en la adversidad un fortalecimiento de su identidad. “No temimos que el proyecto se perdiera. Lo vimos como un desafío”. La decisión fue clara de mantenerse activos, seguir compitiendo y estar preparados para cuando el hielo volviera a ser una opción dentro o fuera de Ecuador.
Si algo marcó un punto de inflexión en ORKOS fue la apuesta decidida por la formación de niños y jóvenes. Entendieron que el crecimiento del hockey en Ecuador no podía depender únicamente de la generación actual.
“Si queríamos que el hockey creciera en el país, debíamos empezar a trabajar con las próximas generaciones”, señala Romero.
Hoy el club cuenta con jugadores en formación tanto en la rama femenina como masculina. Más que entrenamientos, ORKOS ofrece un proceso formativo con fundamentos técnicos universales que facilitan una eventual transición al hielo.
La prueba de que el trabajo va en la dirección correcta llegó recientemente ya que uno de sus jugadores junior, con apenas 12 años, ya tuvo la oportunidad de competir en hockey sobre hielo fuera del país y se desenvolvió con naturalidad. Para el club, fue una confirmación de que el proceso es sólido y que están listos para dar el salto al hielo cuando la oportunidad se presente.
A pesar de no contar con una pista estable dedicada totalmente al hockey sobre hielo en Ecuador, ORKOS ha mantenido presencia internacional. Jugadores del club han participado en torneos en Ushuaia, Puerto Williams, Costa Rica y próximamente en Estados Unidos.
“Significa demostrar que el proyecto sigue vivo”, afirma Romero. No existe una selección formal pero cuando surge una oportunidad, el jugador que asiste lo hace representando la identidad del hockey ecuatoriano y los valores del club.
Para un joven ecuatoriano, competir sobre hielo fuera del país es una experiencia transformadora. Amplía su perspectiva, fortalece su compromiso y confirma que el esfuerzo que se hace entrenamiento tras entrenamiento tiene sentido.
En el exterior, la reacción de sorpresa suele ser similar al contar con jugadores ecuatorianos en estos torneos de hockey sobre hielo. “Muchos no imaginan que en Ecuador se practica hockey. Esa sorpresa, lejos de incomodar, motiva aún más al grupo.”