El único respaldo ofensivo que necesitó Sorokin llegó de manera tempranera. Al minuto 1:25 del primer periodo, Bo Horvat controló un disco suelto en la línea azul, aceleró en solitario hacia la red y superó al portero de Columbus, Jet Greaves, con un preciso tiro de muñeca. Esa anotación, la número 29 del año para el delantero central, le permitió alcanzar la marca de los 50 puntos por quinta temporada consecutiva y octava vez en su carrera.
"Mira, ese fue probablemente uno de los partidos de mayor estrés del año para nuestro grupo", reconoció Horvat. "Fue una batalla reñida y muy disputada. Todos estaban contribuyendo esta noche, las cuatro líneas estaban volando y, obviamente, Sorokin estuvo fenomenal".
El plan táctico de los Islanders, orquestado por el entrenador Patrick Roy a pesar del cansancio de jugar en noches consecutivas, se basó en asfixiar la salida del rival. En lugar de retroceder tras el gol tempranero, Nueva York impuso una presión fuerte en la zona neutral.
El esfuerzo defensivo colectivo fue liderado por Carson Soucy, quien registró su mayor tiempo en hielo como Islander (18:55) y lideró al equipo con cinco tiros bloqueados, mientras que Casey Cizikas dominó los círculos ganando 10 de 12 disputas.
La noche también tuvo un sabor especial para Mathew Barzal, quien celebró el partido número 600 de su carrera en la NHL.
"Este fue un partido muy reñido", detalló Roy. "No había mucho espacio en el hielo, y el plan de juego era activar nuestra presión, cazarlos, especialmente en la zona neutral. Queríamos ser más agresivos de lo normal, no darles la oportunidad de llegar a la red. Creo que hicimos todo eso".
Del otro lado, los Blue Jackets vendieron cara la derrota impulsados por un excelente Jet Greaves, quien realizó 21 salvadas. Columbus incluso creyó haber recibido el tiro de gracia en el tercer periodo cuando un disco rebotó hacia su propia red tras un choque entre Anders Lee y Mathieu Olivier, pero el tanto fue anulado tras un exitoso desafío del cuerpo técnico por interferencia sobre el guardameta.
"Confío en nuestros entrenadores de video", explicó el técnico de Columbus, Rick Bowness, sobre la decisión de desafiar la jugada. "Si me dicen que lo haga, yo tomaré la decisión final. Correcto o incorrecto, es mi decisión, pero si me dicen que lo desafíe, confío en ellos ciegamente".
"Ambos equipos jugamos de manera muy sólida. Fue un partido bastante cerrado", continuó Mathieu Olivier. "Estábamos en el segundo encuentro en noches consecutivas y ese tipo de juegos marcan la diferencia al final. Sentí que empujamos muy fuerte, y al final del día, un tiro marcó la diferencia".
El impacto del resultado en la tabla fue importante. Con la victoria, los Islanders (40-26-5, 85 puntos) saltaron sobre los Detroit Red Wings (84 puntos) para adueñarse del segundo Comodín de la Conferencia Este, empatando además en puntos con los propios Blue Jackets por el tercer lugar de la División Metropolitana.
Los Pittsburgh Penguins (86 puntos) también cedieron terreno al caer más temprano en la jornada ante Carolina, apretando al máximo una carrera que promete más emociones en cada jornada.
"El último minuto fue duro, y los últimos cinco minutos fueron duros", confesó Sorokin antes de sentenciar con alivio: "Pero cuando terminó el juego fue un gran respiro".
Ahora, con el destino en sus manos y la motivación por el cielo, los Islanders buscarán consolidar su posición privilegiada cuando continúen su estadía de cinco juegos en casa recibiendo a los Chicago Blackhawks este martes.