La historia cuenta que, al término de aquella final, Wayne Gretzky tuvo la oportunidad de mirar hacia dentro del vestidor de los Islanders y "vi a todos los jugadores con hielo en sus piernas, con moretones, dolidos y fue cuando entendí que para poder ganar la Stanley Cup, hay que darlo todo y así se lo dije a mis compañeros". Dicho y hecho, al año siguiente los Oilers ganaron el título, superando a los Islanders en cinco juegos.
Nombres inolvidables
A nivel ofensivo, el tridente conformado por Clark Gillies, Bryan Trottier, y Mike Bossy, tres integrantes del Salón de la Fama, no sólo se combinó para cuatro títulos, sino además para 1416 goles. En lo individual, Gilles lideró a los Islanders en dos de los cuatro años de gloria, en cuanto a partidos disputados en la postemporada.
Trottier ganó los trofeos, Calder (Novato del Año en la 1975-76), Hart (Jugador Más Valioso de la '78-79) y Conn Smythe (MVP de los playoffs en la 1979-80), entre otros galardones. Por su parte, Mike Bossy, también premiado con el Calder Trophy, Conn Smythe y ocho veces seleccionado al Juego de Estrellas, fue el segundo en la historia, en anotar 50 goles en 50 juegos (1980-81), una hazaña que sólo cinco jugadores han podido lograr.
Por detrás de ellos, un pilar defensivo como Denis Potvin, quien estuvo a la altura de sus expectativas y les dio a los New York Islanders todo lo que esperaban cuando lo seleccionaron con la primera selección general en el Draft Amateur de la NHL de 1973, ganando el Calder Trophy en aquel año, en adición a siete Juegos de Estrellas y tres trofeos Norris, como el mejor defensa de la NHL.
Finalmente, un portero diseñado para los momentos grandes: Billy Smith. Ganador del trofeo Vezina como el mejor arquero de la temporada 1981-82 y del Jennings Trophy, al permitir la menor cantidad de goles en la siguiente campaña, el guardameta nació con el equipo, al llegar en el Draft de Expasión de 1972 y pasó sus 17 años de carrera con la franquicia, ganando el trofeo Conn Smythe en los playoffs de 1983, que terminaron con la última de las cuatro coronas en fila.