El quiebre emocional y táctico llegó gracias al mensaje de calma que hubo en el segundo intermedio.
“Solo hablamos de volver al juego”, explicó Ruff. “Que si confiamos en lo que estamos haciendo y continuamos haciéndolo bien, tendremos la oportunidad de marcar goles. Parte de esto es creer en cómo juegas y confiar en cómo juegas”.
Esa confianza rindió frutos de manera arrolladora. A los 12:02 del tercer acto, Thompson logró vulnerar a Swayman con una espectacular jugada. Fue el primer gol de playoffs para un jugador de Buffalo desde que Brad Boyes anotara en el Juego 7 de los Cuartos de Conferencia de 2011.
Apenas unos minutos después, a los 15:44, Alex Tuch forzó una pérdida de disco detrás de la red de Boston y asistió a Thompson, quien definió por el espacio entre las piernas del portero para el 2-2.
“Esos dos goles son exactamente lo que queríamos hacer toda la noche, poner discos detrás de ellos, golpear a su defensa, hacer que sea una noche difícil para ellos y simplemente presionar el botón de repetición en eso”, detalló Thompson. “Si vas tras suficientes discos, es bastante agotador”.
Con los Bruins contra las cuerdas, la remontada se consumó apenas 52 segundos después. Jack Quinn ganó una dura batalla en la esquina y encontró libre a Mattias Samuelsson, quien disparó a la zona alta para el 3-2 desatando el caos total en las gradas.
“Vi a 'Quinner' saliendo de la esquina con el disco. No estaba seguro de dónde estaba el alero, pero pensé que estaba bastante abierto allí. Solo traté de pedirlo”, relató Samuelsson. “Hizo una jugada increíble y creí que podía meterlo por el lado corto allí. Tuvimos mucha fe dentro del grupo y tratamos de montar el impulso con los fans, y funcionó bien”.
Buffalo anotó tres goles en un electrizante lapso de apenas cuatro minutos y 34 segundos. Con esta hazaña, se convirtieron en apenas el octavo equipo en toda la historia de la NHL en ganar en tiempo regular tras llegar a los 10 minutos finales del partido perdiendo por múltiples goles.
El esfuerzo fue coronado por un gol a portería vacía de Tuch y, aunque David Pastrnak acercó a los Bruins en ventaja numérica a falta de ocho segundos, la victoria ya tenía dueño. Ruff dejó clara la identidad de su grupo: “Este equipo no renuncia. No se rinden”.
El capitán Rasmus Dahlin no dudó en alabar a su delantero estrella: “Siempre hablamos de que 'los perros tienen que ser perros', y hoy Thompson apareció y lideró al equipo. Eso fue especial”.
Thompson finalizó la noche con dos goles y una asistencia, uniéndose a la leyenda Pierre Turgeon como los únicos jugadores en la historia de los Sabres en registrar tres unidades en su debut de postemporada.