Patrick Kane ya está establecido como uno de los talentos más grandes de la presente generación. Su legado está cementado. Sin embargo, eso no quiere decir que el estelar delantero no siga aportando a un gran nivel para los Detroit Red Wings, y el jueves lo demostró con una jornada que pasará a la historia.
Con una exhibición de dos goles ante los Vancouver Canucks en la victoria de Detroit 5-1 en la Little Caesars Arena, el atacante de 37 años se convirtió en el quinto jugador nacido en Estados Unidos en la historia de la NHL en llegar a 500 tantos de por vida, superando a la vez a Glenn Anderson para colocarse en el lugar 50 de todos los tiempos en la liga.
La noche quedará grabada en la memoria colectiva del hockey no solo por el hito individual, sino por lo que además representa su presencia en el renacimiento de una franquicia histórica.
Kane, quien llegó a Detroit buscando demostrar que aún le quedaba combustible en el tanque tras una cirugía mayor, encontró la red dos veces para unirse a una fraternidad exclusiva de goleadores estadounidenses compuesta por Mike Modano (561), Keith Tkachuk (538), Jeremy Roenick (513) y Joe Mullen (502).
"Siendo honesto, estoy un poco aliviado de haberlo conseguido y quitármelo de encima", confesó Kane tras el partido, visiblemente emocionado. "Fue agradable tener esa oportunidad y escuchar a la multitud estallar un poco cuando entré al hielo... tener la oportunidad de poner el disco en la red para el 500 fue una gran sensación".




















