Una de las principales virtudes de los Edmonton Oilers probablemente sea, al mismo tiempo, un reflejo de sus mayores defectos. Y el equipo lo reconoce.

Sí, la capacidad de remontar resultados es importante, especialmente para un conjunto con expectativas altas como la de los Oilers. Sin embargo, la cantidad de veces que el equipo se encuentra en una posición tal, de tener que venir de atrás, puede caer en lo preocupante. Y, de nuevo, un club con tanto kilometraje de Playoffs de la Stanley Cup, tiene la capacidad de ver la situación de otra manera, aun en momentos de celebración.

Y es que entendiendo esto, lo hecho por Edmonton el martes, en la victoria 5-4 sobre los Ottawa Senators en tiempo extra en el Rogers Place, roza con lo histórico, gracias a una exhibición estelar de Leon Draisaitl, quien se puso el equipo al hombro hasta obtener los dos puntos necesarios para continuar escalando en la tabla de posiciones.

OTT@EDM: Draisaitl contribuye en los cinco goles de Oilers

Las inconsistencias han estado presentes para Edmonton desde la mayor parte de la temporada. Sin embargo, la buena noticia es que la División del Pacífico se presenta como la menos fuerte de la NHL, por lo que los Oilers, incluso sin encontrar aún el momento que los ha llevado a participar en las últimas dos Finales de la Stanley Cup, están en puestos de clasificación dentro de la división, y a apenas dos puntos de los punteros Vegas Golden Knights.

El desarrollo del compromiso expuso esa contradicción con claridad. Ottawa, urgido de puntos para mantenerse en la carrera por los comodines del Este, llegó a tener ventaja de 4-2 a mediados del segundo tramo. Tim Stutzle fue el motor del ataque visitante, Drake Batherson anotó dos veces y Linus Ullmark fue un muro con 32 salvadas. Los Oilers, en cambio, lucían desconectados, víctimas de ese estilo de correr y disparar que últimamente los ha castigado, cediendo opciones de alta peligrosidad que su portero Connor Ingram no pudo contener.

La frustración llevó al entrenador Kris Knoblauch a tomar decisiones drásticas. El defensor Jake Walman apenas completó 11 minutos sobre el hielo, enviado a la banca tras el cuarto gol visitante y sin ver acción en el tercer período ni en la prórroga. Mattias Ekholm y Evan Bouchard tuvieron que absorber una carga extenuante en una rotación de solo cinco defensores, señal clara de que Knoblauch no tiene tolerancia para los errores individuales en esta etapa de la campaña.

"Sabíamos que teníamos que presionar en el tercero, los dos primeros no fueron lo suficientemente buenos", admitió Bouchard. Y esa presión llegó orquestada por Draisaitl, quien no había registrado un partido de cinco puntos desde diciembre del 2022. 

El alemán inició la remontada con un disparo que rebotó en Ryan Nugent-Hopkins para un gol en Power Play. Minutos después, con la portería vacía y la desesperación a flor de piel, sirvió un pase perfecto por la puerta trasera para que Zach Hyman igualara las acciones a 1:25 del final del tiempo reglamentario.

En la prórroga, una penalidad sobre Connor McDavid abrió la puerta para que Bouchard, asistido nuevamente por Draisaitl, soltara un remate de primera intención que selló el triunfo.

OTT@EDM: Bouchard sella triunfo en tiempo extra

Fue el quinto punto de la noche para el delantero europeo, una actuación que también le permitió reescribir la historia de la franquicia. Con su juego 301 de múltiples puntos en carrera, superó a Mark Messier para quedar tercero en la historia de los Oilers en esa categoría. Además, registró su séptima noche de cinco puntos, desplazando a Glenn Anderson, y su decimoctavo período con múltiples goles lo colocó por encima de Ryan Smyth. Por su parte, McDavid repartió dos asistencias para su octava campaña con al menos 70 pases de gol, empatando a Mario Lemieux en el segundo lugar histórico de la liga.

Sin embargo, ni los récords ni la victoria apagaron las alarmas internas. A pesar de lograr su cuarta remontada de la temporada tras ir abajo por múltiples goles en el tercer período, el mensaje del vestuario fue de cautela. 

"Hicimos un buen trabajo en el tercero, pero tenemos que tener cuidado de no estar en esas situaciones demasiadas veces", advirtió Draisaitl. "No puedes seguir persiguiendo partidos entrando al tercero. No es una receta para el éxito". Hyman fue en la misma dirección: "No queremos ponernos en esa posición con tanta frecuencia como lo hemos hecho últimamente".

Los números respaldan esa preocupación. Edmonton pasó de permitir 2.56 goles por partido hace un mes a un alarmante promedio de 4.60 en sus últimos diez compromisos previos a este choque. Con un tramo de calendario exigente que arranca este viernes ante los Carolina Hurricanes, seguido de visitas a Vegas, Colorado y Dallas, los Oilers saben que no pueden seguir dependiendo de las proezas individuales para sobrevivir.

La victoria ante Ottawa fue un alivio necesario. Pero también fue un espejo. Y lo que refleja no es precisamente tranquilidad.

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