Las inconsistencias han estado presentes para Edmonton desde la mayor parte de la temporada. Sin embargo, la buena noticia es que la División del Pacífico se presenta como la menos fuerte de la NHL, por lo que los Oilers, incluso sin encontrar aún el momento que los ha llevado a participar en las últimas dos Finales de la Stanley Cup, están en puestos de clasificación dentro de la división, y a apenas dos puntos de los punteros Vegas Golden Knights.
El desarrollo del compromiso expuso esa contradicción con claridad. Ottawa, urgido de puntos para mantenerse en la carrera por los comodines del Este, llegó a tener ventaja de 4-2 a mediados del segundo tramo. Tim Stutzle fue el motor del ataque visitante, Drake Batherson anotó dos veces y Linus Ullmark fue un muro con 32 salvadas. Los Oilers, en cambio, lucían desconectados, víctimas de ese estilo de correr y disparar que últimamente los ha castigado, cediendo opciones de alta peligrosidad que su portero Connor Ingram no pudo contener.
La frustración llevó al entrenador Kris Knoblauch a tomar decisiones drásticas. El defensor Jake Walman apenas completó 11 minutos sobre el hielo, enviado a la banca tras el cuarto gol visitante y sin ver acción en el tercer período ni en la prórroga. Mattias Ekholm y Evan Bouchard tuvieron que absorber una carga extenuante en una rotación de solo cinco defensores, señal clara de que Knoblauch no tiene tolerancia para los errores individuales en esta etapa de la campaña.
"Sabíamos que teníamos que presionar en el tercero, los dos primeros no fueron lo suficientemente buenos", admitió Bouchard. Y esa presión llegó orquestada por Draisaitl, quien no había registrado un partido de cinco puntos desde diciembre del 2022.
El alemán inició la remontada con un disparo que rebotó en Ryan Nugent-Hopkins para un gol en Power Play. Minutos después, con la portería vacía y la desesperación a flor de piel, sirvió un pase perfecto por la puerta trasera para que Zach Hyman igualara las acciones a 1:25 del final del tiempo reglamentario.
En la prórroga, una penalidad sobre Connor McDavid abrió la puerta para que Bouchard, asistido nuevamente por Draisaitl, soltara un remate de primera intención que selló el triunfo.