Gracias al cierre defensivo de los Devils, el juego se mantuvo por detrás de la red y en ese momento, Niedermayer patinó para cubrir a Shawn Burr y aunque en el trayecto perdió parcialmente su bastón, contó con el apoyo de su compañero Jim Dowd, quien siguió protegiendo la zona y tras otro bloqueo, el disco le cayó a un desmarcado Niedermayer, que ya con el control de su palo de hockey, estaba en perfecta posición para iniciar la jugada que quedó en la memoria de los espectadores.
El defensa de los Devils tomó la posesión en la parte baja del círculo derecho, prácticamente al lado del arquero Martin Brodeur y se dispuso a patinar con el disco, siempre una distancia adelantada que obligaba a Niedermayer a aumentar la velocidad para salir de su zona, cruzar el medio de la pista a tal ritmo que dejó atrás a tres rivales antes de entrar en el área de los Red Wings, donde lo esperaba otro integrante del Salón de la Fama: Paul Coffey.
Para 1995, Coffey ya contaba con cuatro campeonatos de Stanley Cup y en aquella temporada promedió 1.2 puntos por partido, en adición a una versatilidad para proteger la línea azul que le permitió ganar tres veces el Trofeo Norris, como el mejor defensa de la liga. No obstante a los 9:40 del tercer período del Juego 2 de la final de la NHL, el jugador fue superado el control de disco de un Niedermayer que tras zafarse la marca, engañó a todos al mandar un remate intencional contra las tablas.
Y fue así como terminó una jugada poco antes vista, pues Niedermayer persiguió su propio rebote antes de sacar provecho del espacio cedido por el portero rival Mike Vernon, quien sólo tuvo que apelar por un intento desesperado para frenar el disparo del jugador de los Devils desde el tope de la arquería, quien finalmente hundió el disco en la red para empatar todo 2-2.
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Conclusión y repercusiones
Durante la repetición de este gol, el comentarista de color para la cadena ESPN, Bill Clement, notó que el entrenador de los Devils, Jacques Lemaire, le indicó a Niedermayer que se le permitía empujar hacia arriba en la ofensiva si el jugador sentía que tenía la oportunidad, una instrucción aprovechada por el entonces joven de 21 años.
La jugada individual contó con todos sus atributos: velocidad, aceleración, control del disco y su conciencia. Niedermayer vio a un equipo de Detroit pisándole los talones, se enfrentó a lo que normalmente habrían sido dos o tres jugadores, terminó con un uno contra uno y aprovechó al máximo un rebote muy beneficioso en los tableros. Es por eso que este gol se considera uno de sus mejores momentos. Encapsula todo lo que el jugador podría hacer en el futuro.
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Inspirados por la jugada, los Devils se fueron arriba gracias al tanto de Jim Dowd para el 3-2, antes de que Stephane Richer sellara el triunfo con el gol a red vacía para el 4-2. Acto seguido, New Jersey llegó a casa con ventaja de dos juegos y completó la barrida con victorias de 5-2 tanto en el tercero como en el cuarto choque, lo que le dio a la franquicia el primero de los tres campeonatos en su historia.