Taylor Hall and Nikolaj Ehlers

Un equipo de campeonato no se construye de la noche a la mañana y además de tomar su tiempo, se requiere de un componente para el que no existen atajos: el de la química entre los integrantes para alcanzar una meta en común. Este es un proceso que no muchos están dispuestos a seguir metódicamente con paciencia, acabando por claudicar dada su complejidad.

Mientras algunos equipos optan por apretar el botón de reinicio, luego de varios intentos fallidos por ascender a la cúspide, los Carolina Hurricanes decidieron apelar a la ruta larga de la paciencia, contando con equipos sólidos en los últimos años y buscando sumar jugadores que llenaran huecos para reforzar la base, en particular desde que tomó las riendas como entrenador en jefe Rod Brind’Amour en 2018-19, sumado 441 victorias combinadas de temporada regular (378) y en playoffs (63).

Carolina se había distinguido las pasadas cinco temporadas en contar con un núcleo sólido que rara vez añadía nuevos jugadores y aquellos integrantes que se incorporaban lo hacían con la intención de adaptarse al sistema, a un entorno que buscaba levantar la Stanley Cup y que daba visos de ir en la dirección correcta con sólidas temporadas.

Por ejemplo, desde la campaña de 2021-22 los Hurricanes rebasaron la cifra de los 110 puntos en cuatro de los últimos cinco años, ganando tres títulos de la División Metropolitana, con viajes profundos en los playoffs, coincidiendo con el actuar de un equipo que sumaba tal cantidad de puntos, viéndose dominantes, con tres participaciones en la Final de la Conferencia del Este, pero el club se tropezaba con la misma piedra cada vez, acabando todo en amarga desazón.

Uno de los primeros movimientos para edificar el roster del equipo campeón fue cuando el 24 de enero de 2025 los Hurricanes efectuaron un canje tripartito en el que Mikko Rantanen y Taylor Hall llegaron a Carolina, mientras Martin Necas y Jack Drury fueron al Colorado Avalanche, mientras los Chicago Blackhawks, el equipo del que procedía Hall, recibió una selección del draft.

“Estoy sin palabras. Estoy cansado y sin palabras”, dijo Hall después de dar la vuelta de honor con la Copa tras el triunfo por 3-0 ante los Vegas Golden Knights el domingo. “Ha sido un largo camino, pero así es la vida y esa es la parte bonita, nunca sabes qué giro te deparará una experiencia tan memorable como esta. Estoy muy feliz. Estoy muy agradecido de haber podido venir aquí y haber encajado. Estoy emocionado”.

Taylor Hall Stanley Cup

Hall, la primera selección del Draft de la NHL de 2010 por los Edmonton Oilers, de 34 años, tuvo que esperar 16 años para conseguir el ansiado primer título de su carrera y fue uno de los primeros jugadores en alzar la Copa, después del capitán Jordan Staal y el portero Frederik Andersen, cortesía de Sebastian Aho, quien prefirió que el veterano canadiense, ganador del Hart Trophy en 2018, tomara su turno delante de él.

Otro de los jugadores que desempeñó un rol clave en la consecución del título de los Hurricanes fue el delantero canadiense Logan Stankoven, quien llegó a Carolina como parte de un canje en el que se vio involucrado Mikko Rantanen, quien rechazó quedarse con los Hurricanes a largo plazo para optar yéndose a los Dallas Stars. Los ahora campeones de la NHL recibieron también dos selecciones de primera ronda.

Stankoven firmó una extensión de contrato por ocho años y 48 millones de dólares en el receso de temporada, el 1 de julio de 2025. El nativo de Kamloops, Columbia Británica, de 23 años, firmó la mejor temporada de su joven carrera con 44 puntos (21 goles y 23 asistencias) en 81 juegos, pero liderando en goles (11) a los Hurricanes durante toda la postemporada.

“Nuestra cultura es realmente especial, y aquí se vive de maravilla”, dijo Stankoven. “Siempre me he sentido como en casa en Carolina. Todos son muy amables y acogedores, nos queremos mucho y creo que por eso nos fue tan bien este año. Tenemos un grupo diferente porque siempre hemos estado muy unidos”.

Uno de los jugadores que más elogió el entrenador Brind’Amour en las entrevistas posteriores a sellar el campeonato, fue Nikolaj Ehlers, un veterano delantero danés quien pasó 10 temporadas como jugador de los Winnipeg Jets, anotando 20 o más goles en ocho de ellas. Su aporte tanto en la fase regular como en los playoffs fue sin duda un catalizador del título.

No fue una decisión fácil dejar el entorno en el que floreció como jugador de la NHL durante una década, pero Ehlers dio un salto de fe al firmar por seis años y 51 millones de dólares en el receso de temporada, el 3 de julio y casi un año después está disfrutando de los frutos de esa decisión, anotando el gol con la portería abierta en el Juego 6 de la Final que decretó el campeonato de Carolina.

“Disfruté mucho mis 10 años en Winnipeg, y fue difícil irme y decir adiós, pero quería algo diferente, era hora de probar algo nuevo, y los Hurricanes eran justo lo que buscaba”, dijo Ehlers. “¿Pensaba que iba a ganar la Stanley Cup en mi primer año aquí? No lo sé, pero claro que era lo que esperaba. Es algo increíble”.

El defensa K’Andre Miller fue otro de los escasos refuerzos de los que echó mano el club, procedente de los New York Rangers, equipo con el que dos veces estuvo cerca de disputar la Final de la Stanley Cup llegó para marcar diferencia. Firmó con Carolina por ocho años y 64 millones de dólares y ahora es campeón.

Quizá la historia más inspiradora sea la del portero estadounidense Brandon Bussi, quien tuvo que entrar al quite en los tres últimos partidos, como titular, en lugar de un lesionado Frederik Andersen (rodilla), haciéndole frente al reto de medirse a un equipo veterano y con gran capacidad ofensiva como los Golden Knights, prácticamente teniendo que meterse a la serie en frío luego de 16 aperturas seguidas de Andersen.

El 1 de julio de 2025, después de tres años con la organización de los Boston Bruins, Bussi firmó un contrato de un año de dos vías con los Florida Panthers; sin embargo, solo tres meses después, el 5 de octubre, Bussi fue reclamado de la lista de jugadores libres por los Hurricanes.

Eso le abrió paso a tener una inesperada, pero sobresaliente actuación en los Playoffs de la Stanley Cup de 2026, sellando su participación con una blanqueada en el Juego 6 para consumar el anhelado título de los Hurricanes.

“A veces tienes suerte en los deportes. Tienes que tener eso, (la llegada de Bussi) fue una adquisición afortunada de la lista de jugadores libres que simplemente sucedió en el momento adecuado, y aquí está. Pero también es una buena historia sobre personas que aprovechan su oportunidad. No sucedió por casualidad. Tuvo que hacer que sucediera, y ciertamente lo hizo”, dijo Brind’Amour sobre Bussi.

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