Un equipo de campeonato no se construye de la noche a la mañana y además de tomar su tiempo, se requiere de un componente para el que no existen atajos: el de la química entre los integrantes para alcanzar una meta en común. Este es un proceso que no muchos están dispuestos a seguir metódicamente con paciencia, acabando por claudicar dada su complejidad.
Mientras algunos equipos optan por apretar el botón de reinicio, luego de varios intentos fallidos por ascender a la cúspide, los Carolina Hurricanes decidieron apelar a la ruta larga de la paciencia, contando con equipos sólidos en los últimos años y buscando sumar jugadores que llenaran huecos para reforzar la base, en particular desde que tomó las riendas como entrenador en jefe Rod Brind’Amour en 2018-19, sumado 441 victorias combinadas de temporada regular (378) y en playoffs (63).
Carolina se había distinguido las pasadas cinco temporadas en contar con un núcleo sólido que rara vez añadía nuevos jugadores y aquellos integrantes que se incorporaban lo hacían con la intención de adaptarse al sistema, a un entorno que buscaba levantar la Stanley Cup y que daba visos de ir en la dirección correcta con sólidas temporadas.
Por ejemplo, desde la campaña de 2021-22 los Hurricanes rebasaron la cifra de los 110 puntos en cuatro de los últimos cinco años, ganando tres títulos de la División Metropolitana, con viajes profundos en los playoffs, coincidiendo con el actuar de un equipo que sumaba tal cantidad de puntos, viéndose dominantes, con tres participaciones en la Final de la Conferencia del Este, pero el club se tropezaba con la misma piedra cada vez, acabando todo en amarga desazón.
Uno de los primeros movimientos para edificar el roster del equipo campeón fue cuando el 24 de enero de 2025 los Hurricanes efectuaron un canje tripartito en el que Mikko Rantanen y Taylor Hall llegaron a Carolina, mientras Martin Necas y Jack Drury fueron al Colorado Avalanche, mientras los Chicago Blackhawks, el equipo del que procedía Hall, recibió una selección del draft.
“Estoy sin palabras. Estoy cansado y sin palabras”, dijo Hall después de dar la vuelta de honor con la Copa tras el triunfo por 3-0 ante los Vegas Golden Knights el domingo. “Ha sido un largo camino, pero así es la vida y esa es la parte bonita, nunca sabes qué giro te deparará una experiencia tan memorable como esta. Estoy muy feliz. Estoy muy agradecido de haber podido venir aquí y haber encajado. Estoy emocionado”.























