Cuando los Carolina Hurricanes alzaron la Stanley Cup el domingo, luego de vencer a los Vegas Golden Knights cuatro veces en seis duelos, hubo una leyenda que alcanzó niveles jamás alcanzados en el equipo.
Y es que mientras volaban los guantes, los bastones y cualquier otra indumentaria arrojada por los flamantes campeones de la NHL, en la banca también celebraba el entrenador Rod Brind'Amour.
Para él esto es diferente, ya que es la segunda vez que logra celebrar un título con el equipo de sus amores; los únicos dos en la historia de la franquicia. En el primero, en el 2006, él era el capitán de aquel grupo, y ahora, el entrenador en jefe.
Al materializar este logro, Brind'Amour ingresó a un grupo sumamente exclusivo en los libros de historia de la liga: se convirtió en apenas el cuarto individuo en toda la existencia de la NHL en capitanear a un equipo hacia un campeonato de la Stanley Cup y luego guiar a esa misma franquicia hacia otro título desempeñándose como entrenador.






















