Al igual que muchos niños nacidos en Finlandia en la década de 1990, Sebastian Aho creció mirando a su gran ídolo por la televisión triunfar al otro lado del Océano Atlántico, al legendario delantero finlandés Teemu Selanne, quien en 2007 alcanzó el punto más alto de su carrera en la NHL y sirvió como una inspiración para toda una generación de jóvenes aficionados y jugadores en ese país.
Cuando Selanne levantó la Stanley Cup en la Final de 2007 luego de coronarse con los Anaheim Ducks a los 37 años, cerrando un círculo y aderezando una carrera que lo llevó a ser parte del Salón de la Fama del Hockey, ese momento empujó a muchos niños, incluyendo a Aho, a buscar la proeza no solo de practicar este deporte sino llevarlo al extremo: llegar a la NHL e incluso más.
Ciertamente Aho tuvo una actuación modesta en estos playoffs, ya que después de 19 partidos, el delantero centro registró 5 goles y 7 asistencias para un total de 12 puntos. En la Final, anotó un gol y dio cuatro asistencias, incluyendo el segundo tanto de los Hurricanes en el Juego 5. Anotó tres goles ganadores durante los playoffs, compartiendo el liderato de anotadores con Brett Howden, de los Vegas Golden Knights, su rival en la final, y su compañero Logan Stankoven.























