“En ese momento ni siquiera sabes lo que estás pensando. Es más bien ver a todos los jugadores mirándote y lo felices que están por mí. Es como si fuera al revés, ¿sabes? Yo quería esto para ellos, y ellos lo sintieron”, dijo Brind’Amour. “Por eso este es el trofeo más especial del mundo, porque, primero, cómo tienes que conseguirlo, todo lo que implica y lo que significa para todos, porque lo saben”.
Y añadió: “Saben todo el sacrificio que hicieron todos, y simplemente ves cómo se desborda de cada uno. Es la mejor sensación del mundo. Requiere de todos, y somos una familia. Es un cliché, pero te lo digo, es lo que tenemos aquí. Construimos algo realmente especial, y ha estado ahí durante mucho tiempo, solo que nunca habíamos logrado abrirnos paso, y finalmente lo hicimos aquí”.
Habría que remontarse a 2006 para revisar el más reciente (y hasta antes de este domingo) único campeonato en la historia de una franquicia que nació en 1979 como los Hartford Whalers y que en 1997 se mudó a Carolina del Norte para dar paso a los Carolina Hurricanes.
Brind'Amour fungió como el capitán de los Hurricanes que ganaron el título de la Stanley Cup de 2006 Stanley Cup y es el séptimo individuo en la historia de la NHL en ganar la Copa con la misma franquicia, como jugador y como coach, y apenas el cuarto en lograrlo como capitán y entrenador.
Sin embargo, el grupo comandado en 2025-26 por Brind'Amour logró sobreponerse a todos los duros descalabros recientes y una buena parte del crédito, además del que merecen los jugadores que integran el roster de los Hurricanes esta campaña, es para la directiva, que aguantó al entrenador, teniendo fe y paciencia en que tarde o temprano habría de superar los obstáculos necesarios para trascender. Ha estado en el cargo desde la temporada 2018-19.
“Todos aportaron, nos apoyamos en muchos jugadores diferentes durante los playoffs”, dijo el delantero de los Hurricanes, Seth Jarvis. “Eso demuestra la profundidad de nuestro equipo. No podría estar más orgulloso de estos muchachos”.
No hubo grandes cambios en el roster para Carolina de cara a la temporada 2025-26, salvo la llegada del veterano delantero Nikolaj Ehlers, quien pasó 10 temporadas como jugador de los Winnipeg Jets, anotando 20 o más goles en ocho de ellas.
“Vine aquí buscando ser formar parte del grupo, y me siento tan parte de él como siempre quise”, dijo Ehlers. “Me recibieron de maravilla desde el primer día, y no soy el único responsable de que este equipo ganara; jugamos el uno para el otro. Perder solo tres partidos en todos los playoffs es increíble. Pero demuestra de qué está hecho este equipo. Y, la verdad, salir esta noche a un partido tan importante y no permitir un solo gol es algo increíble”.
Otro de los pocos refuerzos que llegaron al equipo en el receso de temporada fue el defensa K’Andre Miller, procedente de los New York Rangers, club con el que en dos ocasiones cerca de disputar la Final de la Stanley Cup. Firmó con Carolina por ocho años y 64 millones de dólares y ahora es campeón.
En realidad este grupo está conformado por una base que viene de lejos y una de sus piezas más veteranas, el ganador del Trofeo Conn Smythe de 2026, Jordan Staal, de 37 años, el de mayor edad en adjudicarse el galardón, es la prueba fehaciente de la identidad de este equipo que pone por delante lo colectivo para conseguir las metas.
“Sí, sin duda es una parte fundamental. Me encanta este grupo de muchos años. Lo dan todo cada día, compiten y son como una familia”, dijo Staal. “Poder seguir esforzándose, seguir adelante, seguir superándose. Es un sueño hecho realidad. Es increíble”.