Cargar con el peso de las expectativas en una franquicia tan exigente como los Edmonton Oilers nunca es una tarea sencilla, pero la temporada 2025-26 volvió a demostrar que Leon Draisaitl está hecho de un material distinto. Con su imponente físico, el centro alemán asumió el reto de comandar el ataque de su equipo con una autoridad indiscutible, convirtiéndose no solo en el motor ofensivo sobre la pista, sino en el líder vocal que la organización necesitaba desesperadamente.
A pesar de que su calendario regular se vio interrumpido y limitado a 65 partidos, su producción ofensiva fue abrumadora. Draisaitl cosechó 97 puntos gracias a 35 goles y 62 asistencias, promediando 1.49 puntos por noche, la cuarta mejor marca de toda la NHL durante la campaña. Lejos de inflar sus números con disparos de baja probabilidad, el alemán exhibió una eficiencia quirúrgica al registrar un porcentaje de tiro del 18.8%, anotando 25 de sus goles directamente desde las zonas de mayor peligro cerca de la red rival.





















