Y aunque todos los clubes compartieron las instalaciones de entrenamiento y los recintos en donde se efectuaron los duelos-- Scotiabank Arena y el Rogers Place--la Liga se aseguró de tomar los adecuados pasos sanitarios como el desinfectar los vestidores después de cada uso. Y hasta las instancias finales se los playoffs, no se permitió la entrada de personas que no trabajaban con los clubes o la NHL.
El resultado de estas medidas estrictas fue categórico.
De las 33,394 pruebas para la detección del coronavirus que se administraron a los 52 miembros de cada equipo--los cuales incluyeron jugadores y personal--en las burbujas del 26 julio al 28 de septiembre, ¡no hubo un solo caso positivo!
El esfuerzo colectivo y sacrificio de todos los participantes, los cuales se aseguraron de efectuar los protocolos necesarios, hizo posible que la temporada de 2019-20 no quedara inconclusa.
Dentro de 59 días la Liga organizó 130 partidos.
"Hubo noches de insomnio y hubo escépticos", dijo un emotivo Comisionado Bettman el lunes horas antes de que entregara la Stanley Cup. "Pero yo creía que, con nuestro esfuerzo de colaboración entre todos nuestros constituyentes, podríamos hacer esto. Y sí, hay una sensación de alivio".
"En realidad, me siento más orgulloso de todos los que participaron que aliviado".
No hay duda de que el trabajo que llevó acabo la NHL poniendo a la salud primero, quedara en la historia como un logro épico.