"Lo que me gustó fue nuestra respuesta de principio a fin", dijo el entrenador de Colorado Jared Bednar. "Nos superaron, nos humillaron en el juego inaugural y perdimos de la manera en la que no queríamos hacerlo. Creo que los chicos se lo tomaron a pecho y salieron a hacer un gran trabajo".
Todos hacen mención de las derrotas anteriores. Todos salieron al segundo duelo con la meta de evitar la barrida. Con apenas dos encuentros, esta inusual temporada nos ha regalado intensidad y sed de venganza desde los primeros días.
Con escobas en mano
Ahora la contraparte.
En las primeras jornadas de la temporada, se han completado seis barridas. Lo contrario a la intensidad mencionada antes, son los equipos que no se pudieron recuperar ante el mismo rival y que ahora presentan un sentido de urgencia. De haber tenido el mismo récord, pero con derrotas ante rivales diferentes, tal vez ese sentimiento no sería el mismo. Pero, de nuevo, esta es una temporada poco convencional.
El actual campeón de la Stanley Cup, el Lightning, barrió en dos juegos a los Blackhawks; equipo que públicamente ha manifestado sus intenciones de iniciar una reconstrucción. Los Capitals, uno de los equipos favoritos de la MassMutual División Este, hizo lo propio ante los Sabres; otra escuadra que parece destinada a un desenlace similar al del año pasado, cuando fueron uno de los siete equipos que no participaron en la postemporada pasada. Situación similar a la de Vegas sobre Anaheim y Minnesota sobre Los Ángeles.
Pero las dos barridas menos esperadas fueron la de los Flyers frente a los Penguins y los Predators contra los Blue Jackets.