Photo 2 - Equipos participantes (sin derechos de autor) (1)

Perú hace de gran anfitrión para una competición internacional de hockey sobre hielo que busca ganarse su lugar en el escenario deportivo de hielo en la región. La Copa del Pacífico no fue simplemente un torneo. Fue una declaración. Una muestra clara de que el hockey puede crecer al sur del continente y a la vez reunir participantes de varias partes del mundo unidos por una sola pasión.

Organizada por el club All-Pacas Perú, esta primera edición reunió en Lima a equipos provenientes de Perú, México, Estados Unidos, Alemania y a jugadores de distintas partes de Latinoamérica y el Caribe. El torneo se dividió en tres categorías: División Femenina, División 1 y División 2. Pero más allá de los resultados deportivos, el verdadero logro fue el construir un punto de encuentro para una comunidad que sigue creciendo en nuestro continente. 

“Para nosotros es especialmente valioso, ya que el hockey sobre hielo en Perú es un deporte emergente, aún poco conocido”, explica Lizeth Molina, vicepresidente del club y parte del comité organizador. “La Copa del Pacífico nace con la visión de abrir camino, generar oportunidades y construir una comunidad que haga crecer el hockey en el país y lo proyecte hacia el mundo”.

La idea de la Copa del Pacífico no surgió de la casualidad. Fue el resultado de la necesidad de crear oportunidades reales de competencia para los jugadores locales del club. 

“Muchos de ellos no tienen la posibilidad de viajar al extranjero, por lo que era importante generar un espacio donde puedan ampliar su experiencia y enfrentarse a distintos niveles de juego sin salir del país”, explica Molina.

Antes de este torneo internacional, All-Pacas ya había dado un primer paso organizando una competencia amateur a nivel local y participando notablemente en otros torneos de la región. Pero al proponer un torneo del calibre de la Copa del Pacifico la respuesta por parte de la organización y jugadores peruanos fue inmediata, además de empapada de gran compromiso. 

Un cruce de culturas sobre el hielo

Uno de los aspectos más destacados del torneo fue su diversidad. No solo por los equipos participantes, sino por los jugadores que integraban cada plantilla. En total, hubo representación de países como Chile, Costa Rica, Argentina, Brasil, Canadá, Cuba, Rusia e Inglaterra, entre otros.

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“Más allá de lo deportivo, esta diversidad representa algo muy valioso: el hockey no solo es competencia, también es un espacio que une culturas”, señala Molina.

Ese ambiente multicultural se vivió dentro y fuera del hielo. Para muchos jugadores, fue la primera vez compartiendo con una comunidad internacional tan diversa en un mismo torneo.

Desde la perspectiva de los participantes, la experiencia fue igual de significativa. Josué Rojas, jugador costarricense que compitió con el equipo de Lexington (Kentucky), lo resume así:

“Para mí representa un orgullo enorme, al poder representar el hockey de mi país en hielo internacional. No solo por competir con jugadores experimentados, sino por ver a tantas personas jugar un deporte que no es tradicional en nuestra región”.

Rojas también destacó el ambiente del torneo: “Lo que más sentimos fue el gran nivel de aceptación. Pudimos convivir con comunidades de más de 10 países diferentes. Eso no es algo común”.

photo 3- (sin derechos de autor)

Para el hockey peruano, la Copa del Pacífico representa mucho más que un evento puntual. Es un punto de partida.

“La copa representa oportunidad y experiencia”, explica Jonathan Gómez, presidente de All-Pacas Perú. “Los jugadores locales pudieron vivir un tipo de juego que nunca habían experimentado, y al mismo tiempo los extranjeros conocieron nuestro país y nuestra cultura”.

El impacto fue inmediato. La respuesta del público local superó las expectativas. Nuevos equipos, más niños interesados en aprender y familias que comenzaron a acercarse al deporte.

“Tuvimos incluso la participación de un equipo de la provincia de Trujillo, además de nuevos niños en nuestra academia. Sin duda, fue un éxito”, agrega Gómez.

Organizar un torneo internacional de hockey en un país sin tanta tradición en el hockey no es sencillo. Sin embargo, tras ver la gran calidad de torneo que fue la Copa del Pacífico demostró que es posible. El evento también abrió una puerta clave al interés de empresas privadas y nuevos actores dispuestos a apoyar el desarrollo del deporte.

“Creemos que este tipo de iniciativas puede ayudar a impulsar la creación de infraestructura en el país”, afirma Gómez. “Ya en esta primera edición varias empresas nos apoyaron para hacerlo realidad”. Ese es, quizás, uno de los puntos más importantes. El hockey empieza a generar conversación.

Photo 4 - All-Pacas y Team Caribbean (sin derechos de autor)

Lejos de ser un evento aislado, la Copa del Pacífico nace con la intención de quedarse y poder replicarse año tras año. “Incluso tenemos aspiraciones de llevarlo a algo más grande” señala Gómez. La ambición no es menor pero totalmente necesaria. En un contexto donde el hockey se encuentra en una etapa de consolidarse en Latinoamérica, iniciativas como esta marcan el camino.

Esta competición dejó claro que, más allá de la competencia, lo verdaderamente importante es la unión de personas y equipos que hacen posible iniciativas que llenan los corazones de los amantes del hockey sobre hielo en el continente.

Si algo dejó esta primera edición es una idea clara es que el hockey no depende únicamente de la tradición. “La Copa del Pacífico es la prueba de que el hockey no necesita tradición para existir, sino personas con suficiente pasión para hacerlo realidad”, concluye Gómez.

En Lima, sobre una pista que poco a poco se abre espacio en el mapa del hockey internacional, esa pasión ya está construyendo algo más grande y se espera que solo sea el comienzo para el Perú como epicentro de hockey en la región.

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