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Jason Robertson cursa su segunda temporada completa en la NHL, y a sus 22 años ya ha comenzado a dejar una huella por varios aspectos, como su olfato goleador y el talento para aparecer en el momento correcto y en el lugar apropiado de la pista para los Dallas Stars.

En 44 partidos de la actual temporada 2021-22, el delantero nacido en Arcadia, California, acumula 47 unidades, poco más de un punto por partido y ya superó su total de 2020-21 que fue de 45 en 51 partidos.
Más allá de los números, la herencia filipina, por parte de su madre, Mercedes, hace también que Robertson sea un jugador más notorio en la liga, pero eso no representa un obstáculo para él, sino todo lo contrario, es un trampolín que le ha ayudado a romper estereotipos y, sobre todo, a mandar un mensaje de que los sueños se logran sin importar cuál sea tu aspecto.
"En Filipinas casi todos son bajitos de estatura, yo no sé por qué les gusta el basquetbol", dijo Robertson riendo en entrevista para NHL en Español. "De hecho, por el lado de la familia de mi mamá, yo soy el más alto (1.90 metros). Todos los demás tienen menor estatura y mi abuela me adora por alto".
Pero en el caso de Jason y sus hermanos, aplica aquello que 'de la vista nace el amor', pues fue yendo a ver encuentros de hockey que se enamoraron de este deporte e incluso llegaron todavía más lejos al practicarlo y ahora estar en el máximo nivel en el mundo.

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"Pero la razón por la que juego al hockey es porque mi papá nos llevaba a los partidos de los LA Kings, nos gustaba ir a los juegos y verlos, teníamos unos bastones con los que jugábamos en la explanada y mi papá decidió que era buena idea que jugáramos sobre hielo.
"Y empezamos a patinar, lo cual considero aburrido, pero cuando tenía el disco en el stick y empezaba a anotar goles y a hacer jugadas, fue cuando empecé a descubrir que puedes ser bueno para algo y lo quieres seguir practicando, divirtiéndote. Tengo dos hermanos, eso ayudó, desarrollamos una cierta rivalidad", comentó el delantero de Dallas.
Su hermano Nicholas, quien es dos años menor, forma parte de los Toronto Maple Leafs y para él sería un sueño hecho realidad si llegaran a enfrentarse más adelante esta misma temporada.
"Mi hermano está jugando para los Maple Leafs, de hecho, participó en el último juego de Toronto, si llegamos a encontrarnos en la NHL sería fantástico", comentó sobre un hipotético duelo ante su hermano el 15 de marzo cuando los Stars viajen a Ontario. "Cuando éramos más chicos jugábamos en contra, pero esto sería otra cosa, al nivel de la NHL. Sería un sueño cumplido para mis papás. Veremos si ocurre, pero de pensarlo, me emociona".

Eso sí, advierte que, en caso de disputar el disco en las paredes o en otra parte del hielo, solo sería un buen y deportivo duelo, no llegarían a algo más.
"No vamos a pelear entre nosotros", dijo riendo. "De hecho jugamos ocho veces en contra en el nivel juvenil, fueron bastantes, algunas ocasiones peleamos en face offs, pero veremos quien hace más en el partido y seguramente nuestros padres lo van a disfrutar mucho, ya veremos".
Robertson asume un rol de ejemplo a seguir pues entiende que su aspecto lo pone en la NHL como un jugador especial, en el sentido de su apariencia física, representando a una minoría, pero también revela que las satisfacciones debido a esa condición han sido muchas y gratificantes.
"Es importante que los niños tengan ejemplos a seguir en todas partes, sin importar grupos étnicos ni orígenes. Si tienes a un chico con raíces filipinas y ves que se parece a ti, eso es agradable. A menudo recibo muchos mensajes de gente que me dice que soy su jugador favorito, que se parecen a mí, eso me llena el corazón.
Recuerdo que estaba en Nueva Jersey el mes pasado, estábamos en los calentamientos, cada uno metido en lo suyo, muchos aficionados se acercan a los vidrios y había una chica con su camiseta de los Devils, pero con una bandera de Filipinas, y eso me encantó, eso es inspirador y nos motiva a seguir siendo ejemplos a seguir", compartió.
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Jason piensa que es una gran idea que la organización de los Stars lleve a cabo una festividad como la Noche Mexicana, pues es una manera de abrazar a la comunidad de ese origen en la ciudad y en el estado de Texas a través del hockey, que sirve como vehículo para hallar coincidencias entre gente diversa.
"Es genial, es decir, pienso que tanto California como Texas son los dos más grandes estados con gente mexicana, quizás también Arizona, que son algunos estados con equipos de hockey y con grandes comunidades latinas", dijo. "Una vez, jugando en San Antonio estaban festejando el Día de Muertos, y fue una experiencia increíble, estaban honrando a la cultura mexicana. Recuero que mis papás quedaron fascinados con eso. Estaba una banda de mariachi tocando afuera, eso estuvo genial y fue único".
El pasado 11 de febrero ante los Winnipeg Jets los Stars vinieron de atrás para ganar en tiempo extra, con un gol de Robertson, el primero en su carrera para liquidar un encuentro en la prórroga. El American Airlines Center estalló en júbilo por la manera en la que concluyó el juego. Pese a lo especial del momento, el joven delantero busca más instantes como ese para atesorar.
"Ese momento, cuando anoté el gol en tiempo extra fue genial, ver a toda la gente de pie y festejando, pero también recuerdo otras cosas y más allá de eso pienso en qué va a ser lo siguiente que pueda hacer, me emociona que pueda ser en el siguiente partido", concluyó.