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Cuando los Boston Bruins se acercaban al ocaso de 2025 con una seguidilla de seis derrotas, parecía que el rumbo del equipo para el resto de la campaña estaría llena de interrogantes; sin embargo, 12 días después de celebrar la llegada del año nuevo, el club bostoniano también parece estar disfrutando de un renacimiento.

De pronto, los dirigidos por Marco Sturm están en el corazón de la lucha por puestos de postemporada, gracias a una cadena de tres victorias y un lapso de cinco triunfos en sus últimos seis compromisos, que se remonta al 31 de diciembre, cuando vencieron a los Edmonton Oilers para detener aquella mala racha.

Pero más allá de los triunfos, la manera en la que últimamente están sumando puntos debe dejar un buen sabor de boca en sus aficionados, que han visto a su equipo ganar de distintas maneras en los últimos días.

Sólo hay que revisar lo ocurrido el pasado fin de semana para ver un ejemplo de ello. Los Bruins aplastaron con un abrumador marcador 10-2 a los New York Rangers el sábado y un día después blanquearon a los Pittsburgh Penguins con un disputado 1-0 para continuar el buen momento.

Este último triunfo, conseguido el domingo en el TD Garden, tuvo un peso histórico monumental. Al dejar caer el disco, los Bruins se convirtieron en apenas la tercera franquicia en la historia de la NHL en disputar 7,000 partidos de temporada regular, uniéndose a sus eternos rivales, los Montreal Canadiens y los Toronto Maple Leafs.

Y quizás no hubo una forma más apropiada de honrar ese legado de "Big Bad Bruins" ("Los Grandes y Temibles Bruins") que ganando no con la pirotecnia ofensiva del día anterior, sino con un ajedrez defensivo, sacrificio físico y una portería impenetrable.

La figura central de esta celebración histórica fue Joonas Korpisalo. El guardameta finlandés detuvo los 27 disparos que enfrentó para conseguir su primera blanqueada de la temporada y la octava de su carrera en la NHL.

Su actuación no fue solo estadística, fue simbólica. Korpisalo se convirtió en el primer portero de los Bruins en blanquear a los Penguins desde que Tuukka Rask lo hiciera el 16 de diciembre de 2015, rompiendo una sequía de más de una década ante este rival específico.

"Es agradable, pero prefiero simplemente ganar", declaró Korpisalo con la mentalidad pragmática que definió el encuentro. "Esperaba que los chicos pudieran guardar un par de goles (del juego anterior) para hoy, y lo hicimos, uno. Fue un buen esfuerzo de equipo".

El contraste entre el sábado y el domingo fue la narrativa principal del fin de semana. Mientras que contra los Rangers el equipo fluyó en un intercambio de golpes ofensivos, contra Pittsburgh se requirió paciencia y estructura. El único gol del encuentro llegó a los 11:00 minutos del primer periodo gracias a Viktor Arvidsson. En una jugada que definió la tenacidad del encuentro, Arvidsson superó físicamente a Erik Karlsson frente a la red, pateó un rebote hacia su propio bastón y definió de revés.

PIT@BOS: Arvidsson remata de revés y enciende la lámpara por única vez en el juego

El tanto fue vital, especialmente considerando que los Bruins saltaron al hielo sin su líder goleador, Morgan Geekie (25 goles), quien se ausentó por un asunto familiar.

"Solo trato de ser una molestia frente a la red, tratando de ganar batallas", explicó Arvidsson sobre su gol decisivo. "Prospero en ese tipo de juegos".

La victoria también exigió un sacrificio defensivo supremo, particularmente en el tercer periodo, donde Boston se replegó para proteger la ventaja mínima. Los Bruins bloquearon 18 disparos en total, pero ninguno fue más significativo que el de Jonathan Aspirot. El defensor, quien apenas horas antes había firmado una extensión de contrato por dos años, bloqueó una oportunidad de gol a quemarropa en los minutos finales, validando inmediatamente la confianza de la gerencia

"Es enorme. Le da energía a nuestro equipo, y todos lo están haciendo ahora mismo", reconoció Korpisalo sobre el bloqueo de su compañero.

PIT@BOS: Korpisalo suma 27 salvadas en triunfo por blanqueada ante los Penguins

A pesar del triunfo, el partido dejó tareas pendientes para el entrenador Sturm, especialmente en los equipos especiales. Boston se fue de 6-0 en el Power Play, desperdiciando más de 10 minutos con ventaja numérica y generando apenas dos tiros a gol en esas situaciones.

"Quizás algo de cansancio mental", admitió Arvidsson sobre la ineficacia con el hombre extra. "No estuvimos tan finos como solemos estar".

Sin embargo, la disciplina del equipo para mantenerse fuera de la caja de castigo (solo dos penalizaciones) y la perfección de Korpisalo neutralizaron esa deficiencia.

Con este resultado, Boston mejora su récord a 25-19-2 (52 puntos), estabilizando su posición en una División Atlántica que se ha convertido en una carnicería competitiva.

Actualmente, los Bruins se encuentran empatados en puntos con los Buffalo Sabres y a solo cuatro unidades de los puestos directos de clasificación, mientras igualan con los Washington Capitals en la lucha por el segundo Comodín.

La versatilidad mostrada este fin de semana —capaces de ganar 10-2 o 1-0— sugiere que Boston está encontrando su identidad justo a tiempo. Ahora, la prueba de fuego llegará de inmediato.

Los Bruins recibirán este martes a los líderes de la división, los Detroit Red Wings. Con el esperado regreso de Morgan Geekie a la alineación y la confianza renovada de Korpisalo, los Bruins parecen listos para demostrar que su resurrección es legítima.

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