Parece que fue hace una eternidad, cuando el Tampa Bay Lightning comenzó de la peor manera posible la temporada 2025-26, ganando apenas uno de sus primeros siete encuentros de la campaña. Ahora, unos tres meses más tarde, el equipo luce como un contendiente al título como ningún otro.
Los dirigidos por Jon Cooper viven su mejor momento, quizás desde que ganaron dos Stanley Cups consecutivas y alcanzaron tres finales al hilo. Después de vencer el martes 2-1 a los Pittsburgh Penguins en una dramática definición por shootout, el Lightning igualó un récord para la franquicia al hilvanar su 11ma victoria consecutiva, con lo que se colocan en el primer lugar de la División Atlántica, con la tercera mayor cantidad de puntos de la NHL.
Pero este dominio va más allá de simplemente acumular victorias; se trata de la autoridad con la que lo están haciendo. Con este triunfo, Tampa Bay ostenta ahora el segundo mejor diferencial de goles de toda la liga con un impresionante +44, una cifra que solo es superada por la maquinaria ofensiva del Colorado Avalanche (+79). Este indicador confirma que el Lightning no solo está ganando partidos cerrados, sino que está superando a sus rivales en ambos extremos de la pista de manera consistente, recuperando el perfil de élite que los definió a principios de la década.





















