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Duaner Sánchez dejó su natal República Dominicana a los 16 años para emigrar a Estados Unidos, buscando cumplir su sueño de convertirse en pelotero de las grandes ligas. En un país totalmente beisbolero, era lógico que el futuro lanzador tomara gusto por este deporte, aunado a su pasión por el basquetbol, pero en la isla era casi impensable que pudiera escuchar de un juego un poco poco más 'exótico', como el hockey.

Es por eso que suena inverosímil que a más de 10 años de retirarse del beisbol profesional, su vida haya cambiado radicalmente gracias al hockey, en un gusto fomentado gracias a un hijo quien ha adoptado el deporte con pasión y, que entrando en la adolescencia, aspira a llegar lejos en esta disciplina.
El primer contacto
Duaner Sánchez fue firmado por los Arizona Diamondbacks en 1997, después de haber impresionado a los buscatalentos por su calidad y potencial como shortstop en la pequeña ciudad dominicana de Cotui. Antes de llegar a las Ligas Mayores en 2002 con los Dbacks como lanzador, pasó por varias ciudades de ligas menores, donde concentrado en el beisbol nunca volteó a ver a otros deportes.
"Jamás había escuchado del hockey, menos en los noventa", dijo Sánchez. "En ligas menores escuché del hockey sobre hielo, pero nunca me interesó."
Más adelante, Duaner empezó a establecerse como profesional con los Pittsburgh Pirates y los LA Dodgers, pero su primer contacto con el hockey no fue sino hasta un inesperado canje a los New York Mets en 2006. Al llegar a la Gran Manzana, una amiga y mentora de jugadores le extendió su primera invitación a ser testigo de un partido de los New Jersey Devils en Continental Airlines Arena.

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Sánchez admitió que no sabia qué esperar, pero sintió curiosidad de conocer un nuevo deporte al que ni en sueños hubiera podido acercarse en República Dominicana. Su amiga era fan de los Devils y la confianza que él le tenia fue suficiente para vivir una nueva experiencia que lo dejaría gratamente sorprendido por el ambiente a su alrededor.
"Fue una cosa totalmente increíble, literalmente la gente estaba loca", mencionó Duaner. "Me gustó la emoción por ser muy rápido, no podías pestañear".
En ese 2006, Sánchez también visitó el Nassau Coliseum para un partido de los NY Islanders, pero en su punto de vista, el publico de los Devils era más intenso y se metía más en el partido. El lanzador y su familia se irían de Nueva York dos años después y su siguiente contacto con los deportes de hielo lo tendría en un destino impensable: la Ciudad de Mexico.
Sembrando la semilla
Al mudarse a la capital mexicana en 2011 para jugar con los Diablos Rojos del México, Duaner y su esposa, la conductora de televisión Natalia Garduño, aprovecharon la pista de hielo que se colocaba en el Zócalo capitalino, para que sus tres hijos aprendieran a patinar. El expelotero menciona que a los niños les fue súper bien desde el principio y les encantaba estar en el hielo, aunque él prefirió no ponerse los patines por miedo a caerse.
La familia continuó visitando otras pistas del área metropolitana como Santa Fe (actual sede del programa Mexico City Jr. Kings) y Lomas Verdes, fomentando ese gusto por el patinaje. Años después cuando la familia se muda a Philadelphia, esos primeros pasos en el hielo rendirían frutos, pues Duaner Jr. junto con sus hermanas Duanery y Dasha decidieron probar suerte en el mundo del hockey.
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"Como familia siempre tratamos de buscar deportes y buscar qué hay en la ciudad", comentó Sánchez. "Le entraron de manera natural, pero ahí se volvieron rudos por el estilo del hockey en esa ciudad".
Fue ahí cuando Duaner empezó a crear un nexo aún más cercano con su hijo, ya que a partir de 2018 se volvieron fieles a la serie de videojuegos NHL en Playstation. El 'junior' aprovechaba para explicarle a su padre los aspectos técnicos del juego, incluyendo la siempre complicada regla del offside.
El siguiente paso en Texas
Debido a proyectos profesionales, la familia tuvo que mudarse una vez más, en esta ocasión al area metropolitana de Dallas. Pero la semilla del hockey sembrada en Philadelphia, terminó germinando en este nuevo hogar, ya que Duaner Jr. estaba decidido a divertirse y mejorar su nivel en el hockey.
Por azares del destino, Duaner padre conocería en un partido de beisbol infantil a una persona que ha sido fundamente en el desarrollo atlético de su hijo: el veterano de 375 partidos en la NHL, Landon Wilson. Resulta que en una plática entre exatletas, decidieron hacer un intercambio en el cual Sánchez entrenaría en beisbol a los hijos de Wilson, mientras que este último le daría instrucción personalizada en hockey a Duaner junior.
Las intensas sesiones de entrenamiento con el exjugador de Bruins y Coyotes han hecho de Duaner Jr. un prospecto a seguir a sus escasos 13 años. El adolescente ya supera el 1.85 de estatura y a pesar de cursar la escuela secundaria, se encuentra en un equipo de preparatoria jugando contra jóvenes de 15 y 16 años de edad.
"La verdad sí tiene facultades", mencionó emocionado el orgulloso padre. "Los papás de otros niños lo ven y no pueden creer que tenga tan poco tiempo jugando. Parece que lo ha hecho todo su vida".

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Independientemente del camino que su hijo tome en la pista de hielo, Sánchez agradece el tiempo y la estrecha convivencia familiar originada por el hockey, sobre todo cuando como pelotero profesional tuvo que pasar muchos meses fuera de casa, obligado a perderse varios momentos importantes.
Y como un beisbolista exitoso, le es fácil apreciar lo que otros tremendos atletas como los jugadores de hockey hacen para triunfar y darle a sus aficionados un gran espectáculo en la pista.
"Admiro la furia, que no les importa chocar con nadie para darse de trancazos", dijo Duaner. "El hockey me parece una cosa totalmente diferente, increíble".