La paciencia fue clave para los Carolina Hurricanes el jueves en el Juego 5 de la Final de la Stanley Cup, en su camino para vencer a los Vegas Golden Knights 4-2 y colocarse a un juego de conquistar su primer título en 20 años. Ahora, esa misma paciencia y compostura se pondrá a prueba, mientras aguardan un par de días para el Juego 6 el domingo en la T-Mobile Arena de Las Vegas.
Pero mientras aprovechan el descanso físico y se preparan para el duelo crucial, los dirigidos por Rod Brind'Amour necesitarán utilizar la ansiedad a su favor, para intentar alzar la Copa en la ruta, en donde tanto éxito han tenido en estas postemporadas.
El trofeo más codiciado del deporte profesional estará físicamente presente en el edificio. Para los Hurricanes, la oportunidad es inmensa. De concretar el triunfo, se convertirán en apenas el sexto equipo en la historia, y el primero en más de una década, en revertir una desventaja de 2-1 en la Final ganando tres compromisos de forma consecutiva. Sin embargo, coronarse en el desierto de Nevada no es tarea sencilla; ese mismo hielo vio a los Washington Capitals alzar la Copa en 2018 y a los propios Golden Knights aplastar a los Florida Panthers para ganar su primer título en 2023.
Para evitar que la presión del entorno y la urgencia del rival consuman al equipo, la directiva del cuerpo técnico ha sido innegociable: disciplina. En una serie tan física y pareja, el control emocional es el verdadero campo de batalla.
"La intensidad de los playoffs es alta; la compostura importa", explicó el entrenador Brind'Amour al evaluar el éxito reciente de su plantilla. "Evitar penalizaciones innecesarias es a menudo la diferencia en juegos parejos".
El estratega sabe que no pueden retroceder en su agresividad, pero deben canalizarla de forma inteligente.
"El juego físico es el hockey de playoffs. La clave es mantenerse dentro de las reglas, ser físico sin costarle penalizaciones al equipo", sentenció.
Esa doctrina fue ejecutada a la perfección en el Juego 5. Cuando Vegas perdió los estribos y comenzó a acumular castigos tras la frustración de ver caer lesionado a su centro William Karlsson, Carolina no mordió el anzuelo y castigó con su temible Power Play.






















