Es en estos momentos cuando las horas pueden volverse largas y los días eternos. Para los Carolina Hurricanes, que tendrán la oportunidad de coronarse campeones de la Stanley Cup por primera vez en 20 años el domingo, en el Juego 6 de la Final ante los Vegas Golden Knights, la expectativa está por las nubes.
Sin embargo, es ahora cuando los largos años de entrenamiento rinden frutos. Ante la presión, la normalidad es la mejor amiga de los atletas. Intentar apagar todo el ruido externo y enfocarse en las rutinas acostumbradas puede marcar la diferencia entre alzar la Copa y volver a casa para un potencial Juego 7.
Hace exactamente dos décadas, Rod Brind'Amour portaba la letra "C" en su pecho como capitán de los Hurricanes durante su marcha histórica hacia el título en 2006. Hoy, se encuentra en una posición idéntica a las puertas de la gloria, pero dirigiendo desde el banquillo.
"No recuerdo muchos detalles específicos de hace 20 años, pero el mensaje central sigue siendo el mismo, es una oportunidad emocionante y necesitamos dar nuestro mejor esfuerzo para aprovecharla", comentó el entrenador sobre cómo ha evolucionado su visión en estos instantes definitorios.
No obstante, confiesa con sinceridad que la carga emocional ha cambiado rotundamente.
"Sí, todavía me pongo nervioso. De hecho, más ahora como entrenador que como jugador. Te preocupas por los errores de 20 jugadores en lugar de solo los tuyos, lo que lo hace mucho más estresante. Es muy similar a hace 20 años, todos están involucrados y puedes sentir el peso de las expectativas de los compañeros, la familia y los aficionados".























