Después de poco más de dos temporadas en la NHL, hay pocas dudas en torno al talento de Connor Bedard; sin embargo, eso no quita que sea fascinante ver a una superestrella establecerse en el mejor hockey del mundo.

La selección número uno del Draft del 2023 no ha dejado de maravillar desde su llegada a la liga en el campeonato 2023-24, y ahora como un jugador más maduro —aunque todavía con 20 años— el delantero de los Chicago Blackhawks sigue impulsando los esfuerzos de una histórica franquicia que sueña con regresar a la postemporada por primera vez en seis campañas.

El domingo, ante los Anaheim Ducks en el United Center, los fans de Chicago vieron de primera mano otro recordatorio del porqué el futuro de la franquicia parece estar en buenas manos, con Bedard ofreciendo otra impresionante exhibición que sigue estableciéndolo entre los mejores jóvenes que hayan patinado sobre un hielo de la NHL.

El duelo, sin embargo, comenzó con tintes de pesadilla. Apenas habían transcurrido 47 segundos del primer período y los Ducks ya ganaban 2-0, estableciendo un récord de franquicia para los dos goles más rápidos al inicio de un partido. Cuando Chris Kreider desvió un disparo para el 3-0 a los 10:25, parecía que la racha de cinco derrotas consecutivas de Chicago se extendería inevitablemente.

Pero Bedard tenía otros planes.

El joven fenómeno tomó el control del juego, participando en cuatro de los cinco goles sin respuesta de Chicago para liderar una remontada improbable de 5-3. Con dos goles y dos asistencias, Bedard registró el quinto partido de cuatro puntos de su carrera, uniéndose a una compañía histórica de élite. Solo siete jugadores en la historia de la NHL han tenido más juegos de este tipo a los 20 años o menos: Wayne Gretzky (40), Dale Hawerchuk (11), Sidney Crosby (9), Mario Lemieux (9), Rob Brown (7), Jimmy Carson (7) y Ron Francis (6).

"Ese no es un comienzo aceptable (abajo 3-0 en el primer período)", expresó Bedard con la madurez de un veterano. "Creo que todos se encargaron de elevar su juego un poco. Ese es un partido que necesitábamos... Creo que todos tomamos la iniciativa después del primero y dimos un paso al frente".

La remontada comenzó con un gol de Tyler Bertuzzi en Power Play antes del primer intermedio, dándole vida al United Center. En el segundo tramo, Bedard mostró su faceta de creador de juego, liderando un 2 contra 1 y asistiendo al novato Ryan Greene para el 3-2. Colton Dach empató el juego más tarde, preparando el escenario para el dramatismo del tercer acto.

El momento decisivo llegó a los 9:55 del tercer período. Apenas 46 segundos después de que el portero de Anaheim, Ville Husso, tuviera que entrar frío al juego por una lesión de Petr Mrazek, Bedard olió sangre. Tras un error de Alex Killorn, el delantero recuperó el disco frente a la red y batió a Husso para el 4-3, dándole a Chicago su primera ventaja de la noche.

"Son momentos con nuestro equipo", analizó el entrenador Jeff Blashill. "Hablamos de tratar de minimizar los bajones, pero creo que estos son momentos de aprendizaje importantes para nuestro grupo... Es una pieza importante de lo que estamos tratando de construir aquí, no tener los grandes altibajos emocionales. Simplemente tienes que seguir con ello".

Bedard selló la victoria y su noche de cuatro puntos con un gol a puerta vacía a los 18:05. Con esta actuación, llegó a 37 puntos (16 goles, 21 asistencias) en 25 juegos, empatando a su rival generacional Macklin Celebrini en el segundo lugar de puntuación de la liga esta temporada.

ANA@CHI: Bedard adelanta a los Blackhawks

Además, alcanzó otro hito significativo al registrar su 15to encuentro de tres unidades, empatando con la leyenda Denis Savard por la mayor cantidad para un jugador de los Blackhawks de 20 años o menos.

La victoria no fue solo un triunfo moral; fue histórico. Chicago se convirtió en apenas el quinto equipo en la historia de la NHL en ganar un partido tras ir perdiendo 2-0 en el minuto inicial de juego, uniéndose a Arizona (2021), Boston (1988), New Jersey (1986) y Edmonton (1984).

Para los Ducks, la derrota fue un colapso doloroso que desperdició un inicio récord y expuso sus problemas de lesiones en la portería, ya que ahora suman la baja de Mrazek a la de Lukas Dostal. Para Chicago (11-9-5), fue la prueba de que, con Bedard al mando, ningún déficit es insuperable.

Los Blackhawks buscarán construir sobre este impulso emocional cuando visiten a los Vegas Golden Knights el martes, sabiendo que tienen en sus filas a un jugador capaz de reescribir la historia cualquier noche.

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