Los milagros del hockey no son ocurrencias extrañas en el norte del estado de New York.
El más famoso de todos, el "Milagro sobre hielo", ocurrió en los Juegos Olímpicos de Lake Placid 1980, cuando Estados Unidos derrotó a la Unión Soviética en un partido de hockey masculino.
Ucrania tiene su propio 'milagro' sobre el hielo
El equipo nacional de hockey de este país fue una fuente de inspiración durante una gira por Norteamérica y su participación en los Juegos Mundiales Universitarios

Es el partido más famoso de la historia de este deporte--sino de todos los deportes--un momento de David contra Goliat que ha sido celebrado en artículos, libros y películas. Esta semana se ha producido otro milagro aquí, en el corazón de las montañas Adirondacks.
Un equipo de jugadores de hockey ucranianos participó en los Juegos Mundiales Universitarios de la FISU mientras que su país de origen está siendo invadido por Rusia en una batalla que comenzó hace 11 meses. Es la primera vez que un equipo nacional ucraniano de hockey masculino compite en Norteamérica.
"Es una especie de milagro que estemos aquí", dijo Dmitri Khristich, el entrenador de vídeo del equipo y el más laureado de los 12 jugadores nacidos en Ucrania que han jugado en la NHL.
Esta vez, el milagro no estuvo en los resultados. Ucrania terminó con una foja de 2-3; derrotó a Suecia por 12-2 y cerró la fase de grupos con una victoria por 3-1 sobre Chequia, todo un logro notable y orgulloso. El milagro estuvo en la participación, en que estos jóvenes ucranianos mostraran una actitud positiva ante el sufrimiento inimaginable en su país.
"Es algo impensable", dijo Khristich, quien registró 596 puntos (259 goles y 337 asistencias) en 811 partidos de temporada regular de la NHL con los Washington Capitals, Los Angeles Kings, Boston Bruins y Toronto Maple Leafs entre 1990 y 2002, y 40 puntos (15 goles y 25 asistencias) en 75 partidos de los Playoffs de la Stanley Cup.

El equipo pasó la mayor parte de un mes en la carretera, jugando en una gira de cuatro partidos por el oeste de Canadá para ayudar a recaudar fondos para la Federación Ucraniana de Hockey sobre Hielo y sus esfuerzos para mantener vivo el juego en su país antes de ir a los Juegos Mundiales Universitarios.
En el camino recibieron la ayuda de equipos de la NHL. Los Calgary Flames y los Edmonton Oilers ayudaron en los partidos contra los Calgary Dinos y los Edmonton Golden Bears. Los Winnipeg Jets donaron el uso de su arena, el Canada Life Centre, para el partido contra los Manitoba Bisons.
La gira, y la aparición aquí, fueron importantes porque el hockey está en peligro de extinción en Ucrania, afirma Aleksandra Slatvytska, la directora ejecutiva de la Federación Ucraniana de Hockey y una de los artífices de la gira ¡Hockey Can't Stop!
El dinero que se recaudó en la venta de entradas de la gira y de las actividades de recaudación de fondos se donaron a la fundación Sueño de Hockey Ucraniano y para proporcionar ayuda humanitaria a los niños de Ucrania. Porque, en el país, todos los recursos se destinan para luchar contra la invasión--dinero, materias primas, personal--y la supervivencia y la liberación del país son primordiales. No hay dinero del gobierno para que la federación ucraniana de hockey mantenga vivo el juego, y menos aún vibrante. Algunos estadios han sido requisados para el esfuerzo bélico, mientras que otros han sido dañados por la invasión.
La liga profesional se ha reducido a seis equipos que juegan en las tres únicas pistas del país con refugios antiaéreos lo bastante grandes para albergar a los jugadores. Según funcionarios y jugadores ucranianos, se han producido interrupciones en mitad del partido, en las que los jugadores se han dirigido a los refugios antiaéreos para esperar a que pasara la amenaza y se diera el visto bueno antes de reanudar el juego.
Así pues, la gira que precedió la participación en los Juegos Mundiales Universitarios fue tan audaz como necesaria.
"Fue una idea descabellada desde el principio", declaró Slatvytska, quien añadió que el impacto económico de la gira no se conocerá hasta dentro de un tiempo. "Cuando volví a casa en el verano, todo el mundo me dijo que este viaje -la gira y los Juegos- era imposible, que no podría llevarse a cabo. Incluso en noviembre, no estaba segura de que todo fuera a suceder".
Pero los ucranianos lo consiguieron, jugando partidos de exhibición contra universidades canadienses antes de tener una actuación formidable en su primera participación en unos Juegos Mundiales Universitarios.
"Fue milagro", dijo con una sonrisa. "Es una especie de milagro, voy a decirlo".

Pero el hecho de que los ucranianos compitieran en los Juegos Mundiales Universitarios, un evento de tipo olímpico en el que participan atletas menores de 25 años cada dos años, se queda algo corto con el nombre de milagro.
Es una historia de pasión y perseverancia, que ha creado intensas emociones entre los participantes, generando sentimientos de orgullo y logro ante lo que ha sido un año inimaginablemente duro para cada uno de ellos y sus seres queridos, que han pasado día tras día preocupados por lo que les depararía el futuro y por quién lo lograría. Para estos jugadores, esa angustia generalizada se ha visto aliviada al volver a jugar al deporte que aman y representar al país que es su identidad.
Gleb Krivoshapkin contó que esta oportunidad significó el mundo para él. El delantero de 22 años juega en la liga profesional ucraniana con el HK Kremenchuk, pero sabe que su aparición aquí significó más para el deporte y para su país.
Dijo que su familia y sus amigos siguieron sus hazañas y las de sus compañeros de equipo tan de cerca como se lo permitieron las condiciones en Ucrania.
"Es bueno para ellos que estemos aquí", afirmó Krivoshapkin, quien lideró al equipo con ocho puntos en cinco partidos. "Les ayuda mentalmente. Les ayuda a seguir vivos".
En lugar de hundirse bajo el peso de semejante responsabilidad, los jugadores la asumieron como su declaración de principios, la contribución que pueden hacer al esfuerzo en curso en su país.
"Es motivación, no presión", señaló el delantero Artem Mateichenko, quien registró siete puntos en cinco partidos. "Esto es lo que mejor hacemos, e intentamos demostrar al mundo que podemos ser buenos en algo".
Mateichenko, de 22 años, abandonó Ucrania antes de la invasión y se trasladó con su familia a Estados Unidos. Juega al hockey en el Manhattanville College, una escuela de la División III en Harrison, Nueva York. Pero sus abuelos siguen en casa, al igual que otros familiares.
Dijo que su familia en Ucrania veía los partidos, incluso durante los ataques. Le dijeron que les daba consuelo y felicidad.
"Espero que podamos ayudar así al pueblo ucraniano", habló Mateichenko. "Quizá lo vean y se diviertan. Este es nuestro sueño y nuestro objetivo".
Los jugadores que regresen a Ucrania piensan hacerlo con los recuerdos inolvidables de hermandad y de las calurosas recepciones que recibieron durante su gira por Canadá, así como en los Juegos Mundiales Universitarios. Planean traer de vuelta la esperanza en forma de fondos recaudados, así como los conocimientos de hockey que adquirieron al pasar más de tres semanas inmersos en la cultura más avanzada del hockey norteamericano.
"Esta experiencia no sólo nos ayudará a crecer, y lo ha hecho, sino que traeremos a Ucrania las lecciones que hemos aprendido sobre el hockey para enseñárselas a los niños y ayudarles a crecer también", declaró el defensa Andriy Grygoriev.
Krivoshapkin afirmó: "Hemos demostrado que nada es imposible. Quizá esto inspire a uno de esos chicos a hacer algo grande en algún momento. Es una sensación muy bonita".
Aunque la experiencia de los Juegos Mundiales Universitarios fue enriquecedora e inolvidable, es solo el principio para el hockey ucraniano. La lucha por mantener su relevancia en medio de la guerra y la agitación económica continúa.
Pero Khristich contó que su fe en el deporte y en su pueblo es más fuerte que nunca.
"Nos sentimos esperanzados", dijo. "En el futuro, la guerra va a terminar, van a reconstruir los estadios de Ucrania, van a reconstruir las infraestructuras y van a hacer muchas de las cosas que hay que hacer. El hockey existirá independientemente de la política. No podemos depender del gobierno, porque el gobierno está centrado en la guerra. No podemos depender de ellos".
"Tenemos que hacer nuestro propio trabajo para estar preparados para que continúe el hockey en Ucrania, porque el hockey es un gran deporte y el hockey es la vida para mucha gente. Todo depende de nosotros".

















