GettyImages-111025787

Los jugadores de la NHL participarán en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 en febrero, la primera vez desde 2014 en la que los mejores jugadores del mundo estarán en el escenario olímpico. Los días 5 y 20 de cada mes previo a los JJOO, NHL.com/es recordará los 10 momentos más emblemáticos de la historia olímpica en los que participaron jugadores de la NHL, incluyendo partidos de las ediciones de 1998, 2002, 2006, 2010 y 2014. Hoy, nos centramos en el número 3: la inesperada y mágica actuación de Antero Niittymaki con la selección de Finlandia en los Juegos de Torino 2006, llegando de emergencia y sin cartel, para acabar como el MVP del torneo.

Históricamente, Finlandia se ha distinguido por exportar jugadores que dejan huella a lo largo de las décadas, siendo quizás, en ese sentido, Jari Kurri como el pionero, ganando cinco veces la Stanley Cup con los Edmonton Oilers en la década de los 80 y en 1990, y sumando a Teemu Selanne, campeón en 2005 con los Anaheim Ducks y uno de los delanteros europeos más prolíficos que hayan jugado en la NHL.

Pero hay un área muy especial y en la que Finlandia ha sido más consistente: los porteros. Salen a la luz nombres como los de Pekka Rinne, Mikka Kiprusoff, Kari Lehtonen, Tuukka Rask, Antti Niemi, Antti Raanta, y en la actualidad Juuse Saros, Ukko-Pekka Luukkonen o Joonas Korpisalo.

Para los Juegos Olímpicos de Invierno de Torino 2006, Finlandia se presentaba con buenas posibilidades de pelear una medalla, con algunos de sus mejores jugadores atravesando momentos importantes en sus carreras en la NHL, como Selanne, Saku Koivu, Jere Lehtinen o Teppo Numminen ya en la etapa final de su carrera y, desde luego, con dos sólidos porteros como Lehtonen y Kiprusoff.

Sin embargo, no una, sino dos duras noticias sacudieron a la selección finlandesa cercana la fecha del arranque de los JJOO de Torino: sus dos principales porteros, Kiprusoff y Lehtonen, en ese momento integrantes de los Calgary Flames y Atlanta Thrashers, fueron declarados no aptos para participar en la contienda debido a lesiones.

El entrenador finlandés Erkka Westerlund estaba en una encrucijada ante la gravedad de la situación, pues perder a sus dos porteros para el torneo olímpico ponía a su equipo en una posición vulnerable y, contra todos los pronósticos, su respuesta fue designar a Antero Niittymaki como el responsable de resguardar la portería de su selección.

Al momento de su sorprendente designación, Niittymaki estaba cursando, a los 25 años, su segunda temporada en la NHL, defendiendo los colores de los Philadelphia Flyers, alternándose la titularidad del equipo en 2005-06 al lado de Robert Esche.

GettyImages-52302441

Pese a la poca experiencia del guardameta de los Flyers en ese entonces y al poco renombre del que gozaba, en comparación con el de sus infortunados colegas lesionados, las cartas estaban sobre la mesa y parte del éxito de Finlandia pasaría por cuán bien o mal estaría Niittymaki en la portería.

Y las cosas no pudieron empezar mejor para él y para la selección de Finlandia. En el partido de presentación, detuvo 24 disparos de la selección de Suiza para apuntarse una blanqueada y ayudar a su equipo a comenzar con pie derecho en el certamen olímpico con triunfo de 5-0, haciendo que las cejas de muchos se levantaran en torno al guardameta emergente.

En el segundo encuentro, ante un rival de menor categoría como los anfitriones, los finlandeses aprovecharon su superioridad en cada renglón y acabaron superando a Italia por holgado marcador de 7-0, mientras Niittymaki detuvo los 16 disparos que encaró para agenciarse su segunda blanqueada olímpica, algo que ya comenzaba a generar ruido, pero por las razones correctas.

Aunque en el tercer partido de la fase de grupos se acabaron las blanqueadas para los finlandeses, Niittymaki no dejó de sorprender, ayudando a su selección a imponerse 4-2 a la República Checa, pero esta vez, si había dudas de su potencial al superar a dos selecciones de menor nivel, el guardameta emergente frenó 39 disparos de los checos para superar la prueba.

Pero el 19 de febrero de 2006, llegó quizás el momento de confirmación de Niittymaki, cuando Finlandia se tuvo que medir a una de las grandes potencias del torneo, a la poderosa selección de Canadá; sin embargo, el portero que dio un paso al frente para apagar el fuego ante las lesiones de Lehtonen y Kirpusoff, respondió con su tercera blanqueada del torneo, apuntándose 24 salvadas para el inesperado y sorpresivo triunfo por 2-0.

A ese punto del torneo ya nadie podía hablar de Niittymaki sin elogiarlo, sin maravillarse, sin señalar el acierto que fue por parte del entrenador Westerlund no solo haber convocado al portero de los Flyers sino darle las llaves del autobús.

Finlandia cerró con marca perfecta la primera fase con otra nueva blanqueada, al vencer 2-0 a Alemania, pero esta vez con Frederik Norrena en la portería, dando un descanso a Niittymaki.

En un torneo olímpico, de naturaleza corta y en el que difícilmente hay rivales débiles, Finlandia no pudo tomar ningún atajo y en la ronda de los Cuartos de Final se tuvo que medir a Estados Unidos y no fue nada sencillo, pese a que los de las barras y las estrellas avanzaron cuartos del Grupo B, sufriendo, con un triunfo, un empate y tres derrotas; sin embargo, de nuevo la figura de Niittymaki salió a la luz y fue crucial para la victoria por 4-3, acumulando 25 salvadas en 28 tiros para meter a los finlandeses a la ronda de medallas.

La magia de Niittymaki parecía no tener fin para los finlandeses, pues, llegadas las Semifinales, no había manera de pensar que el cuento de hadas se detendría y, tal y como lo hizo desde el arranque del torneo, se apuntó su cuarta blanqueada, frenando los 21 disparos a portería de Rusia para que Finlandia avanzara al juego por la medalla de oro tras un contundente 4-0.

Al inicio del torneo, tras la noticia de las ausencias de Kiprusoff y Lehtonen en la portería de Finlandia, las aspiraciones de los nórdicos bajaron sobremanera y tras el anuncio de Westerlund sobre Niittymaki, los ánimos no se elevaron demasiado, debido al poco cartel internacional y en la gran escena, tanto con la selección finlandesa como en la NHL del ‘bombero’ que salió al rescate, pero juego a juego el panorama fue cambiando y de pronto, la medalla de oro estaba ahí para tomarla.

GettyImages-56941094

Y no podía haber un mejor desenlace para un torneo atípico que con un duelo entre Suecia y Finlandia, un clásico internacional, una rivalidad regional, en disputa por el oro, luego de que los suecos vencieran 7-3 a los checos en semis.

No obstante, el cuento de hadas no tuvo un final feliz al 100 por ciento. Suecia venció a Finlandia 3-2, a pesar de otra sólida actuación de Niittymaki, pero no puede restársele mérito a los suecos por hacer lo necesario para llevarse la gloria olímpica y en el partido decisivo, llevándose Henrik Lundqvist el duelo de porteros.

Pese a quedarse tan cerca de la máxima gloria olímpica, al menos Niittymaki tuvo un leve paliativo, al ser nombrado el Jugador Más Valioso del torneo, adjudicándose cuatro blanqueadas y un impresionante .951 en porcentaje de salvadas, pero sobre todo llevando a cabo lo que nadie se imaginó que el nativo de Turku sería capaz de lograr cuando ni siquiera estaba contemplado para participar en los JJOO, ayudando a su selección a ganar la medalla de plata.

Desgraciadamente las lesiones, sobre todo una recurrente de cadera, acortaron la carrera de Niittymaki en la NHL, siendo la 2010-11 su última y dos años después anunciando su retiro del hockey profesional, pero cuando recibió el llamado no solo respondió, escribió una de las más grandes y heroicas historias del hockey olímpico.

Contenido Relacionado