Durante cada temporada, hay equipos que parecen estar tocados por el destino. Esos que parecen rodeados por la buena fortuna, que no importa lo que pase a lo largo del camino, siempre parecen terminar encontrando la manera de salir por la puerta grande.

Eso no siempre termina con título, claro, considerando que los Playoffs de la Stanley Cup se convierten en una especie temporada por sí sola. Pero, al menos por ahora, lo que está haciendo el Tampa Bay Lightning es digno de admirar. Y es que después de un inicio de campaña un tanto inestable, los dirigidos por Jon Cooper han despegado, hasta sumar el mejor récord de la NHL desde el 1 de enero en triunfos, puntos y porcentaje de unidades.

¿Continuará Tampa Bay la dinastía de Florida, mientras sus vecinos Florida Panthers, actuales bicampeones de la Stanley Cup, luchan por acercarse a un puesto de clasificación?

Falta una eternidad de hockey para descubrir si el Lightning —o los mismos Panthers— continuará la presencia de un club de Florida en la Final de la Stanley Cup; algo que ha pasado de manera ininterrumpida desde la edición de 2020, pero, de nuevo, Tampa Bay se está asegurando de dejar las bases sentadas para lo que está convirtiéndose en un club con todas las características de un contendiente.

El martes, dos días después de una impresionante remontada ante los Boston Bruins en la Stadium Series, el Lightning lo volvió a hacer, viniendo de atrás para dejar en el camino a otro rival divisional, al vencer a los Buffalo Sabres 4-3 en tiempo extra en la Benchmark International Arena.

Para entender la magnitud de esta victoria, hay que mirar el contexto físico y táctico. El Lightning llegó a este encuentro como un "combatiente herido". Tras el desgaste extremo de jugar al aire libre y remontar un déficit de 5-1 ante Boston, el equipo perdió a su columna vertebral de centros: Brayden Point, Anthony Cirelli y Nick Paul quedaron fuera por lesiones. Esto obligó al entrenador Cooper a abandonar su preferida formación de 11 delanteros y 7 defensas, improvisando una alineación donde Jake Guentzel tuvo que moverse al centro para mantener la competitividad.

A pesar de la fatiga y las ausencias, la resiliencia del grupo volvió a brillar en los momentos críticos. Con el marcador en contra 3-2 y Andrei Vasilevskiy en la banca por un atacante extra, el defensor Darren Raddysh empató el compromiso a falta de solo 26 segundos en el tercer periodo.

Raddysh, cuya velocidad de disparo ha sido registrada por NHL EDGE superando las 100 millas por hora esta temporada, soltó un "cañonazo" desde la línea azul que superó el tráfico y al portero Colten Ellis.

BUF@TBL: Raddysh conecta de primera y anota

El drama culminó en el tiempo extra. Con solo 15 segundos restantes en el reloj, Nikita Kucherov, demostrando una visión de juego élite, envió un pase que aterrizó perfectamente en el bastón de Guentzel. El delantero no perdonó en la escapada, sellando el 4-3 definitivo.

"Nuestro grupo se mantuvo firme. No estuvimos en nuestro mejor nivel, pero seguimos empujando... Kucherov tiene ojos en la nuca", declaró Guentzel tras el encuentro, reconociendo la genialidad de su compañero.

Y es que Kucherov fue, una vez más, el motor indiscutible de la ofensiva. El astro ruso registró su segundo partido consecutivo de cuatro puntos (un gol, tres asistencias), extendiendo su racha de puntuación a nueve juegos. Este desempeño tiene implicaciones históricas profundas: Kucherov empató a la leyenda sueca Henrik Sedin con seis temporadas de 60 asistencias, la tercera mayor cantidad para un jugador nacido fuera de Norteamérica, ubicándose solo detrás de los inmortales Jaromir Jagr (8) y Peter Stastny (7). Además, superó a Teemu Selanne en la lista de más juegos de cuatro puntos para un jugador internacional.

Por su parte, la historia de Raddysh merece un capítulo aparte. Su gol tardío no solo salvó el partido, sino que extendió su racha goleadora a cinco encuentros consecutivos. Esto lo convierte en apenas el sexto defensa en los últimos 25 años en lograr tal hazaña, uniéndose a una lista de élite que incluye a ganadores del Norris como Cale Makar y Roman Josi. Más impresionante aun, Raddysh llegó a 51 puntos en 48 juegos, empatando el récord de Victor Hedman como el defensa del Lightning más rápido en alcanzar la marca de 50 puntos en una sola campaña.

El rival no fue un trámite sencillo. Los Sabres llegaron a Tampa en medio de la racha más dominante de su historia reciente (21-4-1 desde diciembre), buscando consolidar su posición de playoffs. A pesar de jugar en noches consecutivas, mostraron por qué son peligrosos. El defensa Mattias Samuelsson tuvo la noche de su vida con dos goles, y el novato Josh Doan puso a los visitantes arriba tarde en el tercer periodo con un desvío en Power Play. Sin embargo, la incapacidad de cerrar el juego ante la presión de Tampa Bay les costó el punto extra.

"Nos llevamos el punto, pero dejamos escapar el segundo... teníamos que matar el reloj", lamentó Samuelsson.

En la portería, Andrei Vasilevskiy continuó cimentando su leyenda. Aunque no tuvo su noche más ocupada (23 salvadas), su presencia fue vital para mantener al equipo en el juego durante los momentos de asedio. Con esta victoria, extendió su racha personal de puntos a 16 unidades, un nuevo récord de franquicia que subraya su importancia capital para el éxito del club.

Con este triunfo, el Lightning mejora su récord a 36-14-4 (76 puntos), consolidándose como líder solitario de la División Atlántica y de la Conferencia Este. El equipo ahora se prepara para recibir a sus rivales estatales, los Panthers, este jueves. Será el último desafío antes de que la NHL entre en la pausa por los Juegos Olímpicos de Milano Cortina.

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