Gretzky 1982

La historia de la National Hockey League es una de las más convincentes de los principales deportes profesionales. Cada semana, NHL.com/es te lleva al interior de la fundación y evolución de la liga, con episodios puntuales. En esta entrega, el viaje a través del tiempo, sirve para recordar una de las noches más emocionantes de todos los tiempos, gracias a Wayne Gretzky.

Cuando un jugador es reconocido como "The Great One", es decir el "Más Grande" en su respectivo deporte, los números y hazañas son el epicentro de una carrera con momentos memorable. Wayne Gretzky reúne todas esas características y la noche del 30 de diciembre de 1981, es otra muestra de ello.
Rumbo a la mejor temporada de su carrera, Gretzky se encontraba a cinco tantos de llegar a los 50 goles. Lo impresionante de ello, es que apenas habían transcurridos 38 partidos en la temporada y ya el delantero de los Oilers sumaba 45. Hasta ese entonces, sólo Maurice 'Rocket' Richard y Mike Bossy, habían podido alcanzar el medio centenar de anotaciones en un lapso de 50 juegos.
Nadie podía anticipar lo que estaba por suceder en Northlands Coliseum en Edmonton.
Recorrido inolvidable
El rival de los Oilers fueron los Philadelphia Flyers, quienes a través de un gol de Ken Linseman, lograron tomar ventaja en la pizarra en el primer período. No obstante, a los 7:47 de esa misma fracción, los locales contaron con una oportunidad de Power Play y tras una asistencia de Paul Coffey, Wayne Gretzky empató el marcador 1-1.

Gretzky 1981

A los 10:12 del segmento inicial, Gretzky tomó el disco por parte de Dave Lumley, quien cruzó toda la pista antes de mandar el pase retrasado para que el delantero se abriera espacio y conectara un tiro de máximo potencia (Slapshot) para batir al portero rival, Pete Peeters, lo que le dio ventaja de 2-1 a los Oilers.
Philadelphia reaccionó en el segundo período acercándose con el 3-2, pero Gretzky devolvió la diferencia de dos tantos a Edmonton apenas 10 segundos después, cuando selló el Hat-Trick, tras escaparse en el centro de la pista y volver a definir con potencia con un remate elevado. Los Flyers consiguieron el tercero, pero Mark Messier se hizo sentir en el marcador y al final de los primeros 40 minutos, los Oilers terminaron arriba con pizarra de 5-3.
Momento de gloria
El cuarto gol de Gretzky ante los Flyers fue quizás su mejor en todo el partido.
Tras un pase adelantado de Paul Coffey, "The Great One" patinó a toda velocidad, hizo el recorte en el borde del círculo izquierdo para eludir a un defensa y en menos de dos segundos, fue capaz de cuadrar el disco hacia su perfil para rematar con toda potencia y ampliar la diferencia a 6-3 con su gol número 49 de la temporada.
No obstante, hubo suspenso en el arena pues las siguientes dos anotaciones, a través de Paul Holmgren y Fred Arthur, acercaron a Philadelphia por la mínima. Dentro de los miles de espectadores, la tensión se incrementaba pues los Flyers lograron fortalecerse y acorralaron al portero Grant Fuhr durante el último parcial del tiempo reglamentario.
Sin embargo en el minuto final, el técnico de los visitantes, Pat Quinn, decidió arriesgarse por completo y retirar al portero Peeters para contar con un atacante extra, lo que dejó la red vacía. Ante esa oportunidad, los Oilers controlaron bien su área y lo que siguió fue simplemente histórico.
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La defensa de Edmonton retomó la posesión, cuando después de un remate de reversa por parte del integrante del Salón de la Fama, Bobby Clarke, el portero Fuhr hizo el despeje con su bastón y el disco le cayó a Glenn Anderson, quien lo pasó a un Gretzky que se escapó en el centro de la pista para luego eludir al capitán de los Flyers, Bill Barber en el uno contra uno y así, con tres segundos restantes en el reloj, sacó el disparo de larga distancia para marcar el 7-5 definitivo de los Oilers, llegando a 50 goles en apenas 39 partidos.
"No hay mucho que puedes hacer si eres individualista en este juego" Dijo Gretzky después de aquel partido. "Todos los muchachos me ayudaron y estaban buscando la oportunidad ideal para mí porque sabían lo especial que era poder hacer esto en casa ante los aficionados, por eso mis compañeros merecen todo el crédito del mundo".
Más allá de la marca
Previo a establecer el récord de un jugador que más rápido alcanzó la cifra de 50 goles, al hacerlo en apenas 39 choques, Gretzky había marcado cuatro veces tres días antes, en el partido ante los LA Kings. De hecho, durante su racha anotadora, el delantero no pudo conseguir tantos en sólo nueve encuentros.

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Asimismo, antes de marcar cinco goles frente a los Flyers, Gretzky había registrado tres juegos con al menos cuatro tantos y un Hat-Trick ante los Minnesota North Stars. Para tener una idea de lo impresionante de esta hazaña, habría que mencionar que a pesar de que el delantero se fue en blanco durante cuatro choques en fila, fue capaz de llegar a 50 anotaciones más rápido que cualquier otro jugador en la historia.
Cuando aquella mágica campaña de 1981-82 llegó a su fin, Gretzky terminó con otro récord: 92 goles. También, lideró la liga en puntos con 212 unidades, la segunda mayor cantidad de carrera, llevándose a casa los trofeos Art Ross y el Hart Memorial, como el Jugador Más Valioso.