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La postemporada de la NHL es dura, es un camino lleno de vicisitudes, imprevistos, golpes de suerte y golpes de todo tipo y estas condiciones se exacerban durante la Final de la Stanley Cup, una batalla entre dos equipos cansados, pero con una gran motivación de salir airosos para levantar el trofeo.

Y si alguien sabe de lo recién mencionado y de todos los sacrificios que implica llegar a lo más alto es el defensa de los Vegas Golden Knights, Brayden McNabb, campeón de la Stanley Cup en 2023.

Apenas 48 horas después de haber recibido un impacto al visor del casco que lo cimbró, un disparo a 140 kilómetros por hora (87 millas) que lo marginó de una gran parte del Juego 2 de la Final de la Stanley Cup y que lo hizo caer al hielo y tomarse al menos un par de minutos antes de salir al vestidor, el estatus de McNabb era incierto.

McNabb Game 3 return

No obstante, el veterano defensor canadiense de 35 años regresó para el Juego 3 y tuvo un rol importante en la crucial victoria por 5-4 en doble tiempo extra, con un par de asistencias y participando un total de 35:47 minutos para los Golden Knights, la segunda mayor cantidad de tiempo sobre el hielo para Vegas después de su colega Shea Theodore (39:09).

“Simplemente lo logré y los muchachos (cuerpo médico) hicieron un gran trabajo para ponerme listo, me sentí bien para jugar y me sentí mejor a medida que avanzó el encuentro”, dijo McNabb, quien recibió entre 25 y 30 puntos de sutura tras el tiro que impactó su casco.

“No sé, ya que estás en esto, no puedes salirte. Mentalmente solo estás tratando de pelear, hacer lo que sea para ayudarle al equipo. Los muchachos jugaron muy bien. El tercer periodo no fue como nos hubiera gustado, pero así fueron las cosas y tuvimos más adversidad, pero nos repusimos y ganamos”, ahondó McNabb sobre la cantidad de minutos que jugó.

Theodore da el triunfo a Vegas tras una remontada histórica de Carolina

No solo fue la simple presencia de McNabb lo que impresionó a su entrenador y a sus compañeros al estar de regreso para el Juego 3, ya que no solo volvió a participar sino que tuvo un papel importante al repartir dos asistencias, incluyendo la del gol más importante, el del triunfo en el doble tiempo extra que anotó Theodore.

“Estamos hablando como equipo. Cuando llegas tan lejos en los playoffs, no es tanto. Creo que a veces el resultado final, es solo el desgaste y todo lo que implica lo que estos atletas tienen que hacer para jugar tantos partidos como hemos jugado hasta ahora. Así que esas son las cosas que hay que recordar”, dijo John Tortorella, entrenador en jefe de Vegas sobre el regreso de McNabb tras el golpazo a la cara.

“He tenido la suerte de estar en algunos playoffs a lo largo del camino y ver algo de esto. Pero no había visto algo así. Escuché a los jugadores gritar “guerrero”. Él es más que eso, y estoy simplemente asombrado de cómo ha hecho su trabajo”, añadió el coach Tortorella.

Para asegurarse de evitar que otro puck fuera hacia su rostro o que fuera golpeado por un bastón rival o de un compañero en medio del fragor de la batalla, McNabb regresó al Juego 3 con una rejilla, al estilo de los jugadores menores de edad, para quienes es obligatorio llevar una protección en el rostro, y a pesar de la incomodidad que genera ese aditamento, mermando la visión, el veterano fue capaz de sacar lo mejor de sí y apoyar a la causa del equipo.

“No creo que se puedan decir suficientes cosas buenas de él”, dijo el delantero de Vegas Jack Eichel sobre McNabb. “Tiene valor y corazón. Es decir, ya no quedan muchas personas como él. Es un ser humano tan desinteresado y con tanta valentía. Podría sentarme aquí y hablar de él eternamente. Haber pasado por todo lo que pasó y estar jugando tan bien para nosotros, es una parte fundamental de este equipo. Lo ha sido durante mucho tiempo”.

Ganar un partido como el del sábado para los Golden Knights no solo era crucial por el hecho de tomar la delantera en la serie 2-1 y jugando en casa, lo cual será siempre favorable, sino por las propias circunstancias del juego, ya que luego de tomar una ventaja de 4-0 (que pudo ser de 5-0 si Mitch Marner hubiera convertido el intento de penalty shot a inicios del tercer periodo) y verse alcanzados por los Hurricanes en el tercer periodo para forzar al tiempo extra.

Aunque la jugada del gol de Theodore es más producto de la suerte que de una acción fabricada con hockey, McNabb no solo estuvo en el hielo en ese momento sino que tuvo la asistencia primaria para ponerle fin a uno de los juegos más dramáticos y alocados que se hayan visto en una Final de la Stanley Cup en años recientes.

Al final no solo fue el valioso triunfo sino la inspiración que McNabb aportó para sus compañeros al comportarse como todo un guerrero en medio de la batalla.

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