La postemporada de la NHL es dura, es un camino lleno de vicisitudes, imprevistos, golpes de suerte y golpes de todo tipo y estas condiciones se exacerban durante la Final de la Stanley Cup, una batalla entre dos equipos cansados, pero con una gran motivación de salir airosos para levantar el trofeo.
Y si alguien sabe de lo recién mencionado y de todos los sacrificios que implica llegar a lo más alto es el defensa de los Vegas Golden Knights, Brayden McNabb, campeón de la Stanley Cup en 2023.
Apenas 48 horas después de haber recibido un impacto al visor del casco que lo cimbró, un disparo a 140 kilómetros por hora (87 millas) que lo marginó de una gran parte del Juego 2 de la Final de la Stanley Cup y que lo hizo caer al hielo y tomarse al menos un par de minutos antes de salir al vestidor, el estatus de McNabb era incierto.






















